Nada en esta vida es para siempre, definitivamente todos los ciclos se cierran un día, todo por servir se acaba y...
Por: Rosa Elena González21/10/2010 | Actualizada a las 22:33h
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Nada
en esta vida es para siempre, definitivamente todos los ciclos se cierran un
día, todo por servir se acaba y acaba por no servir, ahí es cuando se tienen
que buscar nuevas opciones, nuevas emociones, porque aquello que te lleno de
emoción ya cumplió su función, irremediablemente todo acaba. Tu
y yo vivimos muchos momentos juntos, compartiste conmigo angustias, sueños,
deseos, alegrías y tristezas, fuiste mi cómplice, supiste de mis secretos,
emociones e ilusiones, me despertaba contigo y el tiempo fue nuestro testigo. ¿Cuántas
veces escuche el susurro en mi oído?, perdí la cuenta… seguramente por eso a
pesar de los pesares quería conservarte, te necesitaba conmigo, me empeñe
incluso en cambiarte pero conservando tu corazón, tu esencia, tu cerebro y tu
razón, pero todo llega a su fin, y tú… comenzaste a fallarme, me fallaste tanto
que hubo momentos de desesperación que hasta llegue a golpearte, lo reconozco,
te maltrate, insulte y por días te abandone, pero siempre regresaba a ti,
porque sin ti me sentía sola, vacía, era esclava de tu compañía. No
hay nada peor que tu silencio en una noche solitaria, cuando urge escuchar la
voz del ser amado para estar tranquila, y tú me fallaste cuando más te
necesite, permitiendo que la intranquilidad se adueñara de mi espacio, de mi
mente y de mi ser. Hoy
he decidido dejarte, tu recuerdo quedara guardado en un cajón cualquiera, tu
presencia ya no me hace falta, comenzare a olvidarte… Tu
lugar estará ocupado con un joven, bonito y bastante funcional, que discreto
será mi compañero, él hará lo que tu te negabas hacer en los últimos meses, a
él es a quien hoy necesito conmigo, tenerlo cerca, contar con él siempre, que
me llene de alegría y en momentos de verdades, mentiras, te quieros, me brinde
su melodía. Nada
en esta vida es indispensable, todo puede ser reemplazable, las cosas que dejan
de funcionar se tiran a la basura, si fueron complacientes se conserva el
recuerdo y hasta se le dedican unas líneas, como yo lo hago contigo, porque te
quise, te necesite y disfrute tu presencia. Pero
lo único que me reconforta es que no soy la única que ha vivido esa situación,
nadie puede negar que hoy en día todos nos estamos convirtiendo en esclavos de
la tecnología, del teléfono celular, y cuando no lo tenemos cerca desesperamos
como si fuera de vida o muerte, cuando comienzan a fallar nos negamos a
cambiarlos para no comenzar de nuevo, con otra compañía, otro aparato, otras
funciones, luego cambiamos el equipo y conservamos la memoria para evitar
iniciar nuevamente. La
tecnología se moderniza y cada vez aparecen nuevos celulares, con todas las
funciones y el equipo viejo queda guardado en un cajón o termina en el basurero
municipal, con su cuerpo despedazado, sin el corazón, sin el cerebro y ya sin
función. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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