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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

La gran tragedia mexicana

Dicen que las calamidades nunca vienen solas....

Por: Miguel Ángel Isidro 23/09/2010 | Actualizada a las 18:56h
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Dicen que las calamidades nunca vienen solas.
 
Pero verdaderamente a un amplio sector del país le llueve sobre mojado.
 
Nuevo León, Tamaulipas, Campeche, Tabasco y especialmente Veracruz son algunas de las entidades que han resentido la fuerza de la Madre Naturaleza.
 
Obviamente sería un exceso tratar de encontrar culpables de lo que un desastre natural trae a su paso, pero también es cierto que nuestro sistema político y de gobierno vive inmerso en luchas estériles y divisionismos absurdos que impiden cumplir con una de las grandes premisas de toda política ordenada en materia de administración pública: capacidad para anticiparse a las contingencias.
 
Tras el paso de los huracanes Álex y Karl, además de otros fenómenos meteorológicos, el panorama es menos que desolador. Por ejemplo, tan sólo el gobierno de Veracruz ya reconoció que los daños ascienden a 70 mil millones de pesos.
 
El gobernador Fidel Herrera, a unos meses de pasar la estafeta a su delfín Javier Duarte, ya se la cantó derecho a los directores de medios de comunicación. Les llamó y les dijo que se acabó lo que se daba, canceló de un plumazo todos los convenios publicitarios porque ya no hay dinero. “Si me quieren romper la madre, adelante. Allá ustedes si se cierran la puerta con el nuevo gobernador”, advirtió.  Todo el recurso disponible será canalizado a la reconstrucción.
 
Escuchaba una interesante entrevista con el maestro Andrés Openheimer en la que señala que la cultura política de los latinos rinde un innecesario y costoso tributo al pasado.  Nos peleamos por resolver la historia y desatendemos la construcción del futuro, sentenció el reconocido periodista.
 
Y en México ese es el problema.
 
Obviamente, no habrá dinero que alcance para resarcir los estragos causados por causa natural. Pero ciertamente, muchas cosas se dejan de hacer por obra y gracia de nuestro anquilosado sistema político.
 
Los recursos que debieran canalizarse a proyectos de infraestructura, terminan dilapidados en gastos inútiles.
 
No tenemos para construir drenajes de gran capacidad en ciudades ubicadas en zona de riesgo meteorológico, pero sí tenemos para tirar 3 mil millones de pesos en una controvertida fiesta del Bicentenario.
 
Gastamos casi 2 mil millones de pesos en partidos políticos en tiempo no electoral. La cifra se duplica en año de elecciones federales. Y ni se diga lo que  costarán las elecciones presidenciales para el 2012. Ah, pero eso sí, no hay dinero para represas, canales de alivio o reforzamiento de bordos.
 
No tenemos dinero para obra hidráulica, pero mantenemos con dinero público a una auténtica parvada de sátrapas del dinero público: diputados plurinominales, regidores de cuota, senadores de partido… fauna política que a nadie representa pero que cuesta muchísimo dinero.
 
Claro que invertir en obra no impide que los desastres naturales ocurran. Pero cuando existe la infraestructura, la planeación y el uso responsable del erario, el impacto es sensiblemente menor.
 
En México, los presidentes municipales ya no hacen obra, porque no alcanza el dinero para ello. Prefieren invertir en programas clientelares de despensas, becas o apoyos monetarios para senectos o desempleados, mismos que buscan exclusivamente generar capital político para un futuro inmediato. Quien realiza obra es porque recurre al endeudamiento, a la concesión o de plano, porque es el favorito del gobernador de su estado.
 
Los gobernadores se han convertido en auténticos virreyes, que deciden cómo, cuándo y dónde se ejecuta la obra, sin atender a prioridades o programación. Todo en aras de retener el poder o lograr acaparar nuevos espacios. No hay más.
 
Probablemente en México, en este Bicentenario somos más demócratas que hace 30 años… pero no necesariamente somos más eficientes. Esa es la cruda realidad. Lo urgente le sigue ganando a lo importante.
 
Y lo peor de todo, es que a la cúpula de poder que toma las decisiones en esta materia, no se le nota la mínima intención de cambiar el estado de cosas. El chiste es ganar, aunque todos pierdan. El objetivo es vencer, sin que importe convencer.
 
Y sí. Es cierto. En el México del Bicentenario, como en ningún otro lugar del mundo, las calamidades nunca llegan solas.
 
DE BOTEPRONTO: Da pena ajena la manera en que algunos festinan la publicación de las designaciones de diputados y regidores plurinominales en Tamaulipas. En un estado en crisis, al ciudadano de a pie, al que vive de su trabajo, estas trivialidades no sólo le importan un cacahuate, sino hasta resultan de mal gusto. Regidores y diputados destinados a seguir sumergidos en la mediocridad. Emisarios del pasado e ilustres desconocidos que han sido designados para llenar la cuota de poder y nada más. Ojalá y con su trabajo me hicieran tragar mis palabras. Pero honestamente, lo dudo mucho….  
  Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulioas (89.5 de FM), Tele Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv). Y por supuesto, espero sus comentarios en miguelisidro@vanguardiamorelos.com

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