No me queda muy claro quién acuñó el término, ahora tan en boga. Lo cierto es que ya ha sido adoptado en la jerga cotidiana como...
Por: Miguel Ángel Isidro12/09/2010 | Actualizada a las 16:55h
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No
me queda muy claro quién acuñó el término, ahora tan en boga. Lo cierto es que
ya ha sido adoptado en la jerga cotidiana como definición de un segmento de la
población que enfrenta un serio problema: la falta de oportunidades.
Recientemente,
se adoptó el término “ninis” para definir a los adolescentes y jóvenes en edad
productiva que “ni” estudian, “ni” trabajan.
Aunque
suene a chacoteo, el problema es muy grave, ya que de acuerdo a estadísticas
oficiales, en México existen unos 7 millones de jóvenes en esa condición.
Son
jóvenes de distintos estratos sociales, la mayoría de ellos de las clases media
baja y popular, que por circunstancias ajenas a su voluntad –al ser muchos de
ellos menores de edad no tienen libre albedrío- están en el umbral de
convertirse en un severo problema social. Un auténtico semillero de parias a
quienes nuestras instituciones están escamoteando un futuro mejor.
Sin
embargo, en esta ocasión nos habremos de referir a otro tipo de “ni-nis”.
Un
grupo especímenes de un tipo mucho más peligroso que los jóvenes que se
levantan al mediodía al no tener mejores alternativas para administrar su ocio.
Se
trata de los alcaldes tamaulipecos que están a punto de entregar la estafeta.
De
Mante a Laredo, de Matamoros a Victoria, de Tampico a Tula. La situación es
generalizada.
Tal
vez se podría argumentar que no fue culpa de la actual generación de alcaldes
llegar a sus respectivas presidencias en momentos tan complejos como los actuales,
donde los recursos escasean, la inseguridad ha llegado a niveles alarmantes y
la gestión para obtener apoyos del Estado y la Federación se ha vuelto compleja
y engorrosa.
Y
es que esta generación de alcaldes no será precisamente recordada por sus magníficos
resultados.
Ni
por la cantidad de obras generadas.
Ni
por la calidad de los servicios públicos que brindan a sus gobernados.
Ni
por su capacidad para atraer inversiones.
Ni
por el desarrollo de proyectos de infraestructuras.
Ni
por la implementación de estrategias innovadoras en materia de políticas
públicas, que permitieran a los ciudadanos obtener de manera más rápida y menos
costosas acciones y servicios de sus ayuntamientos.
Ni
por haber garantizado la protección de los ciudadanos, sus bienes y sus
personas.
NI
por haber promovido una nueva cultura ecológica.
Ni
por haber protegido los espacios públicos, los monumentos y los sitios
históricos.
Obviamente
no todo debe ser negativo. Hay administraciones que seguramente habrán
resultado exitosas, y que entregarán buenas cuentas a sus sucesores. Pero hay
casos especiales, delicados, donde el traslado de mandos no será completamente
terso, aterciopelado. Ni siquiera por tratarse de municipios donde el poder
seguirá en manos de un mismo partido.
DE
BOTEPRONTO: Por cierto, uno de los que aseguran que van a quedar “bien
palancas” con el próximo alcalde de Matamoros, Alfonso Sánchez, es el ex edil
Mario Zolezzi García. Varios de sus amigos ypromotores aseguran que Mario será uno de los más poderosos asesores de
Poncho. Que desde ahora ya participa en la conformación del futuro gabinete. ¿Le
servirán de algo al alcalde electo este tipo de ayudas? ¿Serán ciertos estos
rumores? Al tiempo.
Por el momento es
todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo
Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM), Tele Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y
Libertas TV (www.libertas.TV). Y por
supuesto, agradezco sus comentarios en miguelisidro@vanguardiamorelos.com
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