Llama la atención la forma en que se queja la diputada Imelda Manguín Torre, priísta por convicción, de la forma en...
Por: Carlos Santamaría Ochoa07/11/2010 | Actualizada a las 16:16h
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Llama
la atención la forma en que se queja la diputada Imelda Manguín Torre, priísta
por convicción, de la forma en que son relegadas las damas de la política, y
más llama la atención porque viene de una mujer que, como pocas, muy pocas,
disfruta hoy de un cargo de elección popular, con sus respectivas prestaciones
que incluyen un buen salario y otras posiciones sociales. Tiene
mucha razón en criticar a las llamadas “Juanitas”,aquellas que indignamente cambiaron su
diputación por la comodidad aparente de seguir siendo amas de casa, las esposas
del diputado o algo por el estilo. Por conformarse con seguir yendo al café a
platicar de cualquier cosa y dejar la responsabilidad a sus “viejos”.Tamaulipas tuvo un caso muy cercano, cuando
su delegado del CEN tomó el lugar de su esposa, a quien han etiquetado dentro
del grupo de las “Juanitas” priístas. No
es válido, por una parte, cambiar las decisiones de la gente: si el pueblo en
posibilidad de hacerlo ha votado por una persona, no está bien el cambio de
diputado, alcalde o gobernador. La gente votó por una persona, no por su
suplente, y que no nos engañemos: quien hace la campaña es el titular, no el
sustituto. Pero
nosotros suponemos que hay dos clases de gente “valiosa” en la política: la que
ha trabajado durante muchos años forjando un camino, construyendo una torre o
una pared para levantarse, y la que llega de repente, de “chiripa”, como muchos
que han estado en esa posición y que, sin embargo, han demostrado su valía. Casos
históricos en todos –absolutamente todos- los partidos los hay de gente que
llega porque son amigos del que manda; recordemos que en nuestro país todavía
existe una forma de gobierno que, aunque semeja a una democracia absoluta, se
rige por la decisión de quien encabeza el sistema oficial vigente y actual. Pues
bien, hay unos que llegan porque son amigos, pero que al hacerlo, demuestran su
valía comopersonas y no necesitaron de
muchos años en el partido, haciendo “talacha” o algo por el estilo, para ser
buenos gobernantes. Son los que llevan la política por dentro, y esos siempre
serán valiosos aunque hay envidiosos y envidiosas que les critiquen su “falta
de militancia” y demás. También,
están los que tienen toda la vida trabajando y acumulando experiencias. ¿Quién
tiene más derecho de llegar? Es
la pregunta que todos nos hacemos, porque finalmente, para el electorado, lo
que vale es tener buenos representantes, buenos gobernantes, buena gente que
nos dirija, y lo de menos es el saber si tiene uno, diez o treinta años de
militancia. Eso es secundario, y si no, pregunte usted a Chilo Ruiz o a otros
políticos que siempre buscaron, siempre quisieron… y no llegaron. No
todos tienen posibilidades, porque su valía está supeditada al trabajo en las
filas, o lo que se llama “cuadros políticos”. No todos están llamados a
dirigir, porque no todos tienen la forma y el talento de hacerlo. Se
requiere, también, quien haga la “talacha” política, o dicho sea con otra
forma: quien “arrastre el lápiz” en los proyectos, pues. La
diputada acusa a los partidos de misóginos, cuando la verdad sea dicha, se ha
dado oportunidad a la mujer aguerrida e inteligente que ha sabido llegar.
Ejemplos sobran: Mercedes del Carmen Guillén, Amira Gómez, la misma Magdalena
Peraza, por citar solamente a algunas. En el caso del PRI, los claros ejemplos
de Guadalupe Flores de Suárez o Susana Hernández Flores, quienes han
desempeñado un papel muy decoroso en puestos de importancia. Entonces, ¿hay o
no oportunidades? ¡Qué
flojera que les den cargo por su sexo! No se justifica de ninguna manera que
por ser mujer u hombre se les tenga que otorgar un cargo de elección popular o
algo por el estilo: debe ganarse la oportunidad, aprovecharla y desempeñarla
decorosamente. La
administración de Eugenio Hernández Flores ha tenido mujeres mucho muy
importantes, y podríamos decir que un puesto clave dentro de la política social
lo ha ocupado brillantemente la licenciada Rocío Pérez Cantú, quien es la
encargada de la oficina de relaciones públicas y compromisos del gobernador;
asimismo, en la estructura de esa oficina podemos ver un número importante de
damas, cuya capacidad no tiene nada que ver con el género. Criticamos
acremente a quien sugiere que por ser mujer deben darle la oportunidad o
negársela. Éstas, las oportunidades, no deben tener sexo, nacionalidad, edad ni
nada que no sea competencia, aptitudes y ganas de hacer las cosas. Esa
es la clase de ciudadanos que Tamaulipas necesita. Decíamos
que hay dos: los –y las- que piensan que por la cuota de género deben ocupar
tal o cual cargo o puesto, y quienes consideran que la oportunidad debe
presentarse, pero más que ello: debe aprovecharse y luchar porque no se la
quiten por una inútil e incongruente cuota de género. Ni
las “Juanitas” son buenas servidoras, pero tampoco las feministas
recalcitrantes que no ven más adelante que su pañuelo rosa. Todos,
absolutamente todos los ciudadanos merecemos las mismas oportunidades, sin importar
el género, pues. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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