El decreto del presidente Felipe Calderón Hinojosa sobre la Televisión Digital Terrestre es, sin lugar a dudas, una excelente noticia para las comunicaciones y la sociedad en general
Por: Carlos Santamaría Ochoa04/09/2010 | Actualizada a las 17:32h
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El
decreto del presidente Felipe Calderón Hinojosa sobre la Televisión Digital
Terrestre es, sin lugar a dudas, una excelente noticia para las comunicaciones
y la sociedad en general.
Se adelanta la fecha en que tendremos que cambiar nuestros aparatos receptores
de televisión en aras de entrar a una digitalización que significa muchas
cosas.
En Europa se ha dado un paso muy importante hace años; recordamos que hace unos
meses en Galicia se ufanaban de tener el primer sitio completamente
digitalizado en cuestiones de televisión. ¿Qué tiene de bueno o malo la
digitalización?
Algunos enemigos del progreso y la tecnología consideran que es un gasto
inútil, que no se tiene qué gastar tanto en una televisión, pero tenemos que
verlo como es, con la idea de que todo cambia con el tiempo, y la tecnología no
se detiene.
A muy grandes rasgos, la digitalización significa que habrá una mejor y más
rápida señal: la imagen y sonido viajarán a una velocidad distinta a la de hoy
para llegar a los hogares con una mayor y mejor calidad. Tendremos oportunidad
de contar fácilmente con una excelente señal, con sonido de primer mundo y
otros beneficios.
Como suele suceder, los cambios generan polémicas. En Tamaulipas, por ejemplo,
hay quienes se oponen a este cambio tan determinante y sustancial: piensan que
no tiene por qué darse una variación de tal magnitud. Recordemos, por ejemplo,
cuando viajamos por carretera y vemos en los sitios más apartados, donde
seguramente el salario promedio de una familia es de menos del devaluado
salario mínimo, y vemos que en los hogares existen antenas de la televisión
satelital, conocida básicamente por una compañía, aunque hay otras que están
llegando al mercado y ofreciendo paquetes un poco económicos que propician
competencia, como suele suceder, en beneficio de los usuarios.
La gente se cuestiona por qué la gente de esos sitios tiene televisión
satelital. La respuesta es lógica: en esos sitios no hay posibilidad de que
llegue un sistema de cable y la señal analógica de la televisión no alcanza a
cubrir esos lugares. La cobertura tiene mucho que ver porque la señal viaja en
forma horizontal, siendo que hay distintas barreras naturales que evitan que
llegue adecuadamente.
Es entonces que esos sitios tienen una única posibilidad de estar “conectados”
con el mundo y es a través de la televisión satelital.
El decreto de Calderón fue expedido o pronunciado el 2 de este mes de
septiembre de 2010, y pretende acelerar el proceso para migrar del sistema
analógico de televisión a un sistema digital que pueda ofrecer telefonía,
Internet y televisión digital, logrando también que haya más proveedores del
servicio de televisión y telecomunicaciones, que, suponemos, será mejor para
los mexicanos en cuanto a erogación económica.
Se tenía planeado que México diera su “apagón analógico” en el año 2021, sin
embargo, el presidente Calderón ha anunciado que se espera que entre 2011 y
2015 se pueda llevar a cabo.
Muchos piensan que falta mucho, que se va lento, pero consideremos que hay que
cambiar todos los aparatos de televisión del país, que se cuentan por millones,
y la gente no tiene la capacidad económica para hacerlo de la noche a la
mañana.
El gobierno federal calcula que se hará una erogación de 18 mil millones de
pesos para la adquisición de codificadores, aparatos que se podrán instalar en
muchas televisiones de hoy para poder recibir la señal adecuadamente.
Estos aparatos en Europa tienen un coste aproximado de 20 euros, es decir,
alrededor de 300 pesos, y permiten que se pueda recibir una señal de calidad,
pero sobre todo, que se pueda recibir.
La Secretaría de Economía, por su parte, ha anunciado que el gobierno federal
no regalará televisiones digitales, pero sí dispositivos decodificadores.
¿Qué viene luego? Seguramente, nuestros amigos de las mueblerías de la
localidad ofertarán hoy sus televisiones analógicas y comenzarán a buscar la
manera de cambiar su inventario por televisiones digitales.
Habrá promociones y ofertas como siempre, para que usted y yo podamos acudir y
buscar una televisión digital y adquirirla, para poder gozar de este cambio
tecnológico, quizá, comparable a aquel que se dio cuando desapareció la
televisión en blanco y negro de los hogares.
No podemos permanecer ajenos a este cambio. Tamaulipas debe prepararse, y las
estaciones de televisión estarán también considerando el cambio en sus equipos
para ofrecer una señal de calidad. Solo faltará que hagan lo propio con la programación
y la capacitación de sus locutores y conductores, quienes han demostrado en los
últimos años ser muy buenos en muchas cosas, menos en dicción, cultura y
pronunciación, y para ejemplo, podemos ver aquel canal donde nos repiten todo
el día las mismas noticias, con las mismas faltas de redacción y locución.
Bienvenida pues, la televisión digital, ojalá el beneficio sea, como dijimos
antes, también en el contenido, que buena falta hace.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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