La lealtad es virtud, es la firmeza de los afectos o de las ideologías, la fidelidad y no engañar, no traicionar por más tentador que...
Por: Rosa Elena González20/09/2010 | Actualizada a las 22:26h
La Nota se ha leído 2351 Veces
La
lealtad es virtud, es la firmeza de los afectos o de las ideologías, la
fidelidad y no engañar, no traicionar por más tentador que pueda ser el
momento, el contrato, o el nombramiento, esa es la lealtad. Lamentablemente
este valor está muy escaso y tristemente hoy en día definitivamente tiende
a desaparecer en los políticos, se utiliza de acuerdo a conveniencias, se
adquiere por espacios de tiempo, por sexenios o trienios, y se ejerce de
acuerdo a las circunstancias. Parece
parte de la naturaleza humana en irse con el mejor postor, por eso escuchamos
constantemente, ya sea en broma o con conocimiento de causa, que los perros son
más leales o fieles que el hombre, y es que muchos animales conservan el
sentido de pertenencia y nunca olvidan quien les trata bien, quien les da de
comer, menos la casa donde crecieron. Eso
no sucede con algunos políticos, constantemente olvidan la casa donde
crecieron, desconocen a quien les brindo cobijo, y son capaces hasta de morder
la mano que les dio de comer durante varios años. Los
políticos después de jurar que primero están sus ideologías, de pelear
férreamente contra todos queriendo defenderlas de pronto cambian, mientras
estén encumbrados o con posibilidades de seguir creciendo dentro de sus
institutos políticos se mantienen y cundo el viento no sopla a su favor se les
olvida la lealtad a su partido y las ideologías que aseguraban tener,
rápidamente adquieren las que mejor les convengan. Otros
son fieles mientras no estén seguros de que todo les favorecerá en otra parte,
hasta que consiguen sus objetivos, o hasta que son deslumbrados por el
resplandor de una nueva nomina, lo que menos importa es el color, y es entonces
cuando se tira la lealtad en cualquier caño y la fidelidad se cambia por oportunidades,
de oportunistas. Se
les olvida que sus actos no quedan ocultos, que las traiciones resurgen, que
serán señalados, no serán dignos de confianza pues la gente sabe que quien
traiciona una vez lo hace siempre, que solo esperan tiempos o la ocasión para
ejecutar la traición. Con
esto queda claro que aunque la lealtad es un valor infinito, más quien sabe
valorar, muchas veces se subasta al mejor postor, se le pone precio de acuerdo
al interés político, económico, o social. En
ocasiones hasta se puede percibir la lealtad como un contrato, un convenio, con
cápsulas aplicables por tiempos, espacios, y conveniencias, con una
duración de tres o seis años, regularmente prescriben meses o
días antes de lo pactado sin que los contratantes puedan hacer nada,
sabedores que es la ley de la política, se percibe en el ambiente, y la
lealtad solo es aun articulo de compra-venta. Aplican
para amigos, compadres, socios, cómplices, mismos que con tiempo comienzan
hacer ajustes y acuerdos para quedar exonerados de responsabilidades
posteriores, para los militantes comunes, empleados de ocasión, la situación es
más sencilla, solo necesitan saltar de un lado a otro con todo e información
que pueden vender o negociar en tiempos venideros y hasta corriendo el riesgo de
ser descubiertos. A
ninguno de ellos le importa ser congelados o que la desconfianza de sus nuevos
patrocinadores les etiquete y sea factor para su expulsión antes de que
alcancen a jurara lealtad eterna y cobrar su primer pago, en la desesperación,
o en su amor por la nómina se olvidan de esas pequeñeces. La
lealtad vendible no es exclusiva, igual aplica para hombres, mujeres o lo que
sea, y la prueba se ve desde el inicio de las campañas políticas, es ahí donde
las personas comienzan a moverse vertiginosamente, se enamoran
nuevamente, y el olvido llega para quien brindo cobijo, les llenó de
amores y les dio fama y fortuna durante varios años, como diría CANTINFLAS
¿Cuál moral, cuales valores?... oiga aste, no hay derecho.vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas