Mucho se ha escrito, y cada año sucede lo mismo, acerca del debate sobre la celebración del día de muertos en México y la típica noche de brujas estadounidense. Chocan las dos ideas, porque en una se venera a la muerte...
Por: Carlos Santamaría Ochoa30/10/2010 | Actualizada a las 16:59h
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Mucho se ha escrito, y cada año sucede lo mismo,
acerca del debate sobre la celebración del día de muertos en México y la típica
noche de brujas estadounidense. Chocan las dos ideas, porque en una se venera a
la muerte, con creencias muy interesantes, y en la otra, se hace resaltar la
figura de brujas, fantasmas y seres demoníacos.
Nada parecido, sin lugar
a dudas.
El día de muertos es una
celebración nacional, porque no tiene precisamente un sitio donde se lleve a
cabo en forma autóctona. Rezan las tradiciones que hay que levantar un altar.
Se tenía la creencia que los difuntos regresaban a ver a los suyos, por lo que
se levantaba un altar en el que se encontraba su fotografía, artículos personales
y guisos de todo su gusto.
Era la idea, para que cuando llegaran, tuviéramos el tino de recibirlos bien.
Un camino de cal ayudaba
al igual que las veladoras que iluminaban todo el conjunto, en el que las
flores de cempasúchil destacan y otros productos propios de la festividad.
En Tamaulipas, como en
todo México, hemos sido testigos de un sinnúmero de altares de muertos. Ya la
Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas incluyó dentro de las actividades de la semana cultural el
tradicional concurso de altares que se instalan en la plaza Hidalgo, allá,
frente al legendario Teatro Juárez. Hubo de todo, y no pudo faltar el que
algunos amigos dedicaron al inolvidable Rodolfo Torre Cantú, el hombre, el
médico, el ser humano, quien dedicó su corta existencia a hacer amigos y
servir, para convertirse así en un ser único e inolvidable.
También tuvimos oportunidad
de observar que en el patio central del Palacio de Gobierno hubo una
instalación masiva de altares y en sitios como la Casa del Arte y muchísimas
escuelas, así como algunos hogares. La tradición sigue viva a pesar de que se
ha aflojado el paso en los últimos años respecto a la manera de reforzar las
tradiciones mexicanas.
Hubo un tiempo
importante en el que el Halloween robó tiempo y espacios a lo nuestro. No
podemos negar que para los chicos es delicioso salir a pedir dulces, hacer sus
fiestas de disfraces y demás, pero no debemos reforzar estas costumbres dejando
a un lado las nuestras. No quiere decir que sean del todo malas aunque en lo
personal nosotros no las compartamos.
Pensamos que debieran
ser algo anecdótico, pero se respeta con toda atención la idea de la gente que
considera que deben existir.
Y en esas tradiciones
mexicanas, donde el cempasúchil juega un papel importante, el papel picado y
las calaveras de azúcar se dejan notar así como las veladoras y artículos
propios de cada difunto, vemos con tristeza que también se rinde un tributo a
quienes han partido de este mundo y su ausencia está llena de dudas. Los
extrañamos, por su calidad humana y por sus dones especiales. Hay mucha gente
que nos hace falta, sin embargo, tenemos que aprender a vivir y sobrevivir sin
ellos.
Uno de esos personajes
seguramente está muy cerca del corazón de todos nosotros, pero no podemos hacer
nada más que rendirle el mejor de los homenajes siendo personas de bien en
todos sentidos.
Es natural que se nos
cargue la tristeza en estas fechas porque todos recordamos a los que partieron:
familiares y amigos, y que nos hacen falta en momentos específicos, cuando la
tristeza o la depresión nos hace pensar en la necesidad de ser escuchados por
esas personas tan especiales.
Y nuestros difuntos,
serán ese fiel recuerdo.
Hoy por hoy, sugerimos
la promoción de nuestras tradiciones tan especiales, tan mexicanas, dejar a un
lado todo aquello que nos hace olvidar lo hermoso que es ser parte de una
nación como México que, con sus errores y defectos sigue siendo la nación de
todos nosotros y la parte de Tierra que nos ha tocado defender. México de todos
los días, de José Guadalupe Posada y tantos mexicanos ilustres; México de cada
uno de los que nos levantamos a diario para tratar de levantar esta gran
nación, o el México que llora a diario a sus muertos por acciones que no nos
favorecen.
México de los mexicanos,
que con sus muertos y sus tradiciones rinde culto a una etapa en la que todos
llegaremos alguna vez.
Recordamos que en la
ciudad de Aguascalientes se lleva a cabo un festival muy especial dedicado a
estas fechas.
No olvidemos, el día de
los fieles difuntos y el de todos los santos, y hagamos una plegaria por
aquellos que se han ido y ya están descansando –o eso nos han hecho
creer-, pero también, hagamos una plegaria de todo corazón porque los vivos de
este mundo tengamos mejores oportunidades de existencia, y que podamos llevar a
la práctica los valores fundamentales de la búsqueda de la felicidad.
México merece ser feliz,
pero para ello, es menester que cada uno de los muchos millones de mexicanos
hagamos la parte que nos corresponde.
En este día de los
difuntos, el recuerdo… y la esperanza.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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