“Alex”, el huracán que todos recordamos tristemente, dejó una estela de destrucción y tristeza en el estado de Tamaulipas. El gobierno que encabeza Eugenio Hernández Flores ha actuado...
Por: Carlos Santamaría Ochoa21/08/2010 | Actualizada a las 17:49h
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“Alex”, el huracán que todos recordamos
tristemente, dejó una estela de destrucción y tristeza en el estado de
Tamaulipas. El gobierno que encabeza Eugenio Hernández Flores ha actuado desde
aquella fecha hasta nuestros días en aras de devolver la tranquilidad a los
habitantes de casi todo el estado.
Hubo necesidad de pedir
el apoyo del gobierno federal para ser incluidos en el Fonden, que es el fondo
que esta instancia gubernamental tiene para los casos de desastres por
fenómenos naturales, sean huracanes, terremotos, inundaciones y todas esas
cosas que a nadie gustan, y que dejan muchas pérdidas humanas, morales y
materiales.
En el aspecto humano, no
se puede hacer nada, y podemos considerar que ha sido la naturaleza benévola
con Tamaulipas al registrarse pocos decesos, muy sentidos por las familias
involucradas, pero finalmente, fueron pocos los casos, gracias en parte a la
diligencia con que se actuó, ya que se logró evacuar a la mayoría de las
personas que pudieron haber sido damnificados.
Nadie puede evitar que
el cauce de un río se desborde e invada alguna población, pero sí una acción a
tiempo puede propiciar que se eviten desgracias personales.
Las pérdidas materiales
se contabilizan por millones, por cientos –o miles- de millones, dado que hay
que invertir en infraestructura de toda índole, aunado lo anterior a la pérdida
en cada hogar de enseres domésticos, ropa y muchas otras cosas más. Miles de
familias quedaron en la miseria al perder prácticamente todo lo que tenían.
Documentos y enseres se fueron con las inundaciones, y la verdad, la tragedia
ha sido muy costosa para nuestra entidad.
En la capital, no
pudimos quedar ajenos a este problema, y sufrimos daños en calles, escuelas,
edificios y viviendas… muchas desgracias materiales nos llegaron y hemos
padecido estas consecuencias durante semanas: algunos semáforos vitales para
una buena circulación fueron arrancados prácticamente por los vientos y
lluvias, así como postes de energía eléctrica, teléfono y otros servicios;
árboles milenarios fueron arrancados como pequeñas flores, de un tajo, dejando
fuera sus enormes raíces. El cauce del río San Marcos es una clara muestra de
lo anterior, así como la avenida Francisco I. Madero.
Todos queremos volver a
la normalidad, sin embargo, no se puede hacer todo de una sola ocasión: hay que
ir poco a poco.
Se ha criticado
fuertemente –pensamos que sin fundamento- a las autoridades de Protección Civil,
las que estuvieron pendientes de toda esta contingencia. Nos consta que las
cuadrillas estaban coordinadas con elementos de los ayuntamientos para tratar
de rescatar las ciudades y poblaciones y volver a la normalidad.
Victoria ha tenido una
dura escalada, que ha costado muchos, pero muchos millones de pesos.
El alcalde Arturo Diez
Gutiérrez se coordinó con su equipo de trabajo y han enfrentado las
contingencias de acuerdo a las necesidades de los habitantes del “Corazón de
Tamaulipas”, así como de acuerdo al dinero que hay. Poco es, pero se ha estado
invirtiendo.
Hoy, vemos que el
trabajo rinde sus frutos: la mayoría de los semáforos de cruces caóticos están
ya funcionando adecuadamente, y sobre todo, calles importantes que lucían
deshechas, están prácticamente renovadas.
Ejemplos vemos en la
calle Mier y Terán o el Berriozábal, en Carrera Torres o Lauro Aguirre. En casi
todos los rincones de la ciudad vemos las “manchas” negras del material que han
colocado para tratar de subsanar los efectos de “Alex”, y sobre todo, las
consecuencias.
De nadie es la culpa,
aclaramos, que los problemas de infraestructura se hayan presentado, porque
nadie invocó o convocó al meteoro, pero alguien tenía que arreglar las cosas, y
la verdad sea dicha, las autoridades han llevado a cabo importantes acciones
que hay que reconocer y destacar para que podamos, poco a poco, recuperar lo
que teníamos.
Cierto es que faltan
muchos rincones y no se puede cantar victoria. Imaginemos que aún no arreglan
frente a su hogar: es casi seguro que usted no va a pensar que el Ayuntamiento
está trabajando bien, sin embargo, habemos muchos que sentimos la diferencia,
la vemos y la vivimos en cada calle reparada, en cada semáforo que ya funciona
de nuevo, y al pasar por esos cruceros peligrosos, cuando vemos a los agentes
de tránsito, en pleno sol del verano tamaulipeco que pasa los 40 grados, que
están ahí, puestos a dirigir y ordenar el flujo de automóviles.
Todo eso es producto de
una adecuada coordinación entre la autoridad y sus distintas áreas.
Insistimos: falta aún
mucho por hacer, pero no podemos dejar de reconocer que los avances, a poco más
de un mes, son significativos, y que los victorenses podemos sentirnos
satisfechos porque quien tiene la responsabilidad de gobernar lo está haciendo
de acuerdo a las posibilidades económicas no solamente del Cabildo, sino del
estado mismo, porque algunos recursos provienen de allá “arriba”.
Un aplauso por el avance
tan significativo, y esperamos pronto se pueda dar una llamada de éxito en la
totalidad de las calles y servicios de Victoria.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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