Muchas voces opinan y se manifiestan como expertas en el sentido de que se debe dar una guerra sin cuartel a la obesidad, cuando hay otros problemas graves que durante décadas no se han podido superar...
Por: Carlos Santamaría Ochoa24/08/2010 | Actualizada a las 18:59h
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Muchas
voces opinan y se manifiestan como expertas en el sentido de que se debe dar
una guerra sin cuartel a la obesidad, cuando hay otros problemas graves que
durante décadas no se han podido superar, y no ha sido por la falta de
infraestructura o voluntad política de parte de las autoridades de salud, sino
por la apatía de la ciudadanía, y hay que decirlo y reconocerlo tal y como es.
Mentiríamos si dijéramos que no se ha hecho nada por atajar este problema,
aunque es probable que no coincidamos con las estrategias marcadas desde las
escuelas, en aras de lograr el beneficio tan esperado.
La obesidad y el sobrepeso son los grandes problemas del nuevo milenio, y
atajarlos debe ser la meta del sexenio: no nos baste con decir que se ha
logrado una infraestructura superior a cualquier administración federal o
estatal, tampoco con informar que la inversiónen salud supera con mucho, por ejemplo, la que se hizo en el sexenio de
Fox o Cedillo.
Nada de eso vale, si no se tiene bien puesta la mira en la problemática real
que resulta únicamente de los vientres voluminosos, las barrigas, pues, que
tanta gente luce brillante y grande, esférica y estorbosa como pocas cosas en
el mundo.
El estar gordo significa estar en la línea roja que separa la salud de la
enfermedad, la vida de la muerte, el vivir bien con el sobrevivir.
Y al inicio del ciclo escolar, el presidente Felipe Calderón comentó sobre los
puntos que hay que atender para evitar la obesidad, destacando los de los
alimentos llamados “chatarra”, como siempre, y el del ejercicio en las
escuelas.
Pero, ¿cómo colaborar si no hay suficientes maestros de educación física? Hay
escuelas primarias que no tienen profesores para esta asignatura, porque los
“genios” del SNTE –Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación- en
Tamaulipas no han asignado a los mentores que se encargarían de que nuestros
hijos tengan su actividad física.
Aquí no cabe la política: el asunto es de supervivencia, porque los niños que
no tienen el hábito del ejercicio, inculcado a la par en la casa y la escuela,
van a ser, seguramente, gorditos de esos “chistosos” y a los que se cargue la
mano con las bromas en las aulas… y los padecimientos.
No es el caso burlarse de un tipo que tiene problemas con el peso, se trata, de
salvar una vida en cada uno de ellos. Vemos con profunda preocupación que los
estudiantes de primaria y secundaria tienen muchos problemas con el peso, y
pareciera que a los padres nos importa poco –o nada- el hecho de que tengan
esta situación. Los avalamos, los solapamos y no permitimos que tengan una vida
normal.
Ha de pensar el lector que el tema está más que trillado y que el columnista no
sabe escribir de otra cosa, sin embargo, hemos de disculparnos por el hecho de
que se considera realmente preocupante el asunto.
No es con una disposición oficial con que se combate el sobrepeso. Los
lineamientos para las cooperativas o el ejercicio no sirven de nada si no hay
la voluntad para cambiar.
Si el SNTE sigue sin asignar las plazas que faltan de profesores de educación
física, de nada sirve el exhorto de Calderón y el secretario Córdoba en el
sentido de que no hay que dejar para después esta importante asignatura que,
por estar pendiente tantos años, significa una alta preocupación en cada uno de
nosotros, porque nuestros hijos serán los que padezcan las consecuencias.
¿Qué hacer? Podemos acudir a alguna de las muchas clínicas o centros de salud
del sector para que nos orienten, buscar en páginas de Internet información
nutricional y recomendaciones para bien comer, o salir a caminar en familia,
procurando, con la lógica de todos, asumir la responsabilidad del peso en cada
uno de los hijos.
Si los vemos pasados, no pensemos que serán como aquellos “niños Gerber” que
mientras más gordos pensábamos que estaban más sanos.
Entendamos que somos nosotros los responsables, no dejemos en la gente afín a
la Gordillo la responsabilidad, porque ésta es nuestra –la responsabilidad- y
entonces, hagamos lo que tenemos que hacer para que estén bien en cuanto a su
salud primaria.
La prevención, estimado amigo, es la base de todo, como dijimos hace unos días.
Busquemos la información de ese magnífico programa llamado “cinco al día” de la
Secretaría de Salud que nos recomienda el consumo de 5 frutas y verduras
distintas cada día como alternativa nutricional mínima que nos permita evitar
enfermedades y el sobrepeso. La responsabilidad es nuestra y la respuesta se
dará en la medida que nosotros queramos asimilarla.
El presidente establece en un ordenamiento que hay que cambiar, pero si usted
sigue preparando los alimentos como antes, con grasa y sin medir la cantidad de
carbohidratos, no tiene caso que hagan un decreto o ley suprema.
Tampoco es válido lo que hacen algunos “distinguidos” panistas como “Navita” o
el coordinador de los diputados de apellido Madero, culpando al PRI de todo.
Aquí, la culpa es de todos, y la responsabilidad también, y los legisladores,
lejos de echarse la bolita, deberían devengar el salario que cobran y pareciera
que nos roban a cada uno. Ponerse a trabajar para que cambien las cosas en
México, en biende todos.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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