Hoy es Martes 09 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Pacto transgredido

Cuando en México se creó el Pacto Federal --que es la razón de ser del sistema político que aún nos rige--, cada una de sus partes...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 09/09/2010 | Actualizada a las 22:48h
La Nota se ha leído 2004 Veces

El Gobierno Federal no cumple con su compromiso
Los estados han sido marginados pese al convenio
La administración de impuestos peca de centralista
Peña Nieto va por la primera cabalgata mexiquense
 
Cuando en México se creó el Pacto Federal --que es la razón de ser del sistema político que aún nos rige--, cada una de sus partes (es decir, los gobiernos estatales y la Presidencia de la República) asumió el compromiso de respetar los acuerdos signados en 1824 y los ulteriores, pues en ellos reposa la equitativa distribución de la riqueza que, sin embargo y al paso de los años, se ha tornado anárquica porque a los estados que más ingreso aportan vía recaudación fiscal es a los que más se les conculcan las participaciones.
 
Quienes hoy representan a 32 (de los 33) integrantes del Pacto Federal –o sea los gobernadores--, saben bien que este sistema de gobierno es el resultado de grandes confrontaciones armadas y acalorados debates, como lo demuestran las distintas constituciones que han regido la vida de nuestro país durante los dos últimos siglos.
Durante ese tiempo las disputas se han dado en diversos escenarios: primero por la vía de las armas, al enfrentarse las corrientes federalistas y centralistas durante el siglo XIX; y posteriormente en la época del porfirismo, cuando la lucha por el poder surgió hacia el interior de ése sistema autoritario que presentaba la paradoja de un federalismo formal y una práctica centralista.
 
Esta anomalía, sin embargo, no acabó con la caída del dictador, sino que encontró las condiciones favorables para reproducirse a lo largo del siglo XX, pues cada presidente de la República hizo cuanto le fue posible para tener mayores facultades en perjuicio de las entidades federativas.
 
Lo peor del asunto es que desde los albores del siglo XXI, cuando en México se instauró una copia mal reproducida del sistema neoliberal, los estados federados han sido más relegados del reparto financiero que por ley les corresponde.
 
Incluso hay casos en que su soberanía ha sido claramente violentada por la administración presidencial.
   
Disociación por recursos
Un documento elaborado por la misma Federación, refiere que “desde su origen el federalismo mexicano tuvo por objetivo unir sin fusionar, y diferenciar sin dividir”.
Esta fue la premisa para crear la primera Constitución de la República (1824), que estableció el régimen federal y otorgó facultades tanto a la Unión como a los estados, a fin de que cada uno procurara, en su ámbito de competencia, la prosperidad de la nación y el bienestar de sus habitantes.
 
Hacia 1847 se propuso delimitar la competencia tanto del poder federal como del estatal, a fin de evitar la invasión de facultades que lo mismo atentaba contra la soberanía de las entidades como amenazaba la Unión, pero finalmente prevaleció el planteamiento de que los poderes federales debían circunscribirse sólo al ejercicio de las facultades que de manera expresa les otorga la Carta Magna.
 
Luis Pineda y M. Alberto Mendoza G. son dos estudiosos del tema, y sobre éste han escrito:
 
“El federalismo mexicano está inspirado en el modelo centralista español, y en la integración de los Estados Unidos de América… es un sistema de gobierno que tiene como objeto principal formar una nación única… su forma de gobierno es de tipo presidencial, porque el presidente de la República es jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo… la Constitución le otorga más facultades que a los otros poderes…”
 
Coordinación fiscal
En un documento elaborado ex profeso, los mismos investigadores citan:
“A lo largo de su historia y durante los últimos 75 años, aproximadamente, el federalismo había estado cumpliendo con sus objetivos de mantener la articulación de las entidades federativas y conducir al país hacia un modelo de desarrollo.
 
“El federalismo encuentra su mecanismo de expresión a través del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal (SNCF), que es el arreglo entre los distintos órdenes de gobierno para la administración, cobro y recaudación de los ingresos públicos.
 
“Este sistema funcionó de acuerdo a la dinámica del país; fue el que permitió la época del crecimiento y el desarrollismo, ya que el Gobierno Federal era el más eficaz para cobrar la mayor parte de los impuestos.
 
“Su antecedente se encuentra en las Convenciones Nacionales Fiscales de 1927, 1933 y 1947; ahí se estableció la mejor manera de organizar los recursos económicos del país. Recordemos que México venía saliendo de la Revolución y sus secuelas, donde cada estado establecía sus impuestos; sus alcabalas y un exceso de papel moneda circulaba ‘locamente’. Era la época de las garitas estatales, donde cada entidad federativa establecía y cobraba sus propios impuestos. Existían, además, ejército y fuerzas armadas regionales.
 
