Si hacemos caso a lo que la gente piensa de Felipe Calderón, de los reclamos que lideres, diputados, senadores le hacen por su comportamiento...
Por: Melitón Guevara Castillo19/08/2010 | Actualizada a las 17:32h
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Si hacemos
caso a lo que la gente piensa de Felipe Calderón, de los reclamos que lideres,
diputados, senadores le hacen por su comportamiento en la práctica política,
tendremos que aceptar que hace todo lo posible para no ser visto por un líder.
Rompe, vaya pues, con la definición que de líder nos proporciona el
diccionario: que es tolerante, que es participativo, que es democrático.
Los panistas
están viviendo una de las etapas más críticas. Tardaron en llegar al poder; y
ahora, da la impresión, el poder se los está comiendo; en la lucha por
ejercerlo, por demostrarlo, se están destruyendo unos y otros. Y, además, los
hechos confirman un escenario que criticaban al PRI: el Presidencialismo.
Felipe Calderón, hacia el interiorde su
partido, hace exactamente lo que hacían los priistas.
Se equivoca
Norma Cordero, la diputada panista, cuando reflexiona en voz alta sobre el
Presidente Calderón y su partido. El partido no es “Dictador”; quien es
dictador es el Presidente Felipe Calderón, o como decían los priistas, es el
“primer panista”, el líder real. Busca emular, en comportamiento, a sus
antecesores priistas; olvidando que son otros tiempos.
El PAN llego
al poder porque tuvo que romper con doctrina, con sus principios. La llegada de
empresarios, y dicen que yuquistas también, allá por la época de Miguel de la
Madrid cambio la dinámica: dejo de ser un partido de “oposición” leal; para
convertirse en un partido que toma la calle, que protesta y a sus jóvenes los
prepara para la resistencia, toda vez que tomaron puentes, presionaron, pues,
al grado que con Carlos Salinas de Gortari se dan las grandesconcertacesiones…Guanajuato, Baja California
Norte.
El PAN no ha
sido el mismo desde que llegaron los empresarios: llegaron al poder los
empresarios; no los panistas. Basta recordar que, en tiempos de Fox, hasta se creó
una Comisión para demandar al Presidente que gobernara con los principios
panistas. Ahora, con Felipe Calderón, la situación es peor: no solo concierta
con quienes no lo reconocen como Presidente, hasta se alía con sus enemigos
naturales. El PAN de Pablo Emilio Madero, de Jesus González Schmall, de
Bernardo Batiz, entre otros, ya no existe.
Es muy claro
lo que sucede con el PAN: esta convertido en una herramienta más de Calderón
para conservar el poder y, para lograrlo, no le importa destruir a sus propios
compañeros, negándoles el derecho de hablar: no pueden hablar mal de el ni de
su partido, si lo hacen se convierten en enemigos. Por algo, escribió Tim
Weiner enla Historia de la Cía.:
Resulta muy peligroso decirle al titular del poder lo que no quiere escuchar. Y
Calderón no quiere escuchar que está equivocado, que gobierna mal.
Las palabras
de Norma Cordero, diputada panista, son elocuentes: “Todos tenemos el derecho
de expresarnos libremente y opinar dentro del partido, lo que creemos que está
mal, y no solamente por el hecho de no ser del Grupo del Presidente, estamos en
lo erróneo, o tenemos que ser expulsados… Al final de cuentas no queremos
políticos a los que sólo les gusta escuchar cosas bonitas, y rechazan todo
aquello que critica su desempeño, al contrario, es bueno para el PAN que haya
gente con posturas diferentes”
Más claro, ni
el agua –decían antes- de la peñita.
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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