Ese domingo 27 de Junio, cuando vimos el deslinde que Javier Gil Ortiz hizo como jefe político de Altamira para realizar por separado...
Por: Eleazar Ávila27/08/2010 | Actualizada a las 22:34h
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Ese
domingo 27 de Junio, cuando vimos el deslinde que Javier Gil Ortiz hizo como
jefe político de Altamira para realizar por separado el cierre de campaña de
los candidatos de su tierra, comprobamos que tenía razón. Más de 15 mil
personas en las instalaciones de la Asociación de Productores de Ganado
marcaban la ruta de éxito para la disputada plaza y los candidatos Pedro
Carrillo, Griselda Carrillo y Armando López podrían presumir a todos, que el
riesgo de perder se había esfumado.
Tomás
Yarrington se inclinaba desde el templete para dar “autógrafos”, Ricardo
Gamundi miraba a todos sin ver, orgulloso de que se saldría con la suya y la
llegada de Rodolfo Torre Cantú desde que descendió de su camineta hasta el
estrado, tuvo que pasar el filtro de más de media hora de aplausos, apretones,
besos y agarrones, que desde los lejos, profesional, registraba sin distraerse
Enrique Blackmore Smer.
No
eran pocos entonces, los afanositos que ordenaban la urgencia de una valla de
fortachones para que nada se saliera de control. Una valla que no limitara la
cercanía a que el candidato tenía acostumbrados a la clase política, pero que a
la vez, no enojara al futuro gobernador, por cerrar el paso a su ya miles de
fans, donde cínicos como si no tuvieran pecados que pagar, Delia Calles,
Juvenal Hernández lamentaban con una sonrisa que al hoy diputado federal le
salieran bien y más las cosas.
Ahí
el doctor reventaba con su voz el compromiso gobernar para todos. “Si gana
Altamira, gana Tamaulipas, ganamos todos”. Y agregó algo que solamente quedará
para la nostalgia, esa que a veces, no sirve de nada.
“Estoy
convencido, que el mejor trabajo es estar donde está nuestra gente, es trabajar
por lo que nuestra gente necesita, resolver sus problemas, atender a todos y
cada una de sus familias… y como vamos a ganar quiero decirles que voy a venir
muchas veces más con Ustedes, y por eso reiterar enfrente de todos, a Pedro,
que me vaya haciendo un espacio en su oficina, porque una vez por mes voy a
venir a despachar a Altamira”.Ese era
el Rodolfo de compromisos emotivos. Y
de ahí nuevamente el viacrucis, salir entre aplausos, porras, abrazos y
apretujones,lo que tan pronto
concluyeron aliviados, como todos los mortales y ya en la ruta rumbo al estadio
Tampico Madero, les alcanzó para hacer una escala técnica en un autoservicio de
moda, para calmar el nervio y hambre con una buena dosis de carbohidratos.
Gansitos para el jefe, Napolitanos para “El Salo” y Chocorroles para Enrique.
Sabían
que el evento de Tampico-Madero estaba tronado y no por la asistencia de los
petroleros, pero si, por los porteños que permanecían apáticos para asistir a
un estadio, luego de la derrota que México padeciera contra su similar de
Argentina. Otros más, sencillamente porque su apuesta estaba dellado de la cancha de la hoy alcaldesa electa
Magdalena Peraza Guerra.
Esas
fueron las mortificaciones previas, ese fue el color de las nubes que nadie
percibió y que el lunes 28 no solamente taparon Tamaulipas, sino que
ensombrecieron al mágico país del “no pasa nada”. A la patria de la indolencia,
a la república de sus políticos que exigen festejemos lo que debiera trascender
del luto y la inmovilidad, como alguna subrayara mi amigo Enrique Blackmore
Solamente
por la nostalgia de los dos meses de silencio, les confío que a mi Amigo
Enrique le gustaban los chocorroles helados. “En paquete” y en el refri para
dar cuenta, según nos presumía, “a destajo para tener el pretexto de hacer una
ración doble de ejercicio”, lo que debo agradecer, queda como herencia para sus
cuates. Quedan
también, sus claras con chile piquín, sus tacos de carne asada para sonar la
campana en Padilla y sus frijoles con veneno del “más ruco”, la cafetería de
Luis Humberto Hinojosa, dondepor las
mañanas, hasta te imaginas que el ex diputado, entrará saludador y sonriente.
Como siempre, como un día cualquiera, como un día más de chamba, para quien
habría festejado el próximoel martes
31, su cumpleaños 41.
Lo
mejor de cada casa…
Ya
es fin de semana y entre los asuntos que la agenda política nos obliga, es el
hacer el despeje de lo que desde el Instituto Estatal Electoral es un escenario
altamente posible. Repetir las elecciones del municipio de Río Bravo, para lo
ya se hacen cuentas de lo que costaría la elección municipal si el Tribunal
Federal Electoral ratifica la anulación de los comicios del 4 de Julio donde
primero ganó el PAN y luego en un recuento “voto por voto” dio el triunfo al
candidato del PRI.
Obviamente
los dos partidos finalistas ya solicitaron el TRIFE que se les de la razón, es
decir se les de el triunfo. Sin embargo por lo que ha trascendido a los medios,
los consejeros políticos decidieron depositar una tonelada de cal sobre el
proceso electoral para que el hedor de la operación política de los dos
partidos exhiba el cochinero del 4 de Julio.
En
este escenario,hay que anticiparlo, la
elección sería de un periodo muy breve y tendría un costo económico muy fuerte,
porque al margen de quese determinen 15
o más días de proselitismo,el retó será
nuevamente la jornada electoral.
OTROSI: Si se trata de hacer publicidad a toda
costa, ahora los mercadólogos oficiales aseguran que el triunfo de Jimena
Navarrete, es un regalo del Bicentenario. Flaco favor le hacen a la mexicana
que en su inocencia no tiene idea si como se dice en las redes sociales, se
influyó en los jueces como en su momento se dijo sobre Guadalupe Jones la
llamada Miss TLC.
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pendientes… Correo:eldebateequis@hotmail.com
Twitter.- @eldebateequis
Eleazar Ávila
Columnista en varios medios de Tamaulipas y el país.
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