“Es a raíz de estas convenciones y con la SNCF que se inició un proceso de armonización. En un primer momento de los municipios con su estado, y posteriormente de las entidades con la Federación. Esto obedeció a un momento en que era importante lograr la unidad como nación, e implicó un fuerte centralismo que caracterizó el siglo pasado, y que determinó que los impuestos más importantes los aplicara la Federación”.
 
Sobre el particular, otro análisis presentado ante los gobernadores y el señor de Los Pinos, confirma que “antes de la aparición de los primeros antecedentes claros de la coordinación fiscal, la situación existente en esta materia en México se caracterizaba por la multiplicidad de tributos federales, estatales y municipales; la complejidad del sistema tributario; la existencia de leyes fiscales a menudo contradictorias, y las exacciones desproporcionadas e inequitativas en gravámenes concurrentes.
 
“Para corregir esta situación –consigna el documento--, se realizaron inicialmente las Convenciones Nacionales Fiscales.
 
“Éstas constituyeron un esfuerzo de unión, de colaboración y de ordenamiento de la concurrencia y las potestades tributarias, orientado a pactar acuerdos entre los gobiernos de las entidades federativas y el gobierno federal, así como para compartir el rendimiento de los impuestos.
 
“Así, a finales de 1953 se crea la Ley de Coordinación Fiscal que unió a algunos estados mediante un convenio que los obligaba a derogar contribuciones locales a cambio de recibir participaciones de la Federación.
 
“Hasta 1972 se habían coordinado solamente 18 estados de la República; a partir de 1973, todos los estados fueron coordinados al reformarse la Ley Federal sobre Ingresos Mercantiles, con una tasa única general del 4% aplicable en toda la República, en lugar de la tasa federal que existía del 1.8% y la tasa del 1.2% de los estados que se coordinaran.
“Posteriormente, la Ley de Coordinación Fiscal de 1980 deroga la Ley de 1953 y origina lo que hoy conocemos como el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.
 
“En México la coordinación fiscal se ha centrado fundamentalmente en el aspecto del ingreso. Sin embargo, en la última década se iniciaron procesos de descentralización del gasto federal en educación y salud, transfiriéndose recursos a los estados con facultades limitadas, en un modelo centralista e insuficiente que no responde a las necesidades actuales.
 
“Si bien es un hecho incuestionable que las haciendas públicas de las entidades federativas y de sus municipios se han fortalecido en el contexto de la Coordinación Fiscal en estas tres décadas, también es cierto que este sistema se encuentra prácticamente agotado y debe ampliarse su horizonte hacia una coordinación integral del ingreso, el gasto y la deuda entre los tres órdenes de gobierno. Todo ello encaminado al urgente fortalecimiento del federalismo mexicano que debe ser, no sólo fiscal, sino también hacendario.
 
“Hoy, transcurrido poco más de medio siglo de la última Convención Nacional Fiscal, es imperante la búsqueda de un nuevo federalismo que fortalezca las haciendas públicas estatales, dé renovado impulso al desarrollo regional y transforme el actual esquema centralista de la Federación”.
 
¿Nuevo tratado?
Para algunos estudiosos del tema es necesario realizar una serie de ajustes profundos que permitan al país adaptarse a una nueva realidad para así lograr un desarrollo incluyente y equitativo.
 
Pero no es idea original del actual Presidente.
 
Esta lucha por un auténtico federalismo otrora estuvo encabezada por la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), aun cuando desde su nacimiento haya encontrado serios obstáculos por parte del gobierno federal.
 
De cualquier forma hoy la batalla parece estar perdida más para mal que para bien, pues Felipe Calderón Hinojosa no sólo recorta recursos a su libre arbitrio, sino que igual busca imponer más y mayores impuestos con el rollo de que aplicándolos habría menos pobres.
Y a esa maniobra, hoy, sus panegiristas han dado en llamarla un “nuevo pacto fiscal”.
No así los gobernadores priístas y no priístas.
 
Se hace camino al andar
*** Los honores a la Bandera Nacional que semana a semana rinde la administración de Eugenio Hernández Flores, el lunes 13 de septiembre se llevarán a cabo en el Paseo Méndez para conmemorar a los Niños Héroes que en 1847 enfrentaron a los yanquis invasores.
 
*** Ese mismo día el mandatario estatal habrá de participar en la primera cabalgata que se lleve a cabo en el Estado de México, a invitación expresa de su homólogo Enrique Peña Nieto.
 
*** Del evento habrán de surgir muchas lecturas, por supuesto.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx 

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326