Todos hemos dicho algo, y quien lo niegue, estará faltando a la verdad, Victoria, la capital de Tamaulipas necesita no una “mano de gato”, como dijeran las abuelas, sino un “zarpazo de tigre”...
Por: Carlos Santamaría Ochoa19/10/2010 | Actualizada a las 16:32h
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Todos hemos dicho algo, y quien lo niegue, estará
faltando a la verdad.
Victoria, la capital de Tamaulipas necesita no una “mano
de gato”, como dijeran las abuelas, sino un “zarpazo de tigre”, gracias a una
serie de factores que tienen que ver, principalmente, con la naturaleza.
Y es que todos padecemos a diario el desperfecto que
tienen nuestras arterias: hay algunas vías que están prácticamente
intransitables, razón por la que, el pasado día 12 el alcalde Arturo Diez
Gutiérrez Navarro puso en marcha un ambicioso programa de rehabilitación de
calles, gracias al apoyo de Eugenio Hernández Flores, gobernador constitucional
del estado, victorense que ha dispuesto una importante inversión en la capital
del estado.
Un poco más de 190 mil metros cuadrados son los que se
rehabilitarán en cuanto a levantamiento de la carpeta, bacheo y demás acciones
que están permitiendo que podamos transitar de una forma más decorosa. Todos
quisiéramos que dentro de las calles que se ha programado rehabilitar estuviera
la nuestra, sin embargo, hemos de ser sensatos, porque no se puede pavimentar
toda una ciudad en tiempos cortos, y además, recordemos que se está procurando
dar prioridad a aquellas calles y avenidas que tienen mayor flujo vehicular, y
no porque sean más o menos importantes unas que otras, sino porque hay que
hacer obra para beneficio de la mayor cantidad posible de ciudadanos, lo que es
totalmente comprensible.
Para tal efecto, hay más de 84 millones de pesos que se
invierten en la rehabilitación: 30 provienen del gobierno estatal, 21 y
fracción, del programa Hábitat; 20 y pico, del programa Fonden; 9 de Fismun y 4
y fracción del programa Fopam. Como podemos ver, todo mundo está participando
en esto de dejar decorosas nuestras calles.
El alcalde Arturo Diez Gutiérrez prácticamente no ha
estado en sus oficinas, porque se la ha pasado esta semana en recorridos para
verificar que las calles estén en mejores condiciones.
Se habla de muchos metros que significarán que nuestros amortiguadores puedan
tener mayor vida, y claro, de que la capital vuelva a tener ese aspecto que
conservó durante mucho tiempo, hasta que llegaron los fenómenos meteorológicos
y también, hay que entender que muchas de nuestras calles se están haciendo
viejas, y como todo, se requiere de un mantenimiento periódico.
Sin embargo, hay cosas que realmente molestan porque no
tenemos la capacidad de aceptar lo que se presenta, o de plano, no tenemos idea
de qué significa el entender que todo tiene un proceso.
Nos quejamos de que hay baches, pero ahora… ¡nos quejamos
porque los arreglan!
Es natural que las calles se tengan que cerrar, es parte
del proceso de rehabilitación, y claro que ocasiona molestias, pero hay que
prevenir estas situaciones, y una forma de hacerlo puede ser el salir unos
minutos más temprano, para evitar los amontonamientos que no dejan nada bueno.
Ya hemos circulado por la calle Lauro Rendón, conocida
por todos como “el 27” y vemos que está cambiando su aspecto, aunque somos de
la idea de que la parte que cruza con la vía del tren debiera ser primero que
nada, ya ahora estuvimos por ahí disfrutando del nuevo aspecto de la misma: hoy
no luce, allá donde la secundaria general número 4, con baches sino con una
nueva carpeta que hará frente a las necesidades de tráfico citadino.
Y vemos por varias partes de la ciudad las máquinas y
cuadrillas de personal que está tratando de resanar todo lo que el huracán y
las intensas lluvias ocasionaron.
Hay mucho por hacer, lo sabemos, y eso hay que asimilarlo
y aplaudir que no se detenga el ritmo de las obras, aunque a muchos nos moleste
transitar por una calle determinada, pero insistimos en la necesidad de que hay
que aceptar las limitantes temporales en aras de volver a contar con una ciudad
de calidad en sus servicios.
Siempre habrá pendientes, es decir, que para que la
ciudad esté completamente pavimentada deberían pasar muchos años, y cuando
estuvieran terminando, seguramente ya otros tramos requerirán un refuerzo o
rehabilitación de nueva cuenta, más, con los cambios climáticos que nos están
dejando lluvias mucho muy intensas y calores muy extremos.
Todo influye, hasta la falta de aplicación de uno que
otro personaje que no tiene idea de lo que es el servicio público.
Muchas veces ya no creemos en lo que la autoridad
anuncia, pero al día de hoy sigue habiendo mucho movimiento en las arterias de
la capital de Tamaulipas, y eso nos alegra, porque pone de manifiesto que hay
respuesta ante las exigencias de la ciudadanía, la que tiene ya tiempo
exigiendo una respuesta a las demandas de obra en las calles.
Las calles de Victoria, aquella ciudad otrora tranquila y
sonriente, están volviendo a tomar su a apariencia natural, es decir,
recuperando su vigor, y entonces podremos decir que a nuestra ciudad se le está
poniendo atención, y se le cambia, poco a poco, la cara.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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