Sobre el término se han escrito miles de cuartillas –folios, dicen los españoles- que nos explican mucho de lo que puede suceder cuando se es amigo
Por: Carlos Santamaría Ochoa02/10/2010 | Actualizada a las 17:52h
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Sobre el
término se han escrito miles de cuartillas –folios, dicen los españoles- que
nos explican mucho de lo que puede suceder cuando se es amigo.
Alberto Cortés decía en una hermosísima melodía que “cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo” y más
cosas especiales.
Versos, pensamientos y tratados sobre amistad que se rompen por cualquier
aspecto meramente humano y que en la mayoría de las ocasiones se debilita por
aspectos que no valen la pena, es decir, se traiciona la esencia del ser
humano.
Los gobernadores de cualquier estado, en cualquier sexenio, se rodean de sus
más cercanos amigos: es más natural hacer un equipo con la gente cercana, y
además, no tiene nada de criticable si entre el grupo de amistades se cuenta
con gente que puede hacer el trabajo eficientemente, es decir, si tiene el
perfil.
Lo que no se vale, sin lugar a dudas, es la traición, en ninguno de los casos,
y con los amigos es algo que no se puede permitir, pero que nunca se debiera
presentar.
Y cuando un amigo traiciona, duele más que cualquier cosa, porque a los amigos
se les permite de todo: reproches, felicitaciones, consejos, regaños y demás.
El concepto es bastante amplio, pero siempre tiene la misma esencia.
Decíamos de los gobernadores, porque tristemente cuando concluyen su mandato
muchos de éstos, supuestos “amigos”, como las ratas en los puertos, son los
primeros en abandonar el barco. No se debe extrañar, por ejemplo, el gobernador
que se encuentra a punto de concluir su mandato por el hecho de que algunos ya
estén con la bandera del siguiente mandatario: es, desgraciadamente, normal,
clásico y además, cotidiano.
Eugenio Hernández Flores se ha significado a lo largo de su administración por
hacer de su grupo de gente cercana un buen equipo de trabajo. Muestras, tenemos
muchas: José Manuel Assad Montelongo o Manuel Muñoz Cano, que son claro ejemplo
de lo que puede hacerse cuando los amigos son de toda la confianza y toda la
capacidad. Gente cercana como Mario Ruiz Pachuca o Alberto Berlanga también dan
una clara idea de lo que puede hacerse cuando los amigos saben responder a la
confianza depositada. Oscar Almaráz es otro de los hombres que han tenido una
destacada función como servidores públicos al lado de Hernández Flores y eso lo
sabemos los tamaulipecos.
También, cuando uno es amigo no puede pedir cosas que no esté en situación de
cumplir.
Es como si uno fuera pésimo administrador y pidiera al amigo que lo hiciera
tesorero. El resultado: un rotundo fracaso.
Ser amigo es responder y saber entender que los que están arriba tienen muchas
cosas en qué ocuparse, no únicamente en el hecho de que “tienen” que dar
trabajo a los que son amigos.
Un amigo que no sirve laboralmente no debe pedir nunca la oportunidad de
desempeñarse en donde no dejará huella. Esa es una máxima de la amistad: no
pedir lo que uno no puede tener la capacidad de responder.
Otros, desgraciadamente, piensan que al conocido hay que llamarlo “amigo”
durante su sexenio, y cuando ya comienza el término de la administración,
traicionar, irse, largarse como sirvienta mal pagada o como uno de esos gatos
que son famosos porque nunca tienen el sentido de la gratitud de un can.
Esos no son amigos, y de esos hay que cuidarse, aunque, cuando se descubren sus
debilidades y traiciones, aunque duela, felicitarse de habernos dado cuenta a
tiempo, aunque haya por ahí una que otra huella de las heridas que ocasiona una
traición.
Hemos sostenido firmemente en todos los foros que la entidad ha contado con un
excelente gobernador, y que no se vale hacer una negativa crítica porque le ha
tocado vivir una situación extraordinaria o porque no se contaba con ciertos
inconvenientes.
Un ejemplo claro es que nadie llama a los huracanes, y cuando llegan y muestran
su fuerza, no hay poder humano ni gobierno que los haga debilitarse: llegan y
punto, y no es culpa de nadie.
Ya se habla de los que viven fuera, de los que han optado por dejar a Geño a su
suerte, y para esos, el juicio de los seres humanos no podría ser benévolo,
porque quien traiciona a quien le ha permitido desarrollarse, quien depositó la
confianza en él y no fue correspondido, no merece de ninguna manera cualquier
tipo de consideración.
A esos, se les llama traidores y otros calificativos similares, porque no se
vale, honestamente, que haya este tipo de actitudes. No con quien ha sabido ser
un buen amigo, un buen ciudadano, un buen gobernador.
Quienes consideramos que la amistad es el valor principal del ser humano
pensamos que debe haber palabras de gratitud, de agradecimiento, palabras que
nos permitan plasmar el sentir de cada uno por haber tenido la oportunidad de
conocer a un buen amigo, y en algunos casos, de trabajar a su lado. Los que no
lo hicimos, reconocemos al hombre, al amigo. Los traidores, esos no tienen idea
de lo que estamos hablando. Esos no merecen comentario alguno.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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