Navegar por los portales y encontrar fotografías de políticos de cualquier partido fundidos en un abrazo es algo así como una ofensa a la inteligencia humana...
Por: Carlos Santamaría Ochoa07/10/2010 | Actualizada a las 13:59h
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Navegar por los portales y encontrar
fotografías de políticos de cualquier partido fundidos en un abrazo es algo así
como una ofensa a la inteligencia humana, al sentido común, y sobre todo, a la
sociedad, misma que es la que paga y que es a la que se deben. Ofende, por ejemplo, ver el tipo de
coaliciones que se formaron en este año no para gobernar o ganar, sino para
“ganar al PRI”, porque lo declararon una y mil veces: ese era el objetivo. No podemos, por ejemplo, pensar que los
militantes del PRD puedan pensar igual que los del PAN, porque la ideología
política de ambos institutos políticos es distinta, completamente distinta. Es
algo así como querer que protestantes y católicos se funda en una ceremonia
religiosa conjunta. Sin embargo, Jesús Ortega y “Navita” nos
vendieron la idea, solapada por muchos medios, de que la coalición obedecía a
otros intereses. Finalmente, confesaron que su problema es el odio al PRI y la
necesidad de vencerlo. Nos recordaron a los culés con los
madridistas, o a los del Politécnico con los de la UNAM en el clásico de fútbol
americano. Pero, claro, el fútbol americano o el
soccer son más serios y respetables que cualquier partido político. Y para colmo, vemos una fotografía del
dirigente del PRD en la entidad con los hermanos Chavira, aquellos que, se ha
denunciado, no pagan cuotas al partido que les da de comer –y muy bien- y les
ha permitido conocer buenas marcas de ropa y menús de restaurantes de lujo. Hoy, se presentan y se abrazan cálidamente
con Jorge Mario, aquel hombre que fue ofendido por el propio hermano Chavira,
cuando, en una conferencia de prensa le interrumpió y reclamó muchas cosas. Abrazado Sosa Pohl con Diana, la hermana
del que le insultó y que hicieron diputada; aquella mujer que subía a la
tribuna para criticar todo lo que se hace y lo que no se hace. La mujer que
negó el pago de sus cuotas obligatorias. Hoy, amorosamente, se les ve en una
fotografía atípica que se publica. Esas cosas y un poco más nos han permitido
a muchos no creer en la “partidocracia” y en la necesidad de que las
autoridades competentes – el término, porque les compete, no porque lo sean-
retomen la figura del candidato independiente. ¿Cómo votar siendo panista, por ejemplo –
solo ejemplo- por López Obrador? ¿Podría un perredista garantizar un voto
para Navita, el flamante esposo de Patilú? No es congruente que siendo blanco vaya uno
por el negro. Luego, los partidos nos regalan
conferencias de prensa donde dice alguno de sus dirigentes que hay democracia,
y “brinca” alguien para reclamar que no le dieron una candidatura, o que el
proceso estuvo amañado. Los que realmente tienen arrastre popular y
trabajo partidista son relegados, y luego, se van en forma por demás
traicionera aunque un poco entendible, a otro instituto político y ganan,
haciendo ver a su ex partido que se han equivocado. Tampico es un claro
ejemplo. También vemos a dirigentes de partidos
“chiquitos” cuya ambición es estar en los primeros lugares de las listas
plurinominales para garantizarse un salario decente –insultante, diría un
obrero- por tres años. El ejemplo claro lo tenemos en grupos políticos como el
Partido del Trabajo, donde la verdad, es insultante la manera en que reparten
el botín, entendiendo como tal los cargos de elección popular con salario de
por medio. Y podemos citar mil ejemplos y nos
faltarían más. No es válido traicionar de esa manera a la
ciudadanía, a la militancia, a los que votamos y elegimos a nuestros
gobernantes y representantes, porque, finalmente, es a quien se deben y a quien
tienen que servir. Aprovechan para servirse con el cucharón
sopero, dando apenas a sus militantes con la punta de la cuchara cafetera. Sinceramente, si el columnista fuera del
PRD, que, aclaro, no pretendo afiliarme a ellos por no coincidir con mis
pensamientos y formas civilizadas de pensar acerca de la manera de hacer política,
pero si fuera, me estaría insultando el hecho de ver a Sosa y a los Chavira
abrazados, cuando antes y durante el proceso electoral se dijeron todo lo que
se podía. No disimularon la suciedad de los trafiques
que hacen en el PRD y que les han llevado a perder simpatizantes en el país por
millones. No disimularon tampoco la manera en que
vendieron sus movimientos y se entregaron unos a otros, traicionando, con
mayúsculas, a los que creyeron en ellos, esos que son pobres realmente y que
pensaron que era en serio lo de “primero los pobres”. Nunca pensaron en que había que extirpar el
tumor, no vivir con él ni trasplantarlo a sus entrañas. La verdad, me daría vergüenza estar en un
partido político que permite traiciones como las que he mencionado. No votaría
por ninguno de ellos. Ojalá se pueda elegir a un candidato independiente,
porque, al menos, sería congruente con su discurso, y si tenemos suerte, podría
resultar alguien también con esa cualidad perdida en los partidos: la
honestidad. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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