Quien gusta de los deportes sabe que hay dos tipos de corredores en términos generales: los que corren rápido y fuerte, y los que aguantan mucho, es decir, en el primer grupo de ubica a los que participan en...
Por: Carlos Santamaría Ochoa01/09/2010 | Actualizada a las 17:48h
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Quien gusta de los deportes sabe que hay dos tipos
de corredores en términos generales: los que corren rápido y fuerte, y los que
aguantan mucho, es decir, en el primer grupo de ubica a los que participan en
100, 200 y 400 metros planos, pudiendo también clasificarse en esa categoría a
los de 110 metros con vallas y 800 metros planos. Más, implica ser de la
segunda categoría.
Para prepararse y participar en el primer grupo se requiere, por lógica, un
entrenamiento muy distinto a los segundos: en el primero se llevan a cabo
muchos ejercicios tendientes a fortalecer las piernas y a adquirir más
velocidad; el paso debe medirse y manejarse con las puntas, es decir, con mucho
cuidado, y no se puede dejar a un lado el braceo, porque un corredor velocista
que no tiene buen movimiento de brazos no podrá participar con éxito en ninguna
competición.
Los velocistas son los que llegan fuerte, pero a corta distancia, que bien
podrían equipararse a aquellos funcionarios que, al inicio de la
administración, tienen un sinnúmero de planes y proyectos, arrancando con todo
el entusiasmo, publicidad y demás, aunado a una campaña mediática impresionante,
pero que al muy corto tiempo la condición no les alcanza, o sea, su capacidad
se queda en el arranque.
En el caso de los corredores de distancias largas como son los 5 y 10 mil
metros planos, quizá también los mil 500, y no podemos olvidar el maratón, se debe
manejar otro esquema de entrenamiento.
Aquí, es muy importante tener una buena fuerza en las extremidades inferiores,
así como la capacidad de recuperación que permita seguir trotando a largas
distancias sin perder a los de la punta, o si se es el puntero, sin dejar que
lo alcancen a uno.
Es aquí donde se puede visualizar a los buenos corredores. En el caso de los
servidores públicos, se podría ubicar entre los de distancia larga a aquellos
que, sin hacer tanto alarde publicitario han cumplido con su misión, pero lo
más importante: no han perdido el gas, el entusiasmo, y siguen siendo útiles a
la administración.
En todo ello, hay una persona que coordina a estos “corredores”, ya que de él
es la responsabilidad de entregar cuentas adecuadas a los ciudadanos. El
gobernador del estado es el encargado de vigilar que los velocistas arranquen
fuerte, y que los fondistas aguanten toda la carrera que dura seis años, ni más
ni menos.
Existen áreas en las que el gobernador Eugenio Hernández Flores ha tenido que
realizar cambios en aras de entregar mejores cuentas a los tamaulipecos. En
este caso, podríamos mencionar a algunos, sin embargo, no tiene mucho caso:
todos les conocemos.
Y también hay algunos que aguantaron, como caballos, únicamente el arranque, y
luego comenzaron a dejar en el camino el entusiasmo y demás, procurando
únicamente una grilla mal llevada, pero sobre todo, el usufructo de los
recursos del gobierno en beneficio personal, dado que no entregaron buenas
cuentas.
Aclaramos que hay buenos y malos, como en todas partes, y no se trata de juzgar
sin saber qué sucede, de ahí que en algunas ocasiones tengamos que guardar un
prudente silencio que no se debe equiparar a la complicidad con que se manejan
algunas personas, ávidas de privilegios mal habidos.
Recordamos con preocupación una de las grandes áreas de oportunidad existentes
en muchas administraciones estatales, dadas las condiciones del terreno y
recursos con que se cuenta: el turismo.
En este caso, tristemente se ha dejado tal responsabilidad en un equipo que no
ha sabido responder al entusiasmo del gobernador, un gran conocedor del área
por cuestiones de toda la vida, quien ha apostado a esta actividad, llamada
también “industria sin chimeneas” por un bienestar que arroja miles de
beneficiarios.
Siempre hemos sostenido la tesis de que el turismo deja mucho dinero, en
hoteles, tiendas, restaurantes, taxis, tiendas de conveniencia y todos los
puntos que se cruzan en el camino de los paseantes, mismos que necesitan poco
para animarse, pero cuando no hay ni siquiera ese “poco”, es difícil poder
entregar buenas cuentas.
Recordamos que el secretario Javier Villarreal Terán ha anunciado grandes
proyectos que se han resumido a boletines de prensa –mal escritos, por cierto-
en los que pone de manifiesto la grandeza de estas obras.
Al paso del tiempo, al secretario le sucedió lo que a los velocistas: en el
primer tramo dejó el esfuerzo todo y no pudo más seguir el ritmo impresionante
de Eugenio Hernández Flores en aras de dejar un Tamaulipas con infraestructura
suficiente en casi todas las áreas.
Definitivamente, el secretario Villarreal Terán ha fallado a la confianza del
gobernador y de sus padrinos políticos, aunque no es solamente culpa suya: en
su equipo de trabajo se manejan algunas personas con una deshonestidad
manifiesta y a toda luz conocida.
No quiso remediar el que se malversen los dineros del pueblo, y en el pecado
llevará seguramente la penitencia.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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