Los gobiernos pasan a la historia a través del juicio popular: ese no se equivoca, y aunque a veces existimos algunos comunicadores que pensamos que somos los jueces...
Por: Carlos Santamaría Ochoa29/10/2010 | Actualizada a las 16:14h
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Los gobiernos pasan a la historia a través del
juicio popular: ese no se equivoca, y aunque a veces existimos algunos
comunicadores que pensamos que somos los jueces más implacables, el pueblo no
se equivoca. Bien dice aquella frase “Vox Populi, vox Dei”, es decir, la voz
del pueblo es la voz de Dios.
Tiene mucho que ver el hecho de que las cosas se
hagan bien o se quiera tener una buena intención, aunque a veces no salgan las
cosas como se han programado. Conflictos fuera de control a veces evitan el
cumplimiento de las obras que se establecen, y un claro ejemplo lo vivimos con
los huracanes e inundaciones del presente año que, significativamente,
retrasaron muchas obras, dado que se tenía que priorizar el gasto para atender
las contingencias más sentidas de la población.
En pocas palabras: se tuvo que reorganizar el
dinero para gastarlo de la mejor manera posible.
Y en ese sentido, quien tiene visión amplia y
memoria no nos dejará mentir en el sentido de que hemos sido los tamaulipecos
fieles testigos de una administración que ha impulsado el desarrollo en
diversos rubros, siendo el de la infraestructura uno que ha tenido a la fecha
un desarrollo que quedará para la historia, tal y como sucedió en su tiempo con
el palacio de gobierno del general Gárate, la torre gubernamental de Enrique
Cárdenas González, el Centro Cultural Tamaulipas de Emilio Martínez Manautou, o
el acueducto del inolvidable ingeniero Américo Villarreal Guerra, por citar
solamente algunas de las muchas obras que quedan ahí, para la posteridad.
Todos somos testigos, y además, estábamos
acostumbrados a ver una obra magna, la “obra principal” del sexenio, siendo que
en la actual administración se tienen dificultades para conceptualizar la que
sería significativa, por la cantidad de proyectos cristalizados, hechos
realidad, y a la fecha, disfrutados por los casi 3.5 millones de tamaulipecos.
Eugenio Hernández Flores deja un importante legado
a través del denominado “Programa estatal de Infraestructura”, mismo que
responde a las necesidades que se captaron durante su campaña en pos de la
gubernatura y posteriormente, a través de consensos y proyectos, se ven hechos
realidad.
Nadie puede negar que ha sido un buen gobernante,
por la intención de sus acciones y porque todos los días somos testigos de lo
mucho que avanzó Tamaulipas en el sexenio que nos ocupa. Cierto, los problemas
de los últimos meses han oscurecido en mucho lo que se hace no solamente en
Tamaulipas, sino en el país entero, y sería irresponsable culpar a un
gobernante por todo ello.
Hay que pensar que el programa de infraestructura
nació con un plan maestro para dotar a la entidad de todo lo necesario en este
sentido, y mucho de lo que se ha hecho ha sido también producto de la gestión
de recursos en todos los órdenes y niveles.
Entre otras cosas, uno de los grandes beneficios
por la cantidad de obras es, sin duda alguna, el que no tenía empleo y ha
conseguido ocuparse para llevar algo a casa. El empleo se promovió en forma
intensa, y para datos, el Instituto Mexicano del Seguro Social podría constatar
el presente comentario, en base a sus registros.
Aunque, claro, haya empresas que malamente ocultan
sus actividades para evadir responsabilidades, pero eso es tema de otra
colaboración.
Temas de actualidad que tienen que ver con el
cuidado al medio ambiente fueron atendidos en este programa; tal es el caso de
los rellenos sanitarios que se instalaron y se procuraron en lugares donde se
pueda llevar a cabo una recuperación de desechos adecuada, al máximo porcentaje
posible.
Otro de los rubros quizá más impactantes es el
hecho de contar con 7 plantas de tratamiento de aguas residuales, allá por la
frontera –Nuevo Laredo, Matamoros, Reynosa, Miguel Alemán, Río Bravo, Mier y
Tampico-, que nos permiten aprovechar mejor precisamente las aguas de desecho.
Consideremos que la entidad tiene mantos acuíferos importantes que tienen que
ser protegidos, y para ello, el programa ha cumplido con creces.
Y qué decir, por ejemplo, de aquel proyecto del
parque eólico, un concepto que conocimos brevemente en Europa y que allá tiene
mucho auge por lo benéfico que resulta para el medio ambiente. Hoy, en
Tamaulipas, estamos a un tris de tener el primero de éstos, allá por San Fernando,
en un sitio llamado Los Vergeles.
El parque permitirá dotar de energía a
instituciones de salud principalmente, y también servirá para “dar luz” a los
municipios, lo que significa un ahorro en pesos y también en recursos y
problemas de contaminación.
Se están haciendo muchas cosas más. Uno pensaría
que, a dos meses de concluir la administración, todos están preparando la
entrega-recepción y se ha parado la obra, cuando la verdad es que seguimos
viendo trabajos en calles y edificios, en un sinnúmero de sitios que la entidad
sigue viendo crecer para beneplácito de cada uno de nosotros.
Si la historia es justa, como sabemos que lo es,
seguramente guardará los datos de Eugenio Hernández Flores dentro de los
mandatarios que se han preocupado, con un profundo amor a su tierra, por
encaminarla a la súper carretera del progreso, como lo vemos hoy en día. Miente
quien niegue lo anterior, y a las pruebas nos podemos remitir.
Es muy importante la crítica de un gobierno
deficiente, pero es de justicia reconocer lo que se hace bien, y eso es una
premisa fundamental del periodismo.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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