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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes
La disyuntiva panista
En la dinámica anticipada de la sucesión presidencial en México, el Partido Acción Nacional, como partido en el poder, llegará al periodo eleccionario inmerso en una complicada situación interna
Por: Miguel Ángel Isidro
28/09/2010 | Actualizada a las 18:07h
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En
la dinámica anticipada de la sucesión presidencial en México, el Partido Acción
Nacional, como partido en el poder, llegará al periodo eleccionario inmerso en
una complicada situación interna.
A pesar de lo que aseguren sus corifeos blanquiazules, los números entregados
por la administración calderonista no son alentadores.
Por otro lado, el presidente Calderón enfrenta una severa crisis de liderazgo,
que incidirá de manera decisiva en la futura designación del candidato panista
a la Presidencia.
Los números no mienten. Acción Nacional, por sí solo, ha sido incapaz de ganar
elecciones durante el actual sexenio. En aquellas que han alcanzado triunfos,
ha recurrido a extrañas alianzas con los perredistas, postulando a ex priistas
con los que no se encuentra atado bajo compromiso alguno.
Una de las pocas victorias que el panismo ha alcanzado en los tiempos recientes
es la de Sonora, donde Guillermo Padrés alcanzó la gubernatura. Pero tampoco habría
que olvidar que una parte importante de ese triunfo se le debe a la tragedia de
la Guardería ABC de Hermosillo y al pésimo manejo que de esa crisis tuvo el ex
gobernador priista Eduardo Bours y su equipo compacto.
En contraparte, en entidades como Querétaro, que era gobernada por Acción
Nacional, los blanquiazules fueron incapaces de construir una candidatura
sólida, lo cual permitió que José Calzada dejara con un palmo de narices a sus
detractores y se alzara con la gubernatura.
Y así por el estilo.
La verdadera complicación venderá en los próximos meses, donde el panismo de la
era Calderón tendrá que tomar importantes decisiones.
La primera de ellas, designar a un candidato sólido para competir por la
gubernatura del Estado de México en 2011, contienda que se convertirá en el
laboratorio político que buscará capitalizar el Gel Boy Enrique Peña Nieto para catapultarse rumbo a
Los Pinos.
Habrá que verificar su el PAN logra construir una candidatura creíble, o si
prefiere esperar a que la voz de mando la asuman los perredistas, sus nuevos
“aliados” buscando integrar un trabuco digno de dar pelea en el feudo del Grupo
Atlacomulco.
La segunda decisión determinarse será cómo conducir la próxima elección
presidencial. Y es un tema sumamente complicado, porque ciertamente no hay
mucha tela de dónde cortar.
¿De dónde puede sacar el PAN a un buen candidato presidencial?
SI volteamos a ver al gabinete presidencial, la caballada está sumamente flaca.
La mediocridad ha sido la marca de la casa en la presente generación de
secretarios de despacho; muchos de ellos sólo han destacado por su habilidad
para generar problemas o por si notoria incapacidad para resolverlos.
Si bien es cierto se ha hecho notar la debilidad del Presidente Calderón hacia
personajes como el secretario de Hacienda Ernesto Cordero, o de su propia
esposa Margarita Zavala, el elevado desgaste al que se ha sometido la figura
del mandatario hace prácticamente impensable la posibilidad de que la vieja
guardia del PAN respalde los designios del inquilino de Los Pinos. Y otro
factor clave: la ausencia involuntaria de Diego Fernández de Cevallos le resta
al Ejecutivo uno de sus grandes apoyos frente al núcleo duro de los panistas de
viejo cuño.
Por el lado de los gobernadores panistas, el panorama es francamente desolador.
En Baja California, José Guadalupe Osuna
Millán, ha sido prácticamente rebasado por el tema de la inseguridad; el
jalisciense Emilio González Márquez es perseguido por su dipsomanía y los
millonarios desvíos de recursos públicos a favor de la jerarquía católica, lo
que le ha valido el mote de “El Góber Piadoso”; el morelense Marco Antonio
Adame Castillo navega entre la mediocridad y el clima de violencia que azota a
la otrora entidad de la Eterna Primavera; en Tlaxcala Héctor Ortíz ni se
acuerda de que el PAN le ayudó a llegar a la silla. El guanajuatense Juan
Manuel Oliva prácticamente no figura ni en su casa y qué decir del hidrocálido
Luis Armando Reynoso, al que de plano expulsaron de las filas del blanquiazul.
Y se acabó.
Queda entones recurrir a la fauna del Legislativo para sacar alguna figura
prominente que represente la causa panista en la elección presidencial del
2012. Si de entrada tomamos en cuenta que el trabajo de los diputados y los
senadores no arroja nada de qué presumir, obviamente las opciones siguen a la
baja. Se ha mencionado con insistencia a la coordinadora parlamentaria Josefina
Vázquez Mota, pero el panismo padece de una realidad difícil de soslayar, que
es la franca misoginia de muchos de sus caciques. Y si usted cree que esta
afirmación es exagerada, habría que preguntarles a distinguidas damas como la
hidalguense Xóchitl Gálvez y la yucateca Ana Rosa Payán sobre sus experiencias
personales al respecto. Su talento y capacidad las hizo remontar la
intolerancia de algunos de sus compañeros de partido, pero el hecho es que
ambas recientemente fueron candidatas y no lograron su cometido.
Claro que también sería un exceso declarar desde este momento al PRI como
ganador de la contienda. La eventual candidatura del Gel Boy Peña Nieto todavía
puede se desbarrancar, y por ello la elección de gobernador en la entidad
mexiquense resulta particularmente estratégica. Pero lo cierto, es que si se
trata de obtener un candidato panista capaz de obtener un triunfo rotundo, claro
e inobjetable, la cosa está color de hormiga.
Y si a ello agregamos la franca diarrea verbal de personajes destacados del
blanquiazul Vicente Fox, quien declaró que le parecía muy probable un triunfo
del PRI en el 2012, tan sólo para desdecirse unas cuantas horas después, la
situación no podría parecer menos compleja para la causa de los herederos de
Gómez Morín.
Ahora que si lo pensamos bien…. Al propio Felipe Calderón, apenas un año y
medio antes de la contienda, muchos no le veían grandes posibilidades de ser
candidato. Así que habrá que esperar ver cómo acomodan sus canicas los señores
del blanquiazul.
DE BOTEPRONTO: ¿Qué tal los anuncios panorámicos que colocó el PRI-Morelos en
puntos concurridos de la ciudad de Cuernavaca? La leyenda dice “Gobernador:
ponga orden en su casa. ¡Morelos lo necesita!” , en recriminación por el
golpeteo político al que dicen ha sido sometido el inexperto alcalde de
Cuernavaca, el priista Manuel Martínez Garrigós. Con un poco de ingenio, y una
gran carga de mala leche, los panistas podrían revirar con algo así: “Señores
priistas: eduquen a sus mascotas. ¡Sobre todo si las ponen a gobernar!”…
Por el momento es todo. Le espero de Lunes a Viernes en los espacios
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Y por supuesto, agradezco sus comentarios en miguelisdro@vanguardiamorelos.com
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