Mucho se habla de la carga tributaria que nos aqueja a los ciudadanos, y de la forma en que estamos pagando cada día más...
Por: Carlos Santamaría Ochoa13/09/2010 | Actualizada a las 18:02h
La Nota se ha leído 2199 Veces
Mucho se
habla de la carga tributaria que nos aqueja a los ciudadanos, y de la forma en
que estamos pagando cada día más impuestos sin una razón aparente, porque dicho
sea con toda honestidad, como que los servicios básicos en las urbes no son
precisamente lo que los ciudadanos merecemos.
¡Vaya!,
no se trata de exigir calles con concreto hidráulico o alumbrado con placas
solares, camellones con césped y demás cosas. Vemos por ejemplo vehículos que
prestan servicios que no tienen un mantenimiento adecuado, o también, carros de
bomberos que son un poco menos que obsoletos, lo que se traduce en que
prácticamente no vemos donde están los impuestos.
La gente
se queja de las carreteras y critica la manera en que Caminos y Puentes
Federales nos cobra peaje en carreteras cuyo estado es deplorable, y así nos
podemos ir uno a uno, con todos los servicios.
Cuando el
Fobaproa, los “ganones” fueron esos que tenían créditos multimillonarios, y que
por lo general fueron personajes ligados con el poder: secretarios de estado,
familiares de éstos, jefes y subdirectores y una gama de potentados que lo
único que sucedió es que se hicieron ricos con los préstamos altísimos que
obtuvieron y que por decreto se pagaron con dinero del erario público.
Los que
pedimos para un automóvil o una vivienda, para una tarjeta de crédito o algo
por el estilo no fuimos beneficiados; a ese grupo de millones de personas nos
mandaron al Buró de Crédito sin miramientos, y batallamos para tener una
situación honesta para vivir, porque nos veían en todas partes como apestados.
Eso
sucede con los impuestos, que la gente no cree en qué se gastan, y es por eso
que nos molesta, nos duele y ofende el pagar tributos.
Ahora hay
nuevas cargas tributarias.
El
próximo presidente municipal tendrá que cargar con el descontento generalizado
que implica el pagar el diez por ciento más del impuesto predial autorizado por
el actual cabildo y que a ellos, como dio el ex presidente Echeverría, “ni les
perjudicará ni beneficiará, sino todo lo contrario”
Ahora
resulta que hasta por tener casa hay que pagar de más.
Vamos a
explicarlo con detenimiento.
Existe un
impuesto predial que, bien o mal, tenemos que cubrir, porque de éste emana
mucho del pago de servicios tales como limpieza pública, alumbrado,
pavimentación y otros que prestan las autoridades de cada municipio en el país.
La verdad
es que el predial que se paga no es mucho en relación al beneficio que
pudiéramos tener durante todo un largo año. Con sus altas y bajas, tenemos
servicio de limpieza, postes de luz y otras cosas. A pesar de todo, existe un
cuerpo de bomberos que si bien es cierto que no es el más moderno del mundo,
hace frente a las necesidades del municipio, y Protección Civil trabaja
eficientemente, al igual que el departamento de Parques y Jardines.
Critica
la gente injustamente porque luego de un huracán como “Alex” los destrozos
fueron tales que es fecha que no podemos estar a la par con lo que todos
quisiéramos, sin embargo, no podemos negar que el ayuntamiento de Victoria hace
cuánto le es posible porque todos estemos satisfechos.
Pero hay
un impuesto que no encuadra en un justo gobierno y se refiere al que se paga
por adquirir una vivienda nueva; es algo así como el ISAN, aquel impuesto sobre
autos nuevos, pero el de vivienda se cobra en relación a la gente que quiere
adquirir una vivienda.
Nada hay
más injusto desde nuestra óptica.
Cuando
compremos una casa, vamos a pagar predial y todos los servicios que haya que
pagar. Hemos de responder al llamado de las autoridades para colaborar, pero de
ahí a que nos quieran cobrar más de 5 mil pesos por comprar una vivienda nueva,
nos parece una injusta forma de encajar las uñas al contribuyente, al
ciudadano.
No
estamos de acuerdo, y nos gustaría saber cuál ha sido el fundamento legal que
propició esta medida impopular, injusta y fuera de toda lógica.
Los
miembros de los Cabildos al parecer se olvidan que representan a los ciudadanos
y tienen que empatar las necesidades de la autoridad con las de los ciudadanos,
para procurar un equilibrio entre estas dos partes existentes.
Los
ciudadanos votamos por alguien que tiene una planilla, y si bien es cierto que
no podemos ser tan injustos al pedir que no se pague nada, tampoco queremos que
se nos cobre hasta por respirar.
Nada hay
más injusto que pagar por un auto nuevo, una casa nueva o algo más. Pareciera
que no estamos calificados para mejorar nuestro nivel de vida.
Y lo peor
de todo: muchos de los que se encuentran en las nóminas oficiales son objeto de
condonaciones de estos impuestos, no así el ciudadano común y corriente.
No se
vale, en pocas palabras.
Hay una
fundamentación legal que no es justa, y nosotros haríamos la petición formal a
la autoridad para que explique el por qué de esta impopular medida, y sobre
todo, que hagan lo que deben hacer para derogar el pago de un “derecho” que
tiene todo, menos ser justo y derecho con el ciudadano.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas