Cada año se lleva a cabo el mismo ritual en la mayoría de los hogares del país, y obviamente, en los tamaulipecos: la hora de entrada a clases...
Por: Carlos Santamaría Ochoa20/08/2010 | Actualizada a las 16:43h
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Cada año se lleva a cabo el mismo ritual en la mayoría de
los hogares del país, y obviamente, en los tamaulipecos: la hora de entrada a
clases se avecina: ya estamos prácticamente a menos de 48 horas de que los
hijos acudirán de nueva cuenta a la escuela.
Otros, sin embargo, asistirán a la nueva institución
donde proseguirán sus estudios: los de primaria a secundaria, los de la
secundaria, a la prepa, y así sucesivamente.
Todos estamos preparados o al menos, casi listos para el
ingreso al nuevo ciclo escolar que, según comenta José Manuel Assad Montelongo,
secretario del ramo en la entidad, tiene muchas cosas interesantes para los
estudiantes… y algunas para los padres.
La gran novedad quizá se refiera a las cooperativas, que
es la parte menos académica de las escuelas, pero la que más ruido ha hecho en
el período vacacional, quizá por la ausencia de información de peso
periodístico, pero se le ha dado una importancia mayúscula.
A partir de este lunes, en las cooperativas tamaulipecas
se expenderán productos que pretenden ser nutritivos, es decir, se ha dejado
fuera a los alimentos considerados “chatarra” que, a ciencia cierta, no
deberían haber sido autorizados siquiera para su fabricación en nuestro país.
Ciertos estamos que son dañinos, entonces nos preguntamos
por qué la Secretaría de Salud del gobierno federal ha autorizado, por ejemplo,
a los fabricantes de frituras o pastelitos con alto contenido calórico a vender
sus productos.
Si son legales, la prohibición en las escuelas constituye
una violación flagrante a los derechos constitucionales de los empresarios que
han apostado toda su fortuna a tener fábricas de alimentos chatarra… y de
gorditos.
Pero nosotros hemos insistido mucho en que esos volúmenes
tan amplios que lucen los pequeños en todos los niveles no son culpa de las
cooperativas sino de nosotros mismos, los padres que, aparentamos amar a
nuestros hijos y les damos una alimentación con una enorme deficiencia
nutricional.
No tienen la culpa ellos, sino quienes les hemos hecho
costumbre comer un gansito o unas papitas acompañados de una exquisita Coca
como alimento fundamental del recreo o descanso.
Y además, lo que puedan consumir ahí, dentro de la
escuela no es suficiente para tener un sobrepeso como el que vimos este viernes
en algunas chicas de escasos 12 o 13 años, con volúmenes que superan la talla
44 o 46.
Inhumano, diríamos al ver a esas pequeñas obesas,
tristemente acompañadas de sus padres que, orgullosos ven que sus hijas van ya
a la secundaria, cuando debieran avergonzarse por tenerlas, dicho sea con todo
respeto, en ese volumen de kilogramos de más.
Es en las cooperativas donde rompió el hilo, pero no es
la causa de la gordura, y de ello estamos todos conscientes, aunque queramos
tapar la realidad con una leve protesta por lo que se vende ahí.
A partir del lunes, a ver qué les ofrecen, porque todos
somos buenos para criticar, pero malos para participar o colaborar.
Y en el otro sentido, ya muchos de nosotros hemos
concluido las compras de útiles escolares, aunque en algunas instituciones aún
no les dicen a los muchachos qué llevarán, así que todavía habrá algunos días
de mucha gente en las papelerías y tiendas de auto servicio que tienen útiles
escolares.
Los padres todavía no terminamos de gastar, y bueno, es
la parte que a veces no nos gusta pero que hay que cumplir, porque finalmente,
se trata de nuestros hijos, de su educación y debemos apoyarlos desde el
principio.
Recomendaciones van y vienen: que hay que cuidar la
limpieza, tanto de útiles como personal, el comportamiento y la conducta dentro
de las escuelas, que hay que llevar el uniforme completo y todas esas cosas que
no podemos dejar a un lado.
Comienza el ciclo escolar en Tamaulipas, y nosotros
esperamos que los chicos y chicas tengan un buen año, que se produzca un
fenómeno que todos deseamos hacer nuestro: un buen aprovechamiento, y por otra
parte, que los miembros del devaluado Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación no programen –inventen, pues- más días de suspensión de clases
argumentando talleres de capacitación, que para ello tienen todo el día y
tarde, o los fines de semana, que bien que cobran para que no quieran hacer un
pequeño sacrificio.
En ese sentido, esperamos una responsabilidad total de
los mentores, así como de padres de familia y alumnos, para que, en medio de
situaciones difíciles, al menos podamos presumir de que nuestros hijos están
recibiendo una educación congruente con los tiempos que nos ha tocado vivir,
que hay que tener una buena preparación para hacer frente a los retos del nuevo
milenio.
Comenzamos clases en todos niveles, incluyendo educación
superior, y deseamos de todo corazón, que sea para bien de todos los niños y
jóvenes que ingresan de nuevo al salón de clases.
Que sea para bien, pues.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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