Es un día cualquiera, muchos van y muchos vienen. La espera es larga y la revisión intensa. Los deportados caminan en grupo, sin prisa, con la mirada baja y con las manos vacías
Por: Maribel Villarreal/Matamoros20/08/2010 | Actualizada a las 08:42h
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Son las 11:00 en punto de la mañana. El sol
cae a plomo, quema la piel. Los 36 grados centígrados hacen más larga la
espera.
La fila de vehículos es corta pero la exhaustiva revisión hace lento el
avance.
Es el puente nuevo internacional “Puerta México” en un día cualquiera.
Los automovilistas saben de antemano que no hay alternativa. Pasan el tiempo
hojeando los folletos de promoción que dan cuenta de las ofertas en las
principales tiendas de la ciudad de Brownsville.
Un policía norteamericano va y viene, vigilante de su espacio, justo hasta
donde se encuentra la placa de la línea divisoria, donde concluye Estados
Unidos y empieza el territorio mexicano.
La fila de peatones cruza ese punto. Llega más allá de la mitad del cuerpo
del puente.
Han esperado por más de 30 minutos y saben que la espera continuará.-
Resignados platican entre sí, observan la condición poco usual del río Bravo
derivada de las avenidas de agua por la apertura de compuertas en las presas
y con desgano dan apenas unos pasos como señal de avance.
Ya en el área americana, el sol pega directo, no hay donde protegerse.
Ellos van y muchos otros vienen, son los deportados.
No hace falta preguntar. Su atuendo, su semblante, sus circunstancias lo dicen
todo.
Caminan en grupo con la mirada baja y con las manos vacías.
No tienen prisa, saben de dónde vienen pero no a donde irán.
Son muchos, quien sabe cuántos.
Es un paso constante, siempre juntos.
Más adelante está la representación del grupo BETA, que nunca da cuenta de
las deportaciones, es una instrucción superior.
Hay estadísticas, debe haberlas, pero están negadas, solo las autoridades de
la ciudad de México pueden hablar públicamente del tema.
Son las 12:00 horas, es el cambio de turno en las casetas de revisión a
vehículos, otro factor de retraso.
Finalmente los documentos y el perro alrededor de la unidad.
Hay más vigilancia, es evidente.
Elementos de azul con armas largas caminan de un lado a otro entre las
casetas…a la expectativa, siempre cuidando su espacio.
Es la historia de la espera, desde la fila del puente…en un día cualquiera.
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