Un político sin carisma jamás podrá saltar la barda por más pequeña que sea. Nunca será capaz de consumar sus deseos de servir, de lograr consensos, de compenetrarse...
Por: Javier Rosales Ortiz05/11/2010 | Actualizada a las 14:50h
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Un político sin carisma jamás podrá saltar
la barda por más pequeña que sea. Nunca será capaz de consumar sus deseos de
servir, de lograr consensos, de compenetrarse, si todos esos rostros que ve a
diario no lo dotan de la energía que es necesaria para hacer que un proyecto se
consolide y que triunfe. En el caso de los gobernadores requieren de
ese componente y de más, porque su responsabilidad es tan delicada que cualquier
movimiento erróneo de su mano puede ser fatal. En el ámbito político y casi de ceros el
Gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, creció rápido porque
humilde supo escuchar consejos, por eso a su edad y sin recurrir a experimentos
fue hábil en conducir el barco de su partido, el PRI,en tiempos tan diferentes y tan complejos dominados
por el destructible avance mediático. Con carisma y con la firmeza que es propia
de una madurez personal, Geño convirtió al PRI de Tamaulipas en un partido
exitoso, lo que se refleja en la generación de condiciones de gobernabilidad
que posibilitan lograr una agenda legislativa acorde a los momentos políticos,
sociales y económicos que vive nuestra entidad. Como parte de una nueva generación de
gobernadores jóvenes que debutan conestilos
diferentes de hacer política, él demostró que el contacto permanente con sus
gobernados y con los grupos de poder regional surtió buen efecto y una prueba
de ello son los resultados que obtuvo el tricolor, el que domina en la cámara
local y también en los municipios. Y cómo no, si fueron tres factores para el
éxito electoral, como lo son los consensos con la clase política para la
unificación de objetivos, la modernización y profesionalización de los cuadros
directivos y hacer eficiente la gestión pública para atender bien las demandas
de la ciudadanía y del electorado. Frente a los fracasos del PRI en otros
estados Tamaulipas seguirá siendo priísta a pesar de todo y más allá de una
añeja amistad, la relación entre él y el Gobernador Electo, Egidio Torre Cantú,
empiezan ya a arrojar frutos como parte de la negociación para las partidas del
presupuesto de egresos de la federación para el estado, producto de un trabajo
conjunto y bien diseñado. Y es que el de ambos es un mismo proyecto y
una misma visión de estado, por ello Geño dejara servida la mesa para que nada
frene la máquina que gobernara el Tamaulipas que hereda. Con ello, le propinan una sonora bofetada a
quienes apostaron a que la convivencia entre ambos seria compleja, porque a los
dos los une la misma visión y avanzan por el mismo camino. Porque Geño no solo es un viejo amigo de
Egidio, ni del hermano de el que ya partió, sino que los une la voluntad
política y el compromiso de llevar el barco por buen destino. Y la fórmula que aplicó el gobernador
surtió efecto, porque en 6 años su gobierno mantiene una estrecha relación con
la clase política nacional más importante y con Enrique Peña Nieto, cuyo
compadrazgo se reflejara en la administración que viene como la construcción de
alianzas más consolidadas. En materia de seguridad Geño ya definió su
posición, por eso sostiene que los grandes afectados por la delincuencia son
las autoridades locales, porque la estrategia nacional es mostrar su
vulnerabilidad, ignorando, por ejemplo, que Tamaulipas figura entre los dos
únicos estados donde los policías perciben 11 mil pesos mensuales. No ha necesitado recurrir a las quebraditas
de cadera, como Moreira, ni a poses cámicas como Fidel Herrera y aún así
Eugenio ha sido calificado como uno de los gobernadores más reconocidos del
país. Porque con carisma y con tino, le desgarro
el rostro a lo adverso. Correo electrónico:
anecdotariorosles@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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