Durante su mensaje de Cuarto Año de Gobierno, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, encabezó un monólogo, desde el Palacio Nacional: la rendición de cuentas...
Por: Carlos Cortez García05/09/2010 | Actualizada a las 12:38h
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Durante su mensaje de Cuarto Año de Gobierno, el Presidente Felipe
Calderón Hinojosa, encabezó un monólogo, desde el Palacio Nacional: la
rendición de cuentas sin debate ni oposición. La presentación presidencial desde
el teleprompter fue un desfile de cifras, “logros”, metas y buenos deseos,
coronado con el anuncio más importante del Bicentenario: el apagón a la
televisión análoga para abrir paso a la televisión digital en el año 2015, un
periodo muy largo hasta allá, una ocasión memorable en donde Calderón ya no
será Presidente de México, y un sueño, si tomamos en cuenta que con crisis
económica como la que vive México, es imposible que las familias tengan
presupuesto para adquirir una televisión con tecnología digital.
¿Y para cuando se van a resolver los pendientes en materia económica,
laboral, social, anticorrupción y de seguridad pública? El Presidente Felipe
Calderón no debe, bajo ninguna circunstancia, olvidar que él, al igual que
muchos mexicanos pertenecemos a la generación de la crisis. Y no lo debe
olvidar porque los mexicanos hemos venido esperando por años, por lustros, por
décadas, que se cumplan todas las promesas que los políticos nos han hecho en
la búsqueda de los cargos de elección popular y, nada más asumiéndolos, parece
que se les olvidan las promesas y las esperanzas nuevamente se ven frustradas.
Y lo mismo nos ha pasado con el Presidente Calderón. Durante su campaña
y durante los debates, se comprometió a bajar los impuestos, a quitar la
tenencia y a generar empleos mejor pagados. También, ofreció simplificar el
pago de impuestos y transparentar el uso de los dineros públicos,
invirtiéndolos mejor. Y ofreció garantizar la estabilidad económica y que
bajaran las tasas de interés. En uno de sus anuncios de campaña, Calderón
ofreció ser el Presidente de la mano firme contra la inseguridad, la transa,
contra los rateros, contra los delincuentes, contra la corrupción. “para que
nuestros hijos puedan salir a la calle a jugar con libertad”. Y a veces es mejor
la inteligencia que la mano firme. Me parece que así lo estamos viviendo en
México.
Más que una crítica destructiva, estas líneas intentan ser un punto de
referencia de lo que los mexicanos que votaron por él esperaban de su gobierno
y hasta hoy no han visto nada. Los mexicanos seguimos esperando mejores tiempos
para todos y la posibilidad de ofrecer a nuestros hijos un futuro cierto,
seguro, digno. Asimismo, a estas alturas del partido los golpes bajos entre sus
colaboradores que buscan competir por la candidatura presidencial del PAN para
el 2012, empiezan a generarle más dolores de cabeza en momentos críticos de su
administración que resultados.
Por ejemplo, la líder moral del Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Educación, Elba Esther Gordillo Morales, en declaraciones ofrecidas hace un
par de días asegura que la educación en México no habrá de avanzar mientras el
titular de la Secretaría de Educación Pública, Alonso Lujambio, esté más preocupado por la presidencia de
la República cuando urge revisar el sistema nacional educativo.
Elba Esther fue
muy clara cuando señaló con dedo flamígero que "los últimos dos
secretarios que ha habido en este gobierno, la señora Josefina Vázquez Mota y
el señor Alonso Lujambio, están muy preocupados por la Presidencia de la
República y no sé si la misma ocupación tengan por la educación".
Duro y a la
cabeza. Además, Lujambio tiene en su haber el desorden de los festejos del
Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, los
cuales ha resuelto con poco tino y menos eficiencia, costándole al país
cantidades muy importantes de recursos, los cuales habría que analizar si
fueron necesarios, además de conocer de primera mano el porque muchos costos
fueron inflados con respecto al presupuesto original, como el monumento al
bicentenario, el cual ni estará terminado en este año, sino a finales de 2011 y
su costo de producción de un plumazo se duplicó para pasar de más de
trescientos millones a casi setecientos millones de pesos. Ojalá y el Secretario
Lujambio explique puntualmente como, porque y para quien.
La esperanza
pues muere al último. Y para muchos mexicanos la esperanza calderonista morirá
en 2012, aunque para otros muchos ya feneció.
Es todo por hoy
en el Hipódromo. Cualquier comentario es bien recibido en carlos.cortesg@hotmail.com.
Y en www.lineaagata.com.
Carlos Cortez
Columnista.
Su colaboración Hipódromo Político es publicada en diversos medios de Tamaulipas
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