El pasado lunes hubo mucha información sobre los aspectos que habrán de considerarse para estar al día en lo que al apagón digital se refiere, que por cierto...
Por: Carlos Santamaría Ochoa13/10/2010 | Actualizada a las 15:22h
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El pasado lunes hubo mucha información sobre los aspectos
que habrán de considerarse para estar al día en lo que al apagón digital se
refiere, que por cierto, es digital y no tecnológico como erróneamente manejó
la cadena televisiva nacional “Milenio”, haciendo gala de una enorme ignorancia
al respecto. Hablaron entre otras personas, el secretario de
Comunicaciones y Transportes Juan Molinar, diputados y senadores, así como la
presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión
-CIRT- quien aseguró que la gente de la industria del ramo no está preparada,
porque significará una erogación importante. En ese sentido, consideramos que todo avance implica
inversión. Recordamos cuando los periódicos trabajaban con máquinas que
capturaban la información y posteriormente se perforaban cintas, en aquellos
“monstruos” que les llamaban “ponchadoras”, dado que el método para la
perforación era a través de un botón que decía “punch”. Bien, allá por los ochentas nos tocó vivir la
transferencia tecnológica en el diario “La Verdad” y “El Mercurio”. Hubo
resistencia, suele suceder en estos casos, sin embargo, los directivos de ambos
medios hicieron la inversión que, posteriormente, tuvieron que hacer los de
diarios como “El Gráfico”, “El Diario de Ciudad Victoria” y posteriormente ya
los demás, que nacieron con la nueva tecnología. El cambio también significó resistencia de algunos
colegas: recordamos a aquellos que se negaban a escribir en las computadoras
marca “Printaform” y que eran lo mejor de lo mejor según quien nos había
vendido el equipo. Hubo un momento en que el gerente ordenó esconder las
máquinas de escribir manuales, para obligarlos a incorporarse a la tecnología.
Lo vivimos y reímos en su tiempo, así como otros, lo padecimos. Hoy es igual: hay que cambiar de tecnología, y las
radiodifusoras y televisoras van a tener que hacerlo, les guste o no. México no
puede estar ajeno al mundo y tenemos que estar a la par en todo, incluyendo la
tecnología. Sin embargo, lo que sí se puede hacer a partir de hoy es
cambiar; el cambio significa pensar en los equipos que habrán de adquirir y en
qué se emplearán los viejos que se desecharán. Todo eso tiene una solución fácil, aunque unos piensen
que el gobierno tendrá que pagar televisores digitales a más de 100 millones de
personas o adaptarlos al cambio. Falso de todos los falsos. Decía el doctor Xosé Ramón Pousa Esteves, experto en
radio de la Universidad de Santiago de Compostela que en España los televisores
“convencionales” que tenemos ahora se pueden emplear comprando un dispositivo
adaptador, cuyo coste es menor a 200 pesos. Seríamos muy miserables si no queremos pagar esa
cantidad, además, habrá más espectro de señal y canales, o sea, las televisoras
que hoy nos enajenan y embrutecen con sus programas llenos de sensualidad mal
encaminada, de dobles sentidos vulgares y faltos de ingenio, de telenovelas
predecibles y programas “estupidizantes” van a tener que cambiar su
programación y ofrecer calidad, comenzando por los conductores de noticias que
realmente desinforman, no solamente por la orientación noticiosa sino por la
falta de cultura general. ¡Mire que pensar que es lo mismo analógico que
tecnológico! Y esa es una de las muchas que a diario escuchamos –quién
nos manda, la verdad- en esa nueva televisión llamada “Milenio” y que tiene por
norma repetir casi 48 horas las mismas noticias, lo mismo de todo, incluyendo
errores y demás. Es terrible, sinceramente, la forma en que se deforma la
información y la dicción, el lenguaje y todo lo que implica un buen periodismo. Y claro, Televisa y TV Azteca no cantan mal las
rancheras, ya que, según los verdaderos expertos, tienen fallos en su contenido
y formas que la verdad, serían para clausurarles. Cheque usted un partido de fútbol y verá que los “dioses”
de la locución hacen todo menos narrar el encuentro, y además, sin criterio
alguno se dedican a destruir al jugador que ellos consideran el punto del
blanco. Los atacan según sus intereses, o porque no les dieron la
entrevista exclusiva. Así se las gastan. Y la verdad, la presidenta de la CIRT debiera más que
preocuparse de la manera en que se deberá apoyar a quienes hacen negocio con
los medios, porque son empresarios de éstos, debería ocuparse de mejorar la
calidad y volver a los tiempos aquellos en que se necesitaba permiso de la
autoridad para ser locutor, para tener un programa televisivo o radiofónico. Había que tener calidad, pues, para entenderlo
llanamente, y no solamente tener una cara agradable y listo. Se requería algo
más, mucho más. Entonces, sin que signifique un ataque, pediríamos, como
mexicanos, que nos ayuden a tener calidad que bien la merecemos, porque estamos
hartos de que nos traten como tarados, de que nos den lo que quieren de acuerdo
a su conveniencia. Es hora de que nos dignifiquen los medios. Y entonces, que pidan apoyos, porque significará que están
haciendo bien las cosas, y nosotros, saldremos ganadores. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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