Cuando comenzaron las nuevas tecnologías a proliferar, algunos colegas se resistieron al cambio. Recordamos aquella gira al Distrito Federal con el gobernador...
Por: Carlos Santamaría Ochoa28/09/2010 | Actualizada a las 15:45h
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Cuando comenzaron las nuevas tecnologías a proliferar, algunos colegas
se resistieron al cambio. Recordamos aquella gira al Distrito Federal con el
gobernador Américo Villarreal Guerra donde uno de los connotados columnistas
–ya fallecido también- exigió una máquina de escribir manual, dado que en el
seno del Partido Revolucionario Institucional había únicamente máquinas
eléctricas. Las quejas eran mayúsculas y todos temían adaptarse al cambio. Una
colega también afirmaba estar al día, y decía: “a mí que ch… me van a enseñar
cómo mandar un fax”, refiriéndose a los aparatos que aún persisten, pero que
nada tenían que ver con los ordenadores de hoy. En la actualidad, cualquier colega transita por las calles de la ciudad
y lleva en la mochila una computadora portátil. Las Lap Top y las pequeñas han
proliferado en el mercado y el mundo donde todos tenemos algo que ver con
ellas: cuentas de correo electrónico, páginas que consultar, y algunos un poco
menos preparados, que solamente emplean las computadoras como “máquinas de
escribir de lujo”, dado que no tienen idea del jugo que se le puede sacar a un
ordenador. Recordamos también el cambio en el diario “La Verdad”, donde hubo un
tiempo en que los reporteros no aceptaban las computadoras hasta que el
director ordenó quitar las máquinas manuales y eléctricas, obligando a los
colegas a utilizar la tecnología de punta. Fue el primer diario en emplear esto
aquí en la ciudad, para beneplácito de muchos. El caso es que poco a poco, por las buenas o malas, nos hemos
acostumbrado al empleo de las tecnologías actuales, e inclusive, algunas
herramientas que consideramos probablemente inútiles, pero que tienen una razón
de ser, y una razón muy de peso. Sucede con el Facebook, donde hay perfiles de un mundo de personas y
grupos de toda índole. Por este medio, el siempre recordado y muy querido amigo
Rodolfo Torre Cantú plasmó parte de su exitosa campaña; de igual forma, el PRI
y Miguel González Salum u Oscar Almaráz Smer, quienes hicieron del “Face” una
excelente herramienta y medio de comunicación directa con los ciudadanos. Hoy, existen páginas de casi todos los servidores públicos y artistas,
aunque muchas se bloquean por mil pretextos, con tal de que la gente no acceda
a ellos. Otros prefieren no tener esta herramienta porque consideran que puede
ser un anzuelo para la cumplimentación de un delito. Otra de las grandes herramientas lo ha sido el Twitter, cuya imagen del
pájaro azul ha trascendido fronteras de toda índole. Todos tienen una cuenta en
esta red y se dedican a comunicarse REALMENTE con la gente. El diputado
Fernández Noroña está pendiente de su cuenta, al igual que cientos –o miles- de
personajes que van desde artistas, comunicadores o políticos, aunque muchos de
éstos hacen como que tienen, pero también pareciera que quitan el “sonido” para
no escuchar lo que la gente quiere decir. Al afirmar lo anterior queremos decir que abren una cuenta en Twitter
para comunicarse con la gente, pero si usted envía un mensaje, no se preocupe,
no es el único: nunca le van a contestar. Hicimos una interesante prueba y recibimos una respuesta conocida: el
total silencio. Nos quejábamos de la situación en que se encuentran algunas calles de la
ciudad que el tiempo húmedo se ha encargado de destruir, aunado a la falta de
mantenimiento, pero no nos dijeron nada, ni siquiera si se recibió el mensaje. Pensamos que estas redes sociales tienen una finalidad y no es una moda,
aunque muchos lo han tomado de esa manera, dado que presumen su cuenta del
Twitter pero no la atienden. Se supone que grandes artistas están conectados, sin embargo, no se
contesta o no se maneja como debiera. Son los grandes errores –y fraudes- de
las cuentas. Paris Hilton presume de estar en el Twitter todo el día, sin embargo,
nunca se le ha visto en un móvil contestando o dejando un “post”, al igual que
muchas figuras. Del diputado Fernández, una persona nos mostró todo lo que contesta, así
como del presidente Felipe Calderón o uno de sus colaboradores, el caso es que
hay respuesta, pero a nivel local, no la encontramos. Fue más grande el silencio que la moda “twitera”. Entonces nos cuestionamos: ¿Para qué sirve esta herramienta? Sin embargo, la respuesta es obvia: si no se ha logrado tener una
respuesta en casi mil días, si no hemos logrado encontrar la justificación a lo
acaecido, ¿Por qué habríamos de esperar hoy una respuesta? La verdad, el Twitter se convierte en algo valioso y para muestra la
tragedia de este martes en Oaxaca, que a través de esta herramienta logró
encontrar eco y apoyo para muchos. Pero, cuando se hace por moda… ¿Será útil siquiera, perder el tiempo
“posteando”? Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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