La poseen, la tienen entre sus manos, la disfrutan a placer, gozan de todos los privilegios que les brinda y sin embargo hay...
Por: Rosa Elena González04/11/2010 | Actualizada a las 23:44h
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La
poseen, la tienen entre sus manos, la disfrutan a placer, gozan de todos los
privilegios que les brinda y sin embargo hay quienes la maltratan, la maldicen,
la desprecian y hasta llegan a decir que ella no vale nada, cuando en realidad
lo es todo. Es
verdad que en ocasiones es complicado vivirla, también es cierto que es
caprichosa, a veces negra a veces rosa, como dice la canción, pero
definitivamente no hay manera de conocerla más que viviéndola, sintiéndola
intensamente, amándola y sobre todo respetándola y cuidándola como el más
grande tesoro. Cuando
no sientes que el corazón se acelera, el cuerpo se estremece, los sentidos se
despiertan, la pasión florece, es entonces cuando se deambula como alma en pena
sin tener un sentido, un motivo para sentirte vivo. Son
tantas las emociones que la propia vida se puede dar envuelta en un sublime
despertar, no se quiere desperdiciar, es ese momento que despierto se
vive y dormido se sueña y que soñando se siente y el sentir te revive y todos
lo tenemos en algún momento. La
vida es como las mujeres, no hay que entenderla porque es demasiado compleja,
por eso solo hay que amarla, cuidarla, velar por su integridad y protegerla
como la fe más arraigada. La
vida comienza y termina con un suspiro exhalado desde el fondo del ser,
comienza cuando el suspiro se conjuga en dos alientos frenéticos extasiados y
termina al llegar la calma y exhalar el último aliento. Se
suspira por la vida y durante la vida los suspiros se convierten en susurros,
recuerdos, lamentos que te hacen sentirte vivo, recuerdos que reviven deseos de
momentos perdidos, amores lejanos y la caricia del alma anhelada, lamentos del
dolor de perder la vida poco a poco al morir las esperanzas en la oscura
esquina de un sentimiento cautivo. Extrañamente
el día que se festeja el día de los muertos es cuando se puede sentir más
intensamente la vida, sentimientos encontrados cuando ofreces las flores al ser
amado que se encuentra en el panteón y se recuerda. Se
hace un recuento de lo vivido y del tiempo perdido, muerto, sin sentido, y
prometes no dejar morir cada momento cada instante sin sentirte vivo, vibrar,
sentir, amar y no dejar nunca la vida pasar. El
que no vive para servir y sentir no sirve para vivir, su esencia languidece, su
presencia oscurece, es verdad que la vida solo se vive una vez y cada quien la
vive como mejor le parece, lo que no es bueno es que queramos vivir la vida de
otros o que otros dispongan de nuestras propias vidas. Siempre
será mejor vivir y dejar vivir, aceptar la vida como llegue, siempre habrá un
momento, un espacio para luchar por cambiar y mejorar, somos el reflejo de
nuestras vidas y en nuestro actuar dejamos evidencia de nuestras frustraciones,
deseos felicidad y obsesione
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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