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Sección: Editoriales / Escenario político

Pronto habrá éxodo de mexicanos, por la violencia en el país

¿Porqué FELIPE CALDERÓN HINOJOSA nunca aborda en su agenda diaria el trascendente tema del desempleo ni el de la justicia social, de donde...

Por: Marco Antonio Torres de León 26/08/2010 | Actualizada a las 08:44h
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¿Porqué FELIPE CALDERÓN HINOJOSA nunca aborda en su agenda diaria el trascendente tema del desempleo ni el de la justicia social, de donde proviene –asunto de elemental inteligencia- la  malvada raíz de los multihomicidios registrados en los últimos 4 años, la guerra entre delincuentes, así como los aislados casos de violencia urbana y social que sufrimos?
 
¿Acaso Calderón quiere verle a los mexicanos, todavía más, la cara de tontos?
 
¿Porqué FELIPE CALDERÓN insiste en echar sal a la herida abordando un tema tan horrendo, si partimos de la base que en 4 años los mexicanos hemos visto desaparecer a más de 28 mil personas, entre inocentes y culpables?
 
¿Por qué no toca nunca el clave asunto del desempleo, que si se atiende como debería reduciría los índices de violencia?
 
En México no hay empleo, hay fuga de mano de obra de las fábricas, las ciudades del país están quedándose solas, deshabitadas; solo vemos verdaderos pueblos fantasmas.
 
Los pueblos de escasos 4 mil habitantes sufren al saberse inermes, pues viven lejos de la civilización, indefensos y a merced de la violencia.
 
De continuar así, pronto, pero muy pronto, los mexicanos habremos de comenzar éxodos masivos de hordas completas con destino hacia otras naciones; en países donde nos hagan el favor de recibirnos.
 
Alguna vez España nos pidió asilo y México se la dio pues era comprobable la elevada numeralia de muertos. Otra ocasión Chile hizo lo propio, cuando en aquélla patria morían chilenos por racimos; y nuestra patria los acogió.
 
Creemos francamente que la oligarquía mexicana ha robado tanto, mucho, demasiado a los más pobres, con lo cual desgraciadamente ya se llegó al límite del paroxismo y a la última frontera de nuestras fuerzas.
 
No añadimos en esta lista de 28 mil muertos en 4 años a mujeres y hombres  inocentes, niños, niñas,  ancianos que han muerto por inanición, por sed, miseria, por mala atención médica que reciben de los hospitales federales.
 
Lo cierto es que el mandato de FELIPE CALDERÓN es considerado el más nefasto del que se tenga memoria.
 
Hoy más que nunca los mexicanos sufren por miedo, el terror se ha apoderado de las calles.
Un mexicano que se marchó a los Estados Unidos hace 20 años, y tras laborar en los cálidos campos agrícolas de la naranja de Florida, le dijo hace poco al reportero: le tengo más miedo al ruido del silencio de las calles de mi pueblo, que al bullicio.
 
-           Lloré al llegar a mi pueblo y tras comprobar que toda mi gente, la misma gente que dejé hace 20 años, aprendió a encerrarse a piedra y lodo adentro de sus casas, auto practicando el toque de queda que solo se entiende cuando hay guerra. Y agrega:
 
“Ahora estoy en la disyuntiva, si regresarme a los Estados Unidos, aunque yo quede delante de  mi familia como un cobarde, o quedarme a radicar en México.
 
“No quiero irme, y si me voy, lo haré para escaparme de la pobreza y para buscar ofrecer a mi familia algo mejor”, apunta palabras más, palabras menos.
 
A como van las cosas, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR se sentará al fin en la silla de Los Pinos. Nadie nos lo dice, lo vemos.
 
Resulta que a AMLO, como dice nuestro colaborador y compañero columnista, Guillermo Gutiérrez Páez, no puede sufrir más bajezas y calumnias que las que ya padeció en 2006.
 
Es un político valeroso, que dijo no a la tentación de ser diputado federal, con todas las ventajas monetarias y de poder fáctico que ello implicaba.
 
Dijo  no en aras de ir a la conquista de algo superior, la presidencia de la República, la que casi tiene en sus bolsillos a pesar de todo lo que digan los corifeos del PRI.
 
La hechura de TELEVISA, ENRIQUE PEÑA NIETO es un muñequito hermoso pero corrupto cuya historia está llena de suciedad y tufo con aroma a heces fecales.
 
Es el más purista de todos los políticos de izquierda en el país, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR se resistió a aceptar tentaciones que le fueron ofrecidas por FELIPE CALDERÓN, las mismas que fueron rechazadas sin dudarlo por este.
 
Así las cosas, vemos que el panorama pinta difícil, sí, pero para el PRI y el corrupto PAN.
Hablar de MIGUEL ANGEL NIETO MERCADO, periodista brillante apenas fallecido el lunes, nos ocuparía escribir decenas de páginas.
 
Tiene anécdotas para la vida.
 
