Resulta increíble la postura de los profesores del SNTE –Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación-, sección XXX, en voz de su dirigente Arnulfo Rodríguez...
Por: Carlos Santamaría Ochoa05/11/2010 | Actualizada a las 16:57h
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Resulta
increíble la postura de los profesores del SNTE –Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación-, sección XXX, en voz de su dirigente Arnulfo
Rodríguez, quien asegura que los profesores “no están pintados”, y que no
fueron tomados en cuenta para los aspectos de la famosa ley “antiobesidad”, a
la que auguramos, sin ser pesimistas, un rotundo y gran fracaso. En
primera instancia, el gremio magisterial no tiene, desde nuestra óptica, y a
nivel gremial, cara con qué exigir participación en un aspecto tan importante,
dado que no tienen voluntad propia y responden únicamente a los caprichos e
imposiciones de una mujer llamada Elba Esther Gordillo, de oscuro origen
laboral, sindical y moral, quien únicamente utiliza a los miles de maestros en
el país para satisfacer sus fines ambiciosos y personales, ubicando a sus incondicionales
en puestos clave, sea dentro del sindicato aparentemente más poderoso de
América Latina, sea dentro de instituciones o del mismo gobierno panista, al
que ha servido como lo hizo con gobiernos priístas: de acuerdo a sus intereses. Ha
sido una de las mujeres más dañinas para el país, y desgraciadamente, gente
como don Arnulfo han sido lo suficientemente “agachones” para seguirle la
corriente, so pena de perder, como dicen algunos: “la chuleta”, es decir, la
cómoda y alegre manera de vivir sin trabajar, eternamente comisionados, y sin
una mínima idea de cuáles son los intereses y necesidades de los niños que,
víctimas de un sistema obsoleto, caen en las garras de muchos de estos malos
mentores. Aclara
el columnista que hay buenos maestros en algunas escuelas: no todo está
podrido, aunque la mayoría vive con ciertos “tumores” sociales que les aquejan
y que contagian a nuestros hijos. Son
los profesores los que solapan en muchas ocasiones la venta de antojitos en las
escuelas; vemos, con profunda tristeza, que los planteles oficiales tienen
graves deficiencias en cuanto a la materia de educación física para poner su
parte en la guerra contra la obesidad: ya no van los maestros porque están
comisionados, porque tienen sus días “económicos”, porque andan de permiso o
por cualquier otra cosa. También hay los profes de educación física que se
dedican a dictar a los muchachos en el cuaderno muchos conceptos, olvidándose
de la clase. Dicho sea en otra forma: son unos haraganes que no cumplen y
coadyuvan a la gordura de los hijos nuestros. También,
aseguran que en esta ley prohibirán comida según esto, nefasta, cuando la misma
ha sido avalada a nivel nacional por una Secretaría de Salud que ha hecho oídos
sordos a las necesidades de los mexicanos, y que se empeña en culpar a otros
partidos de la mala administración que padece México. No pueden afirmar que
todo ha sido culpa de los famosos “70 años” del PRI, porque tiene Acción
Nacional DIEZ largos y tediosos años en los que México se ha venido a pique. La crisis
económica nos ha perjudicado en forma muy grave: hoy no alcanza el salario que
se aumenta uno o dos pesitos al año, cuando los obesos y gordos legisladores se
incrementan por miles su sueldo no devengado. La
inseguridad, no se diga; el Instituto Mexicano del Seguro Social –motivo de la
colaboración de mañana- está a punto de la quiebra, lo que no sucedió durante
los gobiernos encabezados por el Revolucionario Institucional, y eso, aunque
les duela, es una cruda y real verdad. El
gobierno panista ha sido el cómplice más grande de un sindicato obsoleto,
deficiente y arcaico, con líderes que gastan el dinero en chantajes y
corruptelas, y una que otra fiesta de cumpleaños con felicitaciones en prensa
incluidas. Recuérdese la comilona del “profesor” Arnulfo en su aniversario, por
citar uno de los muchos ejemplos. Pero
ahora, se indignan y quieren participar en las decisiones para que no haya
niños gordos que serán diabéticos e hipertensos del mañana. ¡Qué vergüenza! Nos
daría pena ser de ese gremio que exige, pide, usurpa, succiona pero no propone. ¿Otro
ejemplo? En las escuelas están repasando uno y otro día los reactivos de la
prueba ENLACE, para que, cuando sea la fecha, los hijos hayan memorizado –ojo,
solo memorizado y no comprendido- lo suficiente para que la escuela salga bien
calificada y los “profesores” sean premiados. Decepciona la exigencia que hacen
de nuestros hijos: los atiborran de tareas sin ver los temas, sin pedir
comprensión sobre los temas, pero “llenando” los libros para cumplir con
el programa. Para
ellos, cumplir es llegar al final, sin importar los resultados. ¿Y así quieren
haber sido tomados en cuenta? Que den gracias a Dios de que la sociedad no toma
las calles y los echa a la calle para que sirvan de algo y puedan entender las
necesidades de los escolares. El
dirigente no puede pedir que se prohíban cosas que el gobierno ha solapado y
autorizado antes, no puede exigir ser tomado en cuenta. La nota es lastimosa,
sinceramente. Después
de leer las declaraciones del “profe” Arnulfo, sufrimos pena ajena, porque como
tamaulipecos nos avergonzamos de tener esos pseudo dirigentes, que sirven para
tres cosas: para alabar a la Gordillo, para nada y para… ya sabe usted para
qué. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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