Decía “Campitos” que siempre había que dar lo mejor de cada quien en todo momento, y que, en el fútbol, hasta que...
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/10/2010 | Actualizada a las 17:41h
La Nota se ha leído 4652 Veces
Decía
“Campitos” que siempre había que dar lo mejor de cada quien en todo momento, y
que, en el fútbol, hasta que el árbitro silbaba el final, se tenía que entregar
uno en forma total. “Campitos”
fue un hombre magnífico: seguramente ya no se encuentra entre nosotros. Fue
entrenador del equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México donde
jugamos de niños con mucha ilusión y ganas de llegar a ser figuras. Ahí, en
esas canchas de “La Academia” pudimos patear una y mil veces aquellos balones
de fútbol que eran de cuero y que, cuando estaban mojados, al darnos un
balonazo en la cara, dolían más que cualquier golpiza que pudiéramos haber
experimentado en la primaria o la secundaria. Eran los
tiempos en que compartimos muchas experiencias y bromas con gente como Efraín
Herrera, el inolvidable “Cuchillo”, o con Chucho Ramírez; no podemos olvidar a
Hugo, el inmortal Hugo Sánchez, el mejor futbolista que ha dado México en la
historia y que, dos veces por semana en entrenamiento y una en partidos era
objeto de las pesadas bromas de quienes conformamos aquella generación. Campitos
nos inculcó algo muy importante: hacer lo mejor de cada cosa con el mayor y
mejor esfuerzo: tratar de entregar la calidad máxima y el esfuerzo mayúsculo en
todo momento, en cada acción, siempre que pensáramos en lograr algo. Y las
enseñanzas de Campitos nos sirvieron de algo. En primera instancia, llegaron en
una etapa maravillosa como es la infancia, y que por lo general sirve mucho
porque captamos casi todo lo que aprendemos, sea bueno o malo, y porque nos
sirve para lograr una buena disciplina. También hay otros aspectos para mejorar
la calidad y la disciplina como son las actividades que tenía el movimiento
scout antes de ser abrumado por una mediocre forma de existencia que busca
únicamente subsistir, entretener, pero nunca lo que Baden Powell pensó: ser
útiles y bastarnos a nosotros mismos. Han
cambiado muchas cosas, sin lugar a dudas, y en ellas también se plasma el
quehacer cotidiano de grupos y personas. Y vienen
estas reflexiones a la mente porque leemos alguna información oficial y nos da
gusto, aunque en otras, nos causa pesar. Duele, por ejemplo, ver que con un
gran orgullo la Presidencia de la República presume de haber generado en este
año más empleos que nunca en la historia de México. Siempre
hemos pensado que es natural, porque hoy somos más mexicanos que nunca, y
obviamente, el porcentaje de empleados y desempleados puede ser el mismo, pero
las cantidades cambiarán sustancialmente. Pero
también nos llena de orgullo escuchar comentarios acerca de lo que acontece en
nuestra entidad: Tamaulipas sigue caminando en bien de muchos sectores que requieren
apoyos. Entendemos
también que administrar un gobierno significa atender aspectos de salud,
educación, productividad, seguridad, inversión y otros muchos rubros que en
ocasiones no tienen lo que debieran, porque los recursos, simplemente, no
alcanzan para todo. Es como
cuando los padres nos decían:; “cine o balón” porque no había para ambas cosas. Y muchas
veces, cuando se acerca el ocaso, la gente tiende a aflojar el paso. Hay
equipos que van goleando a sus contrincantes y en los últimos minutos aflojan
el entusiasmo y les encajan uno o dos goles, porque no mantuvieron el mismo
empuje, el ímpetu del inicio. Los
gobiernos que lo hacen, merecen, sin duda alguna, el reconocimiento de todos
los gobernados, aunque a veces no lleguen las obras a la casa. Recordamos
también que, por ejemplo, cuando hace falta pavimentación en el frente de
nuestra casa, hay miles de hogares con la misma problemática, es decir, no
somos los únicos habitantes de la entidad, y el gobierno tiene que ver por
todos, o por casi todos. No
alcanza, sinceramente, el recurso para atender a todos, y lo vemos por ejemplo
con los problemas derivados de inundaciones provocadas por fenómenos naturales:
hay sitios donde no ha llegado el auxilio por falta de recursos, y aunque haya
voluntad mayúscula, si no hay dinero, no se podrá hacer lo que falta. Aplaudimos
el hecho de tener una administración que sigue inaugurando obras como sucede en
Nuevo Laredo, y esperamos, sinceramente, que hasta el último día de la
administración del ingeniero Eugenio Hernández Flores haya un intenso trabajo. Insistimos:
seguramente va a faltar mucho qué hacer, porque nunca se termina de satisfacer
a la población y eso lo sabemos todos, pero deseamos que se pueda avanzar en la
mayoría de los rubros pendientes. Y también,
justo será que la gente sepa reconocer lo que se hace, así como exigir más para
que se cristalice lo que ha quedado pendiente. Un buen
estado, como el nuestro, con sus valores tan importantes y su gente tan valiosa
merece un gobierno de la misma magnitud. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas