Somos especiales los seres humanos: en general, y sin decir que todos somos así, damos largas a muchos asuntos de importancia alta, y uno de ellos es, sin duda alguna, el referente a la salud, al menos en nuestro país...
Por: Carlos Santamaría Ochoa16/09/2010 | Actualizada a las 17:58h
La Nota se ha leído 1656 Veces
Somos
especiales los seres humanos: en general, y sin decir que todos somos así,
damos largas a muchos asuntos de importancia alta, y uno de ellos es, sin duda
alguna, el referente a la salud, al menos en nuestro país, donde muchos piensan
que somos la nación del “ya merito”, del “ahorita lo hago” y demás.
La idea que se tiene es que somos “chambones”, que dejamos las cosas para una
mejor ocasión, y desgraciadamente, algo hay de razón en ello.
Y dicho sea con honestidad: mucho hay de cierto y en todos siempre existe una
malamente llamada “mexicanísima” parte que nos lleva a dejar para más tarde el
corte de césped en el jardín, la pinta de una puerta, sacar la basura o lavar
los trastes, y luego, cuando el fregadero está lleno, ya “nos anda” porque no
queremos limpiar tanta basura, propiciada por el “luego” y el “ahorita” de
todos los días.
Decía un hombre al que admiramos mucho –Alejandro Enríquez León- que, si ahora
significa que las cosas deben hacerse en este momento, entonces, decir
“ahorita” no tenía sentido, porque quería decir “antes que ahora”, y ese tiempo
no existe en ningún verbo o acción, porque sería, en todo caso, del pasado.
Y para aspectos de salud, mire que solamente cuando nos estamos literalmente
muriendo acudimos con los doctores, para ver que nos alivien pronto, rápido y
sin insistir mucho en una larga lista de cuidados, cuando eso es lo fundamental
en estos menesteres: hacer caso a las indicaciones, provocar una respuesta
inmediata pero sobre todo, hacer las cosas a la voz de “ya”, o sea, en el
momento, no después, y dejar a un lado la parte mexicana que nos lleva a dejar
adelante a la flojera sobre otras cosas.
Y en ese sentido, la Secretaría de Salud en la entidad nos ha insistido
enormemente sobre la necesidad de checarnos a tiempo para detectar en forma
temprana, o evitar en muchos casos, la aparición de las dos grandes
enfermedades del milenio: la diabetes mellitus y la hipertensión arterial. Las
dos, mal cuidadas, nos llevan a la muerte. Así de claro.
Mucho dinero se ha destinado en ese sentido, instrumentando un programa
bastante interesante e intensivo como lo es el denominado “Chécate, toma el
control”, cuyos alcances no se han medido quizá en la proporción debida, ya que
muchas veces se habla de “mil y tantas detecciones”, o de “cincuenta mil
personas checadas”, cuando la verdadera dimensión está precisamente en que
hemos dado a conocer la mayor y más importante de las informaciones en salud:
el que la gente sepa si tiene o no diabetes, que entienda que hay que cuidarnos
bastante para no tener un diagnóstico de este tipo, pero sobre todo, para hacer
conciencia, que es lo más difícil al parecer.
El programa que ya tiene más de tres años ha permitido que muchos de nosotros
sepamos a tiempo si hay diabetes en el organismo o no, y en caso afirmativo, se
ha logrado que muchos de esos tamaulipecos entren en un control de la
enfermedad, y por consecuencia, que se eviten esas complicaciones crónicas que
nos llevan a padecimientos terribles, por lo general, asociados con la
discapacidad y la forma en que mucha gente acaba con sus recursos, materiales,
morales, sociales y familiares.
El programa de referencia ha tenido varias menciones a nivel nacional, y la
verdad, le ha ido muy bien, porque se ha destinado mucho recurso humano y
material para tal efecto.
Pese a que hay gente que no está interesada en mejorar, el gobierno de
Tamaulipas ha hecho un gran esfuerzo –muy grande- porque se ha ido una cantidad
muy respetable de dinero para comprar insumos –tiras reactivas, lancetas y
demás-, así como también se ha dispuesto de mucha gente para orientar a los
ciudadanos, tanto diagnosticados como los que están a punto de ser diabéticos por
la obesidad que se cargan.
Porque insistimos en que el alcance del programa es precisamente, por un lado,
el que la gente tenga la orientación necesaria cuando hay un diagnóstico
comprobado, pero los que aún no lo tienen, la idea es que nunca caigan en ello,
pues.
Y este tipo de cosas son las que debemos no solamente aplaudir sino apoyar,
porque cuando uno no participa o no hace caso, es cómplice de malos manejos de
recursos públicos.
Porque mire que no aprovechar lo que el gobierno gasta en nuestra salud es poco
lógico y muy natural, así que tenemos que combatir esa apatía y aprovechar al
máximo el programa, que tiene un alcance mucho más grande, insistimos, que el
que se le ha dado a nivel publicitario.
Es la forma en que los ciudadanos no vamos a tener problemas, es una acción
para prevenir más que para curar, es la manera de bien gastar el dinero.
En ese sentido, el reconocimiento es para JuanGuillermo Manzur Arzola, secretario de salud, y también para el ejército
de personas que checan, orientan, conducen a los lugares donde se lleva a cabo
y demás, porque sin ellos, la decisión del gobierno de procurar una buena salud
serviría para nada, y para nada.
Es un reconocimiento a quien trabaja por nosotros, pero que realmente lo hace
bien, ahora hay que aprender a responder, aprovechando los recursos.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas