El Anzuelo...
La caballada está más flaca que una cabalgata en Villa de Casas
por El Fisgón
No cabe la menor duda: el problema de la compañía Mexicana de Aviación ha dejado innumerables conflictos a la navegación aérea mexicana...
Por: Carlos Santamaría Ochoa
No cabe la menor duda: el problema de la
compañía Mexicana de Aviación ha dejado innumerables conflictos a la navegación
aérea mexicana, en el sentido de que hay crisis, desempleo, fraudes y otros
asuntos que no se han querido ventilar en público, pero que, como las
alcantarillas, tienen un hedor impresionante.
La quiebra de la compañía tiene muchos
matices, inclusive, la mayoría, no los tenemos claros y los va a ocultar la
autoridad hasta que se pueda. El secretario de Comunicaciones y Transportes
tiene muchas formas de llamarle, y nunca se le llamará claro, eso no tiene
duda, porque es experto en el arte de mentir y enredar las cosas. La situación
es difícil, porque así lo han querido.
Hoy, cientos de pilotos, sobrecargos y
personal de tierra tendrán en primera instancia, que ajustarse el cinturón: la
secretaria general del sindicato de sobrecargos informó que están dispuestos a
bajarse el salario hasta en un 25 por ciento, es decir, una cuarta parte.
Es increíble que la autoridad no haya
querido ver el enorme desfalco que ha ocurrido en torno a una de las dos líneas
aéreas “insignia” de nuestro país: han llevado a cabo una serie de actividades
que tienen un objetivo común: acabar con Mexicana de Aviación.
Pero insistimos en el hecho de que la
declaratoria que han hecho y que tiene en vilo a cientos de familias no fue
pensada adecuadamente.
Hay que imaginar a los sobrecargos (y
las, también), a pilotos, mecánicos y demás personal de una compañía tan grande
que tiene oficinas en varias partes del mundo, que de un plumazo, de “golpe y
porrazo” les dicen: “bien, ya no tienes empleo”. Así de claro.
Las sobrecargos, insistimos, están
dispuestas a rebajarse el sueldo en una cuarta parte, pero al parecer ni así se
ha establecido una adecuada estrategia para salvar a la compañía. Ya un grupo
se había centrado en la adquisición de esta empresa, sin embargo, suponemos que
al ver la forma en que fue manejada y de todo lo que se debe, de plano decidió
no seguir con esto.
Pareciera mentira, porque Mexicana tuvo
un buen servicio al cliente, al mismo que han botado sin miramientos, y han
dejado en terminales aéreas al garete, con problemas de liquidez. Vimos hace un
día a estudiantes becados para Cuba que tienen prácticamente una amenaza de
perder sus estudios gracias a la ineficiencia tanto de la línea aérea como de
las autoridades “competentes” que debieron dar una solución; y como ellos,
turistas y viajeros que fueron timados y ahora tienen que ver la manera de
arreglar sus problemas cuando quien los ocasionó no hace nada por ellos.
Y pensamos en las innumerables ocasiones
en que han venido líneas aéreas a ciudad Victoria y de repente nos abandonan,
dejando a un lado los compromisos establecidos con bombo y platillo ante
autoridades estatales, prometiendo “el oro y el moro”, y resulta que como las
ratas de los barcos, abandonan cuando más se les necesita.
Eso lo hemos visto siempre los
victorenses, salvo la excepción de la aerolínea Aeromar, cuyo compromiso se ha
mantenido, en tiempos buenos y malos durante más de dos décadas.
En ese sentido, con una flota que cuesta
dinero en su mantenimiento, esta compañía ha dado muestras de una buena
administración y compromiso con el usuario. Las ocasiones que no ha volado han
sido por cuestiones del clima o algún desperfecto –muy raro, dada la calidad de
sus programas de mantenimiento-, pero nunca porque estén quebrados, enojados o
algo por el estilo.
Los inversionistas de Aeromar supieron
entender su compromiso, por eso el éxito en sus frecuencias que cada vez son
más numerosas.
Sin embargo, los señores de Mexicana de
Aviación nunca entendieron.
Hemos tenido experiencias con esta línea
que hoy, “olímpicamente” ha dejado de prestar sus servicios, y no podemos
quejarnos del servicio a bordo, pero el aspecto administrativo se nota que
huele muy mal, y seguramente es consecuencia de esos administradores que no
tienen a la honestidad como primicia en sus valores.
Triste, muy triste lo que acontece en la
aviación mexicana, y seguramente los individuos que terminaron de hundir a esta
tradicional e histórica aerolínea saldrán con sus millones malamente ganados,
para gastarlos en otros rubros, esperando que el gobierno entre al quite con
una fuerte inversión. Esperemos que no lo haga, aunque lamentamos que tantas
personas queden sin la posibilidad de seguir trabajando, y duele más, porque
todos son empleados especializados, no son obreros del montón, sino que están
bien capacitados.
Mexicana nos ha dejado mal parados a los
mexicanos, para variar. Busquemos esas alternativas de otras líneas. El ejemplo
es más que claro: Aeromar y algunas más saben lo que es el servir al cliente,
que, si bien es cierto que constituye un negocio para ellos, nunca dejan de
lado el importante y prioritario factor humano.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
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