No hay la menor duda: no hay confianza en el Estado de Derecho que vivimos. Los hechos son contundentes...
Por: Melitón Guevara Castillo22/09/2010 | Actualizada a las 21:17h
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No hay la menor duda: no hay confianza en el Estado de
Derecho que vivimos. Los hechos son contundentes. Por un lado tenemos a dos líderes
partidistas que, en su momento, hicieron acusaciones, reclamos y pidieron la
intervención de los magistrados electorales. Participaron dos instancias y, al
final, ambos de nuevacuenta se verán
las caras en los tribunales. Y todo, solo por un hecho: que los consejeros
ciudadanos de Rio Bravo no hicieron bien las cosas. El pleito es bueno. En medio están los ciudadanos de Rio
Bravo. Ya lleven, por lo menos, a dos que alcaldes electos como resultado de la
elección del 4 de julio. De ahí, precisamente viene, todo el pleito legal. Los
ciudadanos votaron, los consejeros contaron y emitieron un resultado. Gano el
Partido de Acción Nacional. Sin embargo, luego, hubo mano negra; los consejeros
volvieron a contar y aparecieron más votos: un nuevo triunfador, el del PRI.
Ahí empezó todo. Al PAN no le gusto el nuevo resultado e impugno. Y si los
consejeros electorales de Rio Bravo hicieron mal las cosas, los Magistrados que
comanda Marcia Pérez Cantú no se quedaron atrás: anularon la elección y vino,
entonces, la decisión de la sala regional electoral y, obligo, a Marcia a tomar
una decisión: entregar la elección al PAN. Bueno, ahora, el pleito sigue: el
PRI, obstinado, en la Victoria; los del PAN, en que se deslinden
responsabilidades al IETAM. La acción del PRI es, simplemente, un pataleo; es, en
pocas palabras, prolongar su agonía electoral. En tanto que el PAN, con
Francisco Javier Garza de Coss, está en todo su derecho: pide que se finquen
responsabilidades a los miembros del ´Consejo Electoral de Rio Bravo. Insiste,
insiste, en que hicieron un manoseo de las actas electorales para modificar un
resultado y que, por lo tanto, se les debe aplicar las sanciones
correspondientes. Los hechos y acusaciones solo indican un hecho
incuestionable: el comportamiento de la autoridad electoral, los consejeros
municipales y los magistrados electorales, dejan mucho que desear; no inspiran
confianza, porque no ven con objetividad los hechos, porque no aplican la ley
tal y como debe ser. Da la impresión que, con sus resoluciones, buscar agradar
al poder político, menos a la ciudadanía que emite su voto para elegir a sus
gobernantes. Mientras hechos de esta naturaleza se sigan dando, difíciles
pensar en un fortalecimiento de la democracia. La confianza de los ciudadanos
tiene que empezar con los contendientes, los adversarios políticos; que su
comportamiento sea dentro de la legalidad; y, también, en las instituciones
electorales, porque son ellas las que planean, organizan y ejecutan los
procesos electorales. Ve uno elecciones en otros países y, de inmediato, quien
pierde levanta la mano del triunfador. No hay quejas, reclamos ni acusaciones.
¿Cuándo será así en México? Hay una incongruencia en la forma de obtener y conservar
el poder y la finalidad de su ejercicio. Quien es gobernante tiene, como
esencia, servir al pueblo; con sus decisiones y acciones satisfacer las
necesidades de la sociedad; es, por lo tanto, una noble actividad. Sin embargo,
hay un pero: para conseguir el poder a veces desarrollan acciones reñidas con
la moral y con el derecho, de ahí la expresión de que “el fin justifica los
medios”. Es la explicación del comportamiento de consejeros y magistrados:
burlar la ley para satisfacer una necesidad de poder Comentarios:
meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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