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Sección: Editoriales / Desde esta esquina

Las manos en la bolsa

Mientras leemos que en los medios se difunde y especula sobre la integración del próximo gabinete estatal, nos enteramos por Alejandro Jiménez Ristra...

Por: Melitón Guevara Castillo 12/10/2010 | Actualizada a las 16:53h
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Mientras leemos que en los medios se difunde y especula sobre la integración del próximo gabinete estatal, nos enteramos por Alejandro Jiménez Ristra, que en el proceso de preparación para la entrega-recepción, se documenta que hay bienes gubernamentales que están extraviados. Entre ellos, dice, monitores, teclados, sillas. La pregunta es necia: ¿solo eso? Y, por otra parte, alguien podrá desmentir a José Zermeño en el sentido de que no hay, en este sexenio, nuevos ricos.
 
El dinero público siempre ha sido un botín político. Jesús Silva Herzong, el historiador de la Revolución Mexicano, al constatar que sexenio tras sexenio siempre hay nuevos ricos, acuño la expresión “hornadas de ricos sexenales”. Y es que, como bien respondió Luis Cabrera ante la réplica a una acusación que lanzo: “No lo acuso de tonto, lo acuso de ratero”. Y es que, el acusado, el pidió las pruebas de sus “pillerías”, es decir, que comprobaran que había robado.
 
Fue César Garizurieta el que expreso: vivir fuera del presupuesto es un error. Y efectivamente es un error, de ahí que se acuñen frase alusivas: “Usted, compadre, póngame donde hay, de lo demás yo me encargo”; “Oye, que solo dejaste un quinto en la tesorería… ¿Dónde estaba que no lo vi”. También aquella que indica que unos llegan al servicio público con las manos en la bolsa y salen con las bolsas en la mano.
 
Lo cierto, indiscutible, es que el erario público a lo largo de la historia ha sido el medio para que algunos servidores públicos se sirvan; para que resuelvan su problema económico de por vida. Tan es cierto que Miguel de la Madrid, como Presidente de la Republica, reconoció el problema de la corrupción, del saqueo del erario, y creo la Contraloría de la Federación: una dependencia para cuidar que las manos de los servidores públicos no saquearan la hacienda pública. Decía, la corrupción somos todos.
 
En Tamaulipas, cíclicamente (cada seis años) el Contralor en turno, como ya lo hizo Jose Zermeño, proclama a los cuatro vientos a honestidad de sus compañeros servidores públicos; que no hay nuevos ricos. Y también, cíclicamente, en el siguiente sexenio aparecen, se descubre pues, que todo eso fue mentira: se descubren corruptelas, se enjuicia a alguien, se le castiga y punto. Vale recordar, como ejemplo, los casos de Pedro Silva en el sexenio de Manuel Cavazos; en el de Tomas Yarrington el de Pedro Hernández Carrizales. Desmintieron a sus antecesores.
 
La cuestión es muy sencilla: hay cosas que no pueden ocultarse, entre ellas, la riqueza que de pronto evidencian algunos servidores públicos con la posesión de ranchos, mansiones extraordinarias, vehículos lujosos, joyas, viajes, sin haber recibido una herencia familiar, pegarle al gordo en la lotería nacional en la inteligencia de que, sumando y multiplicando, el sueldo obtenido el ejercicio de la función pública no alcanza para tanto. Lo evidente no se regatea, tal y como sucede con la riqueza, que es inocultable.
El saqueo del erario público ha sido una constante. La razón es muy simple: la complicidad de unos y otros, hacen que las denuncias –si es que hay-, se desvanezcan ante la “falta” de pruebas que no encuentran, en primea instancia, dependencias como la Contraloría y luego la Procuraduría. En la práctica el castigo a un enriquecimiento “inexplicable” es para dar un ejemplo de que se castigara la corrupción; y, también por práctica, es para destruir a “enemigos” políticos. No para castigar el ilícito.
 
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx

Melitón Guevara Castillo.

Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).

Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).

Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.

Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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