Casi siempre los ignoro porque es más de lo mismo, gritos, quejas, manipulación, amenazas incendiarias y, al final, la lana, pero me detuve un momento cuando a través de las potentes bocinas escuché...
Por: Javier Rosales Ortiz22/10/2010 | Actualizada a las 12:28h
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Relato 1.-Casi siempre los ignoro porque es
más de lo mismo.
Gritos, quejas, manipulación, amenazas incendiarias y, al final, la lana.
Pero me detuve un momento cuando a través de las potentes bocinas escuché el
nombre de varios compañeros periodistas a quienes el líder hizo garras.
Primero leyó en público el contenido de las colaboraciones que le han dedicado
al plantón de la Plaza
Juárez, frente a Palacio de Gobierno, desde el 6 de Octubre.
Después, los roció con gasolina y les arrojo un cerillo, en razón de que no los
bajo de “pizcacheros”.
Los calificó de empleados del Secretario General de Gobierno, Hugo Andrés
Araujo de la Torre,
porque con sus comentarios manchan la inmaculada reputación de su sagrado, pero
muy escandaloso movimiento, tan incómodo en este momento de tensión que vive
Tamaulipas.
Además los llamo “Plumíferos” que están al servicio del gobierno del estado, el
que, según él, ya les llego al precio,
De la misma manera y con nombre y apellido balconeo a reporteros y columnistas
que con su trabajo periodístico destruyen la esencia de lo que se busca, que es
paquetes de vivienda, aulas y despensas, pero aclaró que ellos insistirán en
seguir distribuyendo “su verdad”.
Durante más de 30 minutos el dirigente estatal del Movimiento Antorchista
Nacional, Gerardo Carlos Martínez Leal, se lleno la boca con el nombre de
compañeros comunicólogos que se han acercado a la palabra prestigio por la
seriedad con la que han desarrollado su labor y quienes con el derecho que les concede
la Constitución
tienen la libertad de escribir lo que les plazca.
Le dolió, al líder, lo que es escribió de que ese organismo nació bajo el
cobijo de Carlos Salinas de Gortari, cuando por el contrario, debería estar agradecido.
En contraste, en esa ocasión, no les lanzo siquiera una flor a aquellos
reporteros que han divulgado las actividades de ese movimiento libremente.
Parece que, le desespera, que tras varias semanas de plantón Hugo Andrés no los
haya “arreglado”, no obstante del acercamiento que tuvo el funcionario estatal
con el ex presidente de México.
Entre los periodistas saltan varias dudas acerca de quién subsidia a los
antorchistas.
Quién los alimenta y de donde provienen los recursos para rentar tres modernos autobuses
y equipo de sonido para inyectar de vida a un plantón tan vistoso en pleno fin
de sexenio.
A Gerardo Carlos le digo que sus intereses y los de los periodistas, son
diferentes.
Porque nosotros, al igual que los ciudadanos deseamos vivir tranquilos aquí,
donde cualquier sonido de cohete, de sirenas de patrullas y de gritos, hoy se
magnifica.
Por eso deje usted volar su imaginación hacia otro lado.
Porque la prensa no es la responsable de sus fracasos y de sus evidentes
traumas.
RELATO 2.-Olvidado por la mano de Dios la región árida del cuarto distrito de
Tamaulipas asoma la cabeza y ya le hace cariñitos ha la ruta del progreso.
Y cómo no, si Tula está de fiesta porque se lavara el rostro y dejara de ser un
pueblo olvidado lapidado por la miseria, por la marginación, siempre postrado.
Y es que los lugareños lucen optimistas, en razón de que empezó a funcionar la
primera planta procesadora de Olivo, que tendrá una producción de 500 mil
litros.
Es la primera que opera en el noreste de México y producto de la siembra en mil
400 hectáreas
se obtendrán diez toneladas de aceituna, de las cuales un 60 por ciento se
exportaran principalmente a los Estados Unidos.
Lo que más agrada a los campiranos es que establecieron un contrato de
arrendamiento con los empresarios, pero luego serán los dueños y podrán
comercializar directamente con la empresa.
Y también el optimismo radica en que la planta tiene la capacidad para producir
120 toneladas de aceituna diarias, ya que la superficie de siembra superara las
2 mil hectáreas.
Hace seis años inició este proyecto que hoy es realidad, por eso los
agricultores de Tula pueden decir que hasta este gobierno estatal los alcanzo
la mano de Dios.