Nos remitiremos a escribir lo que sale de nuestro corazón. Porque hay veces que el corazón está tan adolorido, que es urgente sacar la pena y la opresión a costa de lo que sea, abandonando incluso  reglas básicas del periodismo objetivo. Miguel llegó para nunca más irse…
 
MIGUEL ANGEL NIETO MERCADO llegó al Mante allá por el año 1989 por motivos completamente distintos al periodismo, así me lo contó una vez.  
 
Al arribar una mañana soleada a la central camionera del Mante, por su mente nunca le pasó la idea de dedicarse al oficio del periodismo en  sus últimos 17 años de vida; mucho menos creyó que acabaría enamorándose del pueblo.
 
Sus pretensiones eran otras; en su mente una cosa era clara para él, Miguel Nieto no tenía entre sus planes trabajar en redacciones de diarios o en el manejo de noticias diarias.
 
Nunca imaginó ser reportero, diarista o redactor. Aunque después llegaría a ser uno de los más brillantes redactores en Mante.
 
Cierto, era hombre preparado, culto, experimentado en las relaciones públicas y en manejo de imagen de los políticos; en última instancia gozaba de experiencia en el manejo de información, pero de ahí a trabajar como reportero, había un mundo de distancia.
 
Elaboró cotidianamente discursos para el gobernador de Nayarit, cuyo nombre no tengo en la memoria.
 
Aun y cuando MIGUEL ANGEL NIETO gozaba de experiencia en las lides, (laboró para importantes áreas en distintos gobiernos de estado, particularmente en la costa del pacífico) no planeaba vivir de reportero sus últimos años de vida activa.
 
Llegó al Mante cargando con una impresionante cartera de experiencia vasta, lustrosa.
Había estado en las grandes ligas. De ahí que al llegar al Mante, su personalidad se revistió siempre de peculiar y notable sencillez.
 
Su vida siempre fue así, una vida importante y sencilla.
 
Trabajó directamente para gobernadores en turno, de forma consecutiva; cuando me lo platicaba esta experiencia de su vida, siempre le creí. Tenía esa virtud, sus charlas eran creíbles.
 
Tenía una extraordinaria forma de relatar sus experiencias, las transmitía en forma de anécdotas. De inmediato confirmaba –con memoria sorprendente- con algún hecho sus dichos.
 
Recuerdo que muchas veces  MIGUEL ANGEL NIETO me hizo partícipe de sus andanzas y correrías allá por Tepic, Nayarit, por el pueblo de Compostela y por distintos pueblecitos de la hermosa costa del pacífico.
 
Me platicó de su vida en el Distrito Federal y los motivos que lo hicieron huir de allá, un terremoto terrible que le mató a varios de sus amados familiares. De ahí partiría a Nayarit.
 
Alguna vez me contó que se halló de pronto en medio de un escenario de agua, lluvia y lodo, y se localizó en un pequeño –e impersonal- pueblito del estado de Nayarit, en una fría y lluviosa noche de verano.
 
Con particular estilo contó que un par de borrachos le pidieron ayuda; y él se las brindó.
Una vez contada la anécdota, su relatoría concluyó con una sonora carcajada entre ambas partes, él y yo.
 
Eran carcajadas que retumbaban  entre las paredes del edificio de la presidencia Municipal.
Sus cuentos o relatorías eran siempre así, plasmadas de chispa y gracia.
 
Me contó que llegó al Mante solo por unos días; nunca fue su propósito morir aquí.
 
Llegó a cumplir una función de inspector y coadyuvante –por aquellos años- de un nuevo partido político, el mismo que entonces estaba de moda, el Frente Cardenista si mal no recuerdo.
 
Miguel aquí se quedó en El Mante para siempre. Aquí vivió sus últimos 17 años de existencia; y hasta el día de su muerte, anteayer, fecha en que abandonó este mundo, Miguel Ángel Nieto no tuvo igual.
 
De hecho nadie se pareció a él jamás.
 
 Era una enciclopedia andando, un genio maltratado. Fue el hombre más fino y caballero del periodismo que he visto en El Mante, en una profesión por razones extrañas tan vilipendiada y denostada; muchas veces con razón, por culpa directa de reporteros engreídos, superfluos, vacuos y sin auténtica vocación de periodistas.
 
Miguel Nieto, el ingeniero, solía siempre dar lecciones de conocimiento a la nueva generación en materias tan difíciles, como la de cobrar bien su trabajo.
 
Fue todo un artista para quitar dinero a los políticos ricos, y los despedía con una amplia sonrisa. Aun y cuando les sabía cobrar bien.
 
Imaginé muchas veces a Miguel Nieto como autor de un imaginario libro “¿Cómo despojar de su dinero a los políticos sin que lloren o pataleen?”.
 
Miguel Nieto quitaba el dinero a los políticos poderosos a base de trabajo; nunca vi uno que lamentara por haber sido “vacunado” por él.
 
Todo lo contrario, agradecían las “visitas” hechas ex profeso por MIGUEL ANGEL NIETO.
 
Creador de estilo y concepto, se amanecía dando cumplimiento a una agenda que solo él conocía.
 
