En los 200 años de historia que los vencedores en turno de Palacio Nacional desean festejen sus vencidos, no creo que haya muchos varones...
Por: Eleazar Ávila30/08/2010 | Actualizada a las 22:34h
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En
los 200 años de historia que los vencedores en turno de Palacio Nacional desean
festejen sus vencidos, no creo que haya muchos varones, “de los de antes”, que
debamos honrar. Como en todas la cosas de la vida, seguramente la gente
conocerá a los que la historia oficial nos tatuó en la mente con el estribillo
aquel, de “héroes que nos dieron patria y libertad”, sin embargo, no creo que
estén todos los que son, ni son todos los que están.
Incluso,
menos acepto que las personalidades que nos vendieron, bajo el formato de
santificados lo hayan sido tanto. Afortunadamete, cada vez son más los que
prefieren conocer a los hombres de carne y hueso. Particularmente, a varones que como todo ser
humano tuvieron intereses personales por
encima de motivaciones populares. Valido también, que como el mismo lenguaje ha
sido a través de la historia, la vida es
en primera persona.
Por
eso aceptamos mejor, al sanguinario Hidalgo y la ternura de Madero. Por eso
además, que alguien me explique. ¿200 años como festejo? Cuando únicamente
parece ser, un decreto que la federación nos vende como un acto que no
trasciende a la otra verdad. Lo sostenemos. No aceptamos los dos siglos
benditos y sus dogmas, y menos, cuando la oficialización contamina a los
mandatarios de las entidades y a los
miles de ayuntamientos, a quienes por cierto, no les queda de otra. O siguen la
carroza o papá Felipe no les dará para sus aguas.
Y
en ello van de la mano las cámaras y el poder judicial, cuyos mensajes en tele
y radio, revelan que su país, nada tiene
que ver con la realidad, con su pobreza, su inseguridad y el alta presión a la
que son sometidos los mexicanos, en una nación que cada vez más se parece a una
pesadilla. A un Estado que no termina de salir de un conflicto para entrar en
otro.
Por
eso es que no alcanzamos a comprender
por la fuerza de la misma historia, el ir y venir de nombres; de personalidades
que en su mayoría están desprovistos del heroísmo que se nos endilgó en los
libros de la morenaza (de Jorge González Camarena) y que en cada mandato, son
parchados al interés de los gobernantes y su Secretaría de Educación en turno.
¿Por
eso, a quiénes debieramos salvar? En primer término “al bombero” más importante
de México. A Benito Pablo Juárez García (1806-1872), quien sería el más grande
de todos los indígenas que llegaron al más alto grado de México. Orgulloso de
su origen zapoteca y quizá por eso, habría sido el que mejor reflejó una
política de orden y legalidad, en este país, donde la Suprema Corte de
Justicia, digan o que digan mis cuates abogados, se mantiene a merced del
Presidente que les paga y bien.
Anotemos
en segundo término a José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915),
curiosamente otro oaxaqueño de origen mixteco, a quien le debemos el desarrollo
exponencial del país por 30 años, que si bien, su condición de héroe de La
Reforma fue sepultado por el gobierno revolucionario que “le derrocó”, en obras
y hechos, merece una revisión de los actos positivos que no le han sido
reconocidos en los libros institucionales y que, entre otros asuntos, bien vale
la pena ponderar el desarrollo e infrestructura que en su momento fue
equiparable a las mejores del mundo en su tipo.
Y
finalmente nadie debe olvidar, “manque les duela” a la derecha, el caso del
presidente Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970), de origen purépecha,
considerado como el patriarca de los indígenas, por los méritos de la Reforma
Agraria hoy casi desvanecida y la expropiación petrolera hoy pulverizada. Ambos
actos de poder que merecen una atenta revisión.
Hacemos
esta ágil y rebatible revisión de los tres indígenas, porque en tiempos de la
llamada celebración del Bicentenario, nos demos tiempo por dar a cada quien,
por sus obras, lo que les corresponda en la Historia de México. Especialmente
hoy cuando vemos para todas partes y en corto y no vemos la talla de los
hombres de antaño.
Lo
mejor de cada casa…
Bien que llegó el equipamiento en materia de seguridad a Nuevo Laredo
por 10 millones de pesos. Al entregarlo el alcalde Ramón Garza Barrios expresó
que la nueva infraestructura consiste en cuatro camionetas pickup último
modelo, seis trimotos, 40 radios de comunicación de la más alta calidad tipo
matra, así como la nivelación salarial
de la corporación policiaca.
Pues
como van las cosas, el edil fronterizo se convertirá en el presidente más
envidiado de la entidad. El presupuesto es el más alto de Tamaulipas y la obra
local…no se detiene.
OTROSI:
A partir de hoy, valen mucho más Diego Rivera (Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y
Barrientos Acosta y Rodríguez) y Frida Kalho, quienes aparecen en los
nuevos billetes de 500 pesos. En la versión Mexicana de Romeo y Julieta ya
quedaron consagrados. Le ganaron el tiro a Enrique y a La Gaviota.
Correo:eldebateequis@hotmail.com
Twitter.- @eldebateequis
Eleazar Ávila
Columnista en varios medios de Tamaulipas y el país.
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