Comentábamos apenas esta semana sobre lo que se lleva a cabo en la Escuela Secundaria General número 4 de ciudad Victoria, Tamaulipas en el sentido de querer hacer conciencia en nuestros hijos y los de los demás
Por: Carlos Santamaría Ochoa20/10/2010 | Actualizada a las 15:07h
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Comentábamos apenas esta semana sobre lo que se lleva a
cabo en la Escuela Secundaria General número 4 de ciudad Victoria, Tamaulipas
en el sentido de querer hacer conciencia en nuestros hijos y los de los demás,
para promover una cultura de esfuerzo, respeto y responsabilidad.
El esfuerzo que encabeza la profesora Patricia Elena
Roché Rangel y los profesionistas de la educación que están comprometidos con
su causa de repente tiene muchos enemigos: los propios padres de sus alumnos.
No cabe duda, somos especiales: si les llaman la
atención, no permitimos que lo hagan porque para eso tienen padre y madre; si
no se las llaman, entonces le solapan sus acciones. La responsabilidad de
actitudes negativas se convierte en consecuencia de la falta de buenos
maestros, pero si el muchacho “sale bueno” –como dicen en algunas partes, es
por obra y gracia de los padres, porque ni siquiera es de Dios o de la causa común.
Y este tipo de actitudes son las que a diario matan la
voluntad de millones de mexicanos.
Hoy, los diputados federales han dado palo fuerte a los mexicanos con la
absurda –por no decir estúpida- actitud que tienen, de sometimiento total a un
presidente que no ha sabido respondernos.
Ahora tendremos cigarros carísimos, gasolina costosísima,
condena a alimentos que consideran “chatarra”, incremento en impuestos de toda
índole, pero no hay aumento al salario. Bueno, hasta las bebidas energizantes
subirán enormemente, porque al hombrecito se le ocurrió que no son importantes
y constituyen un viciol.
Quieren que paguemos impuestos como país de primer mundo,
ganando como de tercero.
Para que tenga una idea el lector, en una charla llevada
a cabo en Santiago de Compostela con profesores de la Universidad de aquel
lugar, hacíamos el comparativo de salarios entre ellos y los profesores de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas. Ellos –los gallegos- ganan 15 veces más
salario que nosotros y, aunque la vida es mucho más cara, no se compara con el
hecho de tener los sueldos que ostenta en México un catedrático, un
investigador o un docente de horario libre.
Y lo peor: si alguien se queja, como dijo aquel chinito
famoso: “cuello”.
Entonces, contamos con un gobierno que quiere recuperar
la pérdida de recursos y cosas que ha dejado escapar, pero a costilla del
esfuerzo de los ciudadanos, que finalmente, somos los que menos gastamos y sí
pagamos las consecuencias.
¿Qué falta para mejorar?
Sin lugar a dudas, nos hace falta un verdadero cambio de
actitud entre las personas, porque si no queremos comprometernos, es bien
fácil: hay que dejar el paso para los que sí lo desean.
Mucha gente estará esperando entregar su currículum vitae
al gobernador electo de Tamaulipas Egidio Torre Cantú, porque pensarán que
tienen merecimientos e ideas para incorporarlas al progreso de Tamaulipas. Hay
que buscar gente que tenga actitud para hacerlo.
Y en el caso de los que no tenemos cargos, que somos más
normales que nada, requerimos un cambio de actitud hacia los demás. Decíamos
que cuando los muchachos de la secundaria 4 están en la calle tratando de
concientizar a los adultos, éstos, estúpidamente les echan el carro encima y no
respetan el importante esfuerzo que hacen, además de que, seguramente, tendrán
la idea de que, para manejar hay que ser un estúpido cafre, un simio del
volante o algo por el estilo.
Pasan autobuses de pasajeros y taxis sin la menor
precaución: como que no han entendido que son personas que les tratan de
educar. Es probable que sea demasiado tarde tratar de adiestrar a estos grupos
de salvajes que manejan, pero la verdad, si no hacemos que los nuestros cambien
su actitud, difícilmente podremos hacer algo por el México que tanto amamos y
que sufre actualmente muchos conflictos. Es tiempo de sacar adelante a nuestro
país, que debe mejorar porque así debe de ser.
La actitud, estimado lector, es la llave para que
comiencen a cambiar las cosas en México, en el mundo entero.
No podemos manejar el hecho de que los alimentos “chatarra”
son malos y prohibirlos en las escuelas cuando la Secretaría de Salud federal
ha autorizado su fabricación y venta; resulta incongruente, porque por un lado
decimos sí, y por otro no.
O el caso de los cigarros. Ya Josefina Vázquez Mota
respondió con una total falta de inteligencia que no hay problema ante la
amenaza de la industria tabacalera.
¿No sería más fácil concientizar, publicitar los riesgos que implica, en lugar
de prohibir?
Si van a prohibir, que cierren las industrias
relacionadas con estos conflictos de salud, que dejen de estar haciéndole al
“papi” de más de 100 millones de mexicanos, y que se pongan las pilas.
Necesitamos un gobierno positivo, con actitud hacia los
demás, sin demagogia, pues.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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