Fue maestro de generaciones de periodistas, sobre todo de aquéllos que iniciamos en el oficio en las calles, reporteando al día persiguiendo la noticia.
 
Fue periodista de batalla, de calle; fue todo un genio de la cultura, era un relator nato de anécdotas, hombre con cualidades extraordinarias.
 
No habrá nadie en el periodismo del Mante que lo iguale nunca, pues supo hacer amistades profundas con políticos, alcaldes y funcionarios.
 
Condujo su vida cotidiana a niveles admirables de sencillez.
 
Miguel Angel Nieto Mercado siempre caminó, era un camello para caminar entre calles de la ciudad, siempre con estilo inigualable; nunca lo vi cansarse tras arribar sudoroso a una rueda de prensa o a un evento político.
 
Guardaba la compostura y siempre fue fiel amigo.
 
Fue todo un profesional discreto que llegó a conocer los entresijos del mundillo político local.
 
Hace unos 4 meses –lo confieso- comencé a verlo particularmente cansado, fatigado, pero nunca quise decírselo; lo ví más bajito de estatura, producto natural del transcurrir  inevitable de los años.
 
Era la edad, aunque apenas contaba al morir con 56 años.
 
Siempre con estilo, Miguel Ángel Nieto nunca se permitió vestir mal.
 
Detestaba andar “chengo”, sucio, como andan muchos periodistas hoy en día.
 
Pese a haber nacido en el DF, Miguel Nieto se consideraba mantense de corazón; era un genio importado, y defendía a “su pueblo” El Mante con todas las fuerzas de su alma.
 
Miguel arribó  hace más de 17 años a esta ínsula, y desde entonces, su vida la entregó al periodismo sin reservas, una vez que se acomodó en diarios como El Matutino, en donde trabajó en Mante por primera vez.
 
Fue ahí lo conocí yo, en el año 1993.
 
Fue don Marco Antonio Coronado Caballero quien le dio la primera oportunidad de trabajar en Mante; El Maturino era un diario modesto pero constante.
 
Esto fue como un gancho para que MIGUEL ANGEL NIETO MERCADO, el aventurero y libre de corazón desde que nació hasta el día de su muerte, considerara quedarse a vivir en El Mante para siempre.
 
Así fue.
 
MIGUEL ANGEL NIETO MERCADO fue además de todo un roble.
 
Era una persona con una fuerza y carisma impresionante, a tal grado que eso conllevó a ser considerado uno de los reporteros mejor y más cotizados aquí.
 
Fue consejero de políticos, guía, incluso hacedor de políticos en ciernes.
 
Pero MUGUEL ANGEL NIETO MERCADO también tuvo enemigos.
 
Uno de ellos, un ex presidente municipal.
 
Una mala tarde –me contó- don JAVIER VILLARREAL SALAZAR, entonces alcalde del Mante y político acostumbrado al uso indiscriminado del chasquido y tronido de dedos, tuvo una mala idea, la misma que llevó a la práctica: maltrato a Miguel en público.
 
Hummm. No lo hubiera hecho nunca. Cometió un garrafal error, que lo llevó a pagar consecuencia por sus actos prepotentes.
 
En plena planta alta del palacio municipal y estando de por medio las escalerillas (que solo  verlas hacia abajo provocaban miedo), y ante la presencia de vanidosos y cobardes testigos, Miguel Ángel Nieto osó devolver la ofensa al transgresor. Lo hizo como la devuelve un hombre.
 
Un sonoro puñetazo se oyó entre quijada y oreja. Era la quijada y la oreja de don Javier. Fue rotundo el puñetazo.
 
Miguel Ángel Nieto le dio a Javier Villarreal la golpiza de su vida; y lo hizo fungiendo éste como presidente municipal.
 
Aquél suceso marcó a Miguel Ángel Nieto, aunque no de por vida…Sí, lo marcó, pero no por mucho tiempo.
 
Solo por tres años, entró a la colgeladora en automático.
 
Tres años se alejó de la dulce nómina.
 
¿Su castigo? Don Javier se vengó quitándole todo convenio.
 
Años después Miguel Nieto diría, con un fino sarcasmo, sarcasmo que de estilo propio que nadie le puede igualar: “Desde entonces mi Marco, comprendí la lección, entendí que nunca debes pelearte con los dueños del dinero. Porque son los que te dan de comer”.
 
“Pero me dí el gusto; le rompí la madre porque me ofendió”.
 
El lunes murió Nieto, el periodista, el ideólogo, el hombre sencillo y afable al que maravilló a nuevos y a viejos con su amistad. Murió aparentemente de un derrame cerebral.
 
Un día, hace menos de medio año, nos dijo en broma a varios reporteros un deseo: Cuando yo me muera, quiero que me escriban como mi epitafio la siguiente frase: “Ya nomás nos queda una última pregunta, licenciado”. (Frase solo entendible entre sus cercanos, entre los reporteros que siempre anduvimos cerca de él).
 
Qué allá en el cielo Miguel esté mejor. Seguramente así es, desde ya.
 
Bien, es todo, hasta mañana.

adadasdas
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