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Si somos vulnerables

Este día se cumplen 25 años de la ocurrencia de los sismos de 1985 que, aquella mañana del 19 de septiembre, a las 7:19 horas, marcaron a una ciudad y a un país, dejando para la historia miles de personas fallecidas y desaparecidas...

Por: Carlos Cortez García 18/09/2010 | Actualizada a las 19:49h
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Este día se cumplen 25 años de la ocurrencia de los sismos de 1985 que, aquella mañana del 19 de septiembre, a las 7:19 horas, marcaron a una ciudad y a un país, dejando para la historia miles de personas fallecidas y desaparecidas y miles de millones de pesos en daños materiales, que hasta hoy no han podido ser superados. A 25 años del sismo que azotó a la Ciudad de México, algunas edificaciones aún son vulnerables y podrían sufrir graves daños, de ocurrir un nuevo evento sísmico de esa intensidad, como lo aseguran los científicos podría ocurrir en la Brecha de Guerrero, entre otros puntos que generarían movimientos telúrico de alta magnitud y que afectará a la Ciudad de México, entre otros puntos importantes del país.

De ocurrir un terremoto similar al de 1985, que alcanzó los 8.1 grados en la escala de Righter, probablemente se presentarán daños más graves que en ese año. La crisis económica, la alta migración a la capital del país, la alta marginación y la pobreza extrema de algunas zonas de la Ciudad de México, así como la poca observancia a las estrictas normas del reglamento de construcción en la capital del país, incrementan sensiblemente la vulnerabilidad de los inmuebles. A 25 años de los sismos de 1985, es importante que tanto autoridades, especialistas, así como la sociedad civil, adquiramos conciencia de la posibilidad de que se repita un movimiento de alta intensidad y asumamos nuestra responsabilidad para mitigar la vulnerabilidad que se vive tanto en la ciudad de México como en otras muchas ciudades del país.

México, es un país geológicamente complejo. Tanto en la brecha de Guerrero como en otras fallas activas de la faja volcánica mexicana, es probable que ocurran epicentros de gran magnitud en no mucho tiempo. Por ejemplo, desde 1911 en la zona situada en el noroeste de Guerrero, no se ha presentado un evento mayor. Según registros históricos en la costa del Pacífico, el período de recurrencia sísmica en esa región es del orden de 60 años, y ya han pasado 99 desde el último movimiento telúrico importante en ese estado, de magnitud 7.6, explicó. Ello explica porque después de 1985 se instaló el Sistema de Alerta Sísmica en la Brecha de Guerrero, que se compone de 12 estaciones remotas que darían aviso a la capital del país con 50 segundos de anticipación a la ocurrencia de un movimiento telúrico.

Pero la vulnerabilidad de México no es sólo a los fenómenos geológicos, sino también a los hidrometeorológicos: las lluvias, los huracanes. Hoy vivimos a Karl, hace semanas a Alex.

Hace 55 años, también el 19 de septiembre de 1955, Hilda llegó a Tampico, golpeando al puerto con vientos estimados de 250 kilómetros por hora. Para ese año, muchas casas eran de madera y por lo tanto el huracán causó grandes destrozos en la ciudad. Pocos días después otro huracán, Janet, se formó frente a Campeche y pasó cerca de Tampico, arrojando sobre la zona una gran cantidad de lluvia. El río Pánuco tuvo una gran crecida que llegó a Tampico el 2 de octubre del mismo año, inundando la ciudad y toda la zona, llegando las aguas hasta Ébano, S.L.P. A pesar de que los huracanes nos impactan cada año, parece que cada vez ocurren con mayor fuerza destructiva. Y ni aún así, muchos entendemos lo que es prevenir, y seguimos instalados en zonas de riesgo.

Después de 1985, fue creado e impulsado el Sistema Nacional de Protección Civil, que ha permitido prevenir la ocurrencia de fenómenos destructivos e  impulsar la cultura de la prevención, en la medida de lo posible. Pero como ciudadanos, como instituciones, si no nos preocupamos por prevenir, por mitigar los riesgos a nuestras personas, familias y patrimonio, no habrá poder humano que nos obligue a ello. Sólo la ocurrencia de ensayo-error y las afectaciones a nuestro entorno nos hará entender la importancia de la prevención. ¡Si somos vulnerables! Y debemos recordar, ante todo, que la naturaleza no tiene palabra de honor.

Es todo por hoy en el Hipódromo. Cualquier comentario será bien recibido en carlos.cortesg@hotmail.com o en www.lineaagata.com

Carlos Cortez

Columnista.

Su colaboración Hipódromo Político es publicada en diversos medios de Tamaulipas
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