Hablar de la Universidad Autónoma de Tamaulipas no es únicamente pensar en los miles de estudiantes que han ingresado...
Por: Carlos Santamaría Ochoa28/01/2010 | Actualizada a las 17:30h
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Hablar de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas no es únicamente pensar en los miles de
estudiantes que han ingresado hace cosa de dos semanas a sus clases cotidianas
en busca de coronar el esfuerzo realizado durante nueve semestres –en
ocasiones, ocho- para lograr un título de licenciatura.
Emitir opiniones
de la UAT tiene que ver con muchos tópicos: matrícula, clases, infraestructura,
tecnología, alumnos, maestros, investigación, deporte, servicio y vinculación
social, y muchas otras cosas más. Universidad, palabra que tiene que ver con el
concepto de universalidad, es decir, se supone que hay una universalidad de
pensamientos y formas, cosas y conceptos.
Y para que una
universidad, pública o privada funcione y tenga el prestigio que desea, se
requiere de mucho trabajo, que por lo general es medido con ciertos criterios
que establecen organismos especializados en la misma, y determinan el grado de
calidad que pudiera tener la instancia, en este caso, académica.
Y la UAT celebró
su asamblea universitaria donde, como suele suceder, se han tratado diversos
tópicos de interés para la comunidad de la máxima casa de estudios tamaulipeca,
pero también, se han entregado estímulos y premios a los integrantes de la
Universidad que se distinguen por su capacidad investigadora y la calidad de
sus estudios.
Hace ya muchos
años que en las UAT se lleva a cabo el concurso de tesis de calidad y trabajos
de investigación para los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, así
como otros rubros que son considerados y premiados de acuerdo a su contenido.
En esta asamblea,
fueron entregados a miembros de nuestra comunidad los reconocimientos a muchas
noches de desvelo, cientos –miles- de horas de lectura, análisis y redacción
para dar forma a un documento que estará plasmado ahí, en alguna biblioteca de
nuestra Alma Mater para su consulta posterior.
¿Los temas? Según
la especialidad de cada rama, se pueden encontrar trabajos altamente
interesantes que tienen que ver con diversos rubros. Durante la Asamblea
Universitaria hubo un poco de todo, incluyendo los reconocimientos a profesores
que cumplen 15, 25 y 30 años de servicio formando profesionistas.
El rector José
María Leal Gutiérrez encabezó el acto y reconoció al esfuerzo de estudiantes
que llegaron a ganar estos premios, tanto como a los maestros del Alma Mater
que han dejado una huella significativa en los muchos tamaulipecos que han
pasado por las aulas de la UAT.
Se dice fácil,
pero llevar a cabo trabajos de investigación lleva un gran esfuerzo a cuestas,
y dentro de esa labor se realiza trabajo en equipo: los profesores, asesores y
expertos que por lo general están cerca de los investigadores o candidatos a un
grado académico, y lo que cada uno pretendemos o logramos hacer. Insistimos, es
un gran esfuerzo que muchas veces no tiene el reconocimiento necesario, pero
que deja muchas satisfacciones a quienes hemos decidido de repente dejar por
unos momentos la comodidad de la vida cotidiana para meternos, como típicos
ratones de biblioteca, a hacer investigación.
En ese sentido,
Leal Gutiérrez ha insistido mucho para que en el seno de la comunidad
universitaria se fomente la investigación; tenemos muchas fallas
generacionales: en las primarias y secundarias difícilmente nos enseñan a investigar.
Aunque las cosas han cambiado, estamos acostumbrados a llegar, abrir el
cuaderno, copiar el dictado y memorizar mas no comprender, lo que nos lleva a
ser máquinas receptoras pero no desarrollar la comprensión necesaria.
Obvio: llegamos a
la universidad con esos yerros y se magnifican, por eso nos cuesta tanto
trabajo salir adelante en materia de investigación. Profesores en la materia
que dejan todo su esfuerzo en las aulas tratan de enseñar a los muchachos a
investigar, a tener las disciplinas necesarias y desarrolladas en forma
adecuada para cristalizar los esfuerzos.
El ingeniero José
María Leal Gutiérrez, como rector de la máxima casa de estudios tamaulipeca, ha
insistido hasta el cansancio en que tenemos que ser una universidad de élite,
pero para ello, hay que crecer en materia investigadora.
Es cuando los
reconocimientos que anualmente se entregan a tesis de calidad y trabajos de
investigación cobran mayor vigencia.
Mención aparte
merecen los profesores que dedican la mayor parte de su vida a la cátedra
universitaria. A ellos, el reconocimiento sincero y el deseo de que los muchos
jóvenes que llegan con una oportunidad de impartir alguna cátedra, aprovechen
la misma y se conviertan en verdaderos guías y dejemos a un lado sentimientos y
actitudes egoístas y poco profesionales.
La UAT sigue
creciendo y eso lo vemos a diario. Hagamos el esfuerzo, como maestros, como
dirigentes, padres o estudiantes, para que la de Tamaulipas tenga uno de esos
sitios que pocas instituciones poseen.
La calidad no
está peleada con las universidades públicas, y la UAT es clara muestra de ello.
Debemos sentirnos orgullosos de lo que tenemos y somos, y propiciar que esto
siga creciendo aún más.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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