Los diputados de Tamaulipas pueden ser muy celosos de su trabajo, pero en ocasiones pecan de descuidados. Sus oficinas son como una fortaleza impenetrable, pero algunos...
Por: Javier Rosales Ortiz27/09/2010 | Actualizada a las 13:15h
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Los diputados de Tamaulipas pueden ser muy
celosos de su trabajo, pero en ocasiones pecan de descuidados. Sus oficinas son como una fortaleza
impenetrable, pero algunos se comportan demasiado confiados y no evitan que los
fisgones activen las orejotas y que se enteren de lo que viene y que forma
parte de la cartera de temas que se van a abordar en las sesiones posteriores del
órgano colegiado. Y es que a uno de ellos se le fue la boca y
ahora en el edificio sede del poder legislativo un nombre muy conocido es la
comidilla del día y, eso, no se puede evitar. Los chismes que son buenos, que valen,
nacen regularmente de las especulaciones, pero en esta ocasión existen sólidos
elementos que le dan vida a una versión que a muchos agradara y que a otros,
por cierto pocos, les caerá de peso. Todo se origino por un comentario que un
legislador hizo cuando tomo en sus manos una tarjeta informativa que yacía en
su escritorio. Leyó el contenido con interés en voz alta y
luego formuló un comentario que se escucho hasta afuera de su cubil, lo cual
desató de inmediato rumores que seguramente perduraran durante las próximas
horas, días, tal vez semanas. Se trata de una tarjeta que contenía pocas
líneas, pero suficientes, sustanciales para que éste tema madure y que desate
todo tipo de reacciones en el mundillo político de Tamaulipas y, por supuesto,
en los medios informativos. Ese comentario solo tiene una lectura y el
representante popular no tomo las precauciones necesarias por eso el Congreso
de Tamaulipas se sacudirá, porque lo que está por venir alcanzara la categoría
de una bomba en razón de que el principal protagonista será el centro de
atención, de la crítica y del canibalismo que es tan clásico cuando se trata de
hacer leña del árbol caído. Ya me imagino los calificativos que emplearan
los medios cuando esto se haga realidad. Seguramente tacharan al actor principal de
correlón, de cobarde y de mal elemento, calificativos que se sumaran a los
muchos que han ido decorando su trayectoria como servidor público municipal,
sobre todo porque él se bautizó como el mejor alcalde de Tamaulipas, con base a
una encuesta que la prensa ubicó como “balín”. En esa tarjeta se informa que el presidente
municipal de Ciudad Victoria, Tamaulipas, Arturo Diez Gutiérrez, solicitó
licencia para separarse del cargo en los próximos días. Así de claro es el contenido de esa tarjeta
que se hizo les llegar a los legisladores del órgano colegiado. Si la interpretación que hicieron los fisgones
de la reacción del legislador cuando leyó la tarjeta es la correcta, se estaría
hablando de que Arturo dejará el barco a la deriva a unos meses de que concluya
su administración. Sobre los motivos son fáciles de entender
para cualquier mortal, ya que hasta la saciedad los medios han publicado que
“Vicky” luce el rostro y el cuerpo destrozado por la abundancia de errores y por
la falta de mando desde la primera silla de la presidencia municipal local. Entre otras reacciones, si la licencia se
hace efectiva, seguramente figurara la de que Arturo ya recibió alguna oferta
de la próxima administración estatal y, con ese material, los medios tendrán
suficiente para divertirse los próximos meses. Se prevé que el Congreso de Tamaulipas
someta a análisis esa solicitud en los próximos días, eso sino ventila el tema
en privado y lo rechaza para que regrese el documento a manos del edil
victorense. Las indiscreciones alimentan la sospecha. Y éstas colocan a Arturo. Con un pie afuera. Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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