No hay duda de que la educación es la principal arma para salir adelante, para superar la ignorancia y los estados de...
Por: Carlos Santamaría Ochoa24/10/2010 | Actualizada a las 16:25h
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No hay
duda de que la educación es la principal arma para salir adelante, para superar
la ignorancia y los estados de vida lamentables. Sin ser lopezobradorista, el
columnista reconoce que una de esas ideas que pueden considerarse adecuadas en
el ex candidato del PRD a la presidencia es, sin lugar a dudas, la que gira en
torno a la educación. El señor
afirma que es a través de esta vía por la que México puede salir avante. Se
critica que los partidos políticos han utilizado la falta de educación de la
población para convencer, y de esa forma, mantener el poder. Una clara muestra
de ello es el discurso de algunos candidatos a la dirigencia del PAN a nivel
nacional, quienes aseguran que desde pequeños los llevaban a los eventos del
blanquiazul, porque, decían sus padres que era un “partido familiar” y los
mítines eran también familiares. Lo que
nos conduce a la afirmación de que no les daban oportunidad de pensar por sí
mismos, sino que los enajenaban a grado tal que, creciendo y siendo
profesionistas, no tenían más ideología que la impuesta a fuerza por sus
padres, en un ejercicio que tiene todo menos el ser democrático. Nos
recuerda esos tiempos en que el hombre era doctor y su hijo tenía que ser
doctor, al igual que el nieto y así, por generaciones. No había cabida al
criterio personal, sino al familiar. ¡Triste, pero real! El caso
es que muchas administraciones, cuando entran en crisis, lo primero que hacen
es recortar gastos de educación y cultura, pensando que solamente hay
necesidades alimentarias o de salud. Todo es un cúmulo de necesidades
integrales: un pueblo sin cultura no funciona, o sin salud, tampoco puede estar
bien, y así, en cada uno de todos los rubros que implican un desarrollo
adecuado y completo. Imagine
el lector que los gobiernos populistas incrementan su presupuesto para repartir
despensas o útiles escolares, como sucede en el Distrito Federal y otras
partes, pero se olvidan de la verdadera educación. Inculcan
en la población la poco inteligente idea de que primero son los pobres,
propiciando un abismo muy grande entre las clases socioeconómicas, dado que
éstos –los pobres- piensan que los “ricos” son malos, nefastos y odiados, y los
que tienen recursos –ricos y no tanto- pueden pensar que los pobres son los que
les quitan sus beneficios… y recursos. Las dos
ideas son absurdas, porque supuestamente vivimos en una nación con trato
igualitario para todos, y las obligaciones y derechos deben ser iguales para
cada uno de los 109 millones y fracción de habitantes. Nadie
tiene por qué tener más derechos que otro, o al menos, en el papel así es,
porque hay un grupo de 500 privilegiados que ganan un dineral por no hacer su
trabajo, al igual que unos cuantos que se denominan “ministros” y que realmente
tienen salarios insultantes. Pero,
todo mundo piensa que los programas sociales están encaminados a defender a los
pobres. ¿Qué significa ser pobre? La Real Academia Española tiene varios
conceptos al respecto, y resultan muy interesantes, al menos, tres de ellos: “necesitado,
que no tiene lo necesario para vivir; que voluntariamente se despoja de todo lo
que posee, como hacen los religiosos con el voto de pobreza y, que, teniendo
necesidad de auxilio o socorro, procura ocultarlo no admitiéndolo, o el que no
se contenta con lo que le dan o con el favor que le hacen, por creerse
merecedor de más”. En
Galicia se ha recortado el presupuesto para becas, de 3.38 millones de euros a solamente
1.7 millones, argumentando crisis económica. No suponen que con mejor
preparación se puede hacer frente de mejor forma a una recesión mundial. En México
no estamos tan lejos de estas decisiones del “primer mundo”, y de la misma
manera, hay menos apoyo para los que realmente estudian. Muchas becas van a los
favorecidos por autoridades educativas, que juegan, actúan o algo por el
estilo. Nada peor
que destinar dinero bueno a elementos malos, y dejar fuera a los que realmente
lo merecen y tienen necesidad. Es ahí donde debe funcionar la justicia social,
sin lugar a dudas. Los
gobiernos y autoridades educativas de todo nivel, públicas y privadas, deben
aprender a privilegiar los apoyos a los que lo necesitan. Deben hacer un enorme
esfuerzo por no premiar a haraganes ni delincuentes disfrazados de estudiantes,
menos, a esos que ni siquiera conocen la forma de un pupitre. Si
queremos que México salga adelante, hay que hacer muchos esfuerzos, encaminados
a educar a la población en forma real y efectiva, para que, los frutos, podamos
recogerlos como sociedad, porque en la medida que tengamos una mejor y mayor
preparación, tendremos mejores respuestas para atender nuestras necesidades. En todo
el mundo tenemos estos problemas, pero solamente nos interesa saber qué sucede
en México. Ojalá que nuestras autoridades se pongan la pila, y podamos asegurar
que hemos caminado con paso firme hacia la superación de esta crisis. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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