A pesar de que hay dos versiones en la historia de todo lo que acontece en el mundo, ésta no engaña, porque por lo general se presta a una serie de anotaciones...
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/11/2010 | Actualizada a las 16:21h
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A pesar de que
hay dos versiones en la historia de todo lo que acontece en el mundo, ésta no
engaña, porque por lo general se presta a una serie de anotaciones relacionadas
con hechos vividos por algunas personas. Cierto es que cada quien habla de la
feria según le va en ella, y por consecuencia, hay diversas opiniones al
respecto. Es como una
enfermedad: quien la supera considera que se puede hacer mucho por la vida, y
sobre muchas cosas, sabe que el entusiasmo y amor a la vida se imponen a los
padecimientos; por el contrario, quien la PADECE –literalmente- tiene entre sí
una serie de sentimientos poco gratos, que luego le llevan a pensar que la vida
no vale más que poca cosa, y los pensamientos negativos inundan al individuo. Todo,
absolutamente todo, tiene dos vertientes. Recordamos aquella gira a Soto la
Marina cuando el entonces gobernador Emilio Martínez Manautou puso en marcha un
sistema de alumbrado en un ejido, y no faltó un viejecito que, enojado por la
presencia del mandatario dijo: “ora con la luz va a ver un mosquerío de la ch…”. Para el
hombre, no valía haber vivido en penumbra siempre, sino que ahora los insectos
rondarían su hogar, cuando la mayoría pensaba que finalmente el gobierno les
había escuchado y tenían el servicio público. Así sucede, la
historia siempre nos cuenta la versión desde la óptica del historiador que, por
muy imparcial que pretenda ser, siempre tendrá alguna simpatía por la causa
determinada, a favor o en contra, pero difícilmente podría ubicarse únicamente
como un espectador. En el
periodismo sucede lo mismo: siempre vemos dos conceptos de una sola cosa, y en
el deporte se repite, al igual que un conflicto familiar: para el papá, el hijo
tuvo la culpa para ser castigado, y para el hijo, el padre puede ser “un poco”
injusto con una falla que no considera error. Dar la vuelta
por los distintos rincones de la entidad nos lleva también a pensar en lo bueno
y lo malo, lo que se hace y lo que se deja de hacer. De esta forma, hay algunas
personas que se quejan porque la avenida Lauro Rendón, conocida como “el 27”
tiene mucho tiempo en obras, y lo anterior ocasiona una crisis de tráfico en
torno a la secundaria general número 4. Otros, sin
embargo, piensan que el apoyo del gobierno del estado de Tamaulipas al
ayuntamiento de Victoria para hacer las cosas bien ha sido determinante: la
calle no ha sido parchada, sino que está prácticamente sufriendo una total
rehabilitación desde su base, lo que garantizará que cuando Miguel González
Salum entre en funciones como alcalde de la capital del estado, esa arteria no
requerirá de mantenimiento por un buen espacio de tiempo. Y escuchar que
la gente agradece lo que se hace siempre nos motiva a querer ser mejores.
Suponemos que los funcionarios que son motivo de estos comentarios –no de sus
colaboradores, muchas veces medio paleros- tienen entre su mente el saber que
han hecho bien las cosas y que la ciudadanía se da cuenta que se está gastando
bien el dinero. El gobierno de
Tamaulipas está rehabilitando muchas arterias en coordinación con los
ayuntamientos, y eso no podemos dejar de verlo porque de todos es sabido que en
las últimas semanas el gobernador Eugenio Hernández Flores ha dispuesto de una
buena –muy buena- cantidad de recursos para dejar un poco más decente a nuestra
ciudad, aquejada por los problemas propios del mal tiempo y otras cosas que
también repercuten. Y la historia
nos dará la razón a los que pensamos que la administración está haciendo un
buen papel. Cierto, hay errores como en toda actividad humana. Nadie es
perfecto y Eugenio Hernández ha tenido algunas decisiones que en el camino se
han tenido que reconsiderar. No existe en
ser humano alguno la perfección, pero lo que sí existe es la buena voluntad:
hemos visto mucha obra cerca de nosotros, y al decir lo anterior nos referimos
a infraestructura de toda índole: clínicas, centros de salud, edificios
públicos, plazas, calles y avenidas, carreteras y demás, y todo eso tiene un
sitio en la historia del desarrollo tamaulipeco del siglo veintiuno que nos ha
tocado vivir con una serie de desventajas en relación con los tiempos de
nuestros abuelos. Mucho dinero
se invierte a diario y somos por lo general bastante mal pensados porque
argumentamos que una gran parte de éste se destina a intereses meramente
personales, sin ponernos a pensar en el coste que tiene un metro cuadrado de
asfalto o de concreto hidráulico, en el coste de energía eléctrica para
alumbrar las calles o en la cantidad de recursos que se van en el proceso de
recolección de desperdicios y, en algunos casos, tratamiento de los mismos. En ese
sentido, podemos asegurar que Eugenio terminará su administración y podrá
sentirse satisfecho, porque la voluntad de hacer las cosas siempre ha estado
latente, presente, en la realidad de cada uno de nosotros, y aunque a veces los
resultados no reflejaron esta intención, hemos contado con un gobierno que ha
trabajado en forma muy entusiasta. Los errores, o
aspectos por mejorar, seguramente los estará checando el ingeniero Egidio
Torre, para poder dar una respuesta continuada a los millones de tamaulipecos
que honradamente vivimos en esta tierra. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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