El secretario de Salud en Tamaulipas, Juan Guillermo Manzur Arzola ha insistido mucho en los últimos días en la necesidad que hay de extremar las medidas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa19/08/2010 | Actualizada a las 15:54h
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El secretario de Salud en Tamaulipas, Juan Guillermo
Manzur Arzola ha insistido mucho en los últimos días en la necesidad que hay de
extremar las medidas de precaución: la medicina preventiva, pues, que es la
parte que toca en conjunto a integrantes del sector Salud y población, en aras
de buscar una sociedad más sana.
Para tal efecto, se han dictado una serie de medidas
un poco buenas y un poco no sobre los alimentos que han de venderse en las
cooperativas escolares. Qué bueno que la gente se preocupe porque haya mejores
cosas, porque lo que se vende ahí tenga una mayor calidad nutricional, y que
nuestros hijos tengan acceso a una mejor alimentación durante su estancia en
las escuelas, principalmente, públicas, porque en las privadas nunca se hace
algo al respecto, y además, quienes distinguen entre lo bueno y lo malo
utilizan criterios de toda índole, menos de salud.
El caso es que queremos que nuestros hijos coman
mejor, que no haya tanto alimento chatarra, o como decimos en las calles,
“tanto mugrero” en lo que comen: que dejen un poco las frituras, pastelillos
industrializados y todas esas golosinas que son prácticamente azúcar y dulce,
aunque algunas otras contienen cantidades importantes de chile, de ese que
destroza el estómago únicamente, porque no tiene nada bueno.
El doctor Manzur Arzola ha insistido a los padres en
la necesidad de cambiar el menú, sin embargo, está consciente de que no es
fácil un cambio de un día para otro, y también sabe que muchos padres de
familia son tan especiales que se la pasan criticando todo lo que se dice y
hace, pero nunca colaboran, o sea, dejan el peso de la decisión a dos o tres
padres.
Y otras voces critican a las cooperativas, cuando,
sinceramente, habría que darse una vuelta y ver el funcionamiento de éstas
antes de criticar, porque lo que llevan a cabo es mucho trabajo en comparación
al tiempo que están ahí, y sobre todo, sin paga profesional.
Son madres que dedican su tiempo a sus hijos y los
hijos de los demás, porque finalmente, atienden a lacooperativa para hacer frente a los gastos de
toda la escuela, aunque nadie reconoce lo difícil que es esta labor. Todos
criticamos cuando nos dan estados de cuenta, pero nadie quiere hacerse cargo, y
eso, aplica en la mayoría de las escuelas de la localidad.
Siempre hemos sido de la idea de que si no
participamos no tenemos derecho a criticar; esta visión la mantenemos en
tiempos electorales, donde pedimos a la gente que salga a votar, porque de lo
contrario, perderá su derecho a criticar y exigir. No se puede exigir cuando no
se participa, o al menos eso creemos.
Y en las escuelas sucede lo mismo: la maestra tiene
tal o cual problema, los de la sociedad de padres “ya ni la hacen” porque
compraron tal cosa, y siempre nos quejamos, pero nadie sabe las presiones que
tienen estas damas para hacer su trabajo.
Imagine que tienen 2 mil pesos y alguien les dice
que faltan copias, cuando el intendente les pide aceite de pino, jabón,
detergente, cloro y escobas, mientras la directora las dice que hay que pagar
el teléfono. ¿Qué hacer? ¿A quién atender primero?
Esa encrucijada es diaria: y además, les agregamos
el hecho de que venden “mugrero” a nuestros hijos. ¿Qué hacemos nosotros porque
haya mejores cosas en la “tiendita de la escuela”? ¿Acaso participamos con el
envío de productos nutricionalmente buenos?
El doctor Manzur Arzola ha pedido a los padres que
nos pongamos la pila, que hagamos lo que nos corresponde y un poco más. Ha
recibido la instrucción del gobernador Eugenio Hernández Flores de impulsar en
las escuelas el consumo de alimentos sanos, aunque a decir verdad, cuando el
gobernador pidió lo anterior al secretario Manzur, éste ya tenía medio camino recorrido,
porque está al día en cuanto a las necesidades de la población, lo cual es
digno de elogio.
El próximo lunes comienzan las clases, y entre otras
cosas, sugerimos dos acciones: la primera que tiene que ver con que
participemos en la elaboración de productos nutricionalmente aceptables y los
pongamos a disposición de la cooperativa y la mesa de padres, y por otra parte,
demos un poco más de tiempo a nuestros hijos por las mañanas y preparémosles
alimentos sanos, balanceados y nutricionalmente positivos. Eso sería lo mejor
que pudiéramos hacer.
Aunque, claro, las cooperativas tendrían menos
dinero y probablemente habría que hacer algunas actividades para completar el
pago de gastos.
El caso es que se tiene todo para trabajar
adecuadamente, y la Secretaría de Salud tiene manuales y demás instrumentos de
apoyo para convertir a nuestras escuelas en modelo nacional en cuanto a
nutrición.
Sin tanto aspaviento ni alharaca, Tamaulipas ha
ubicado a su sistema educativo en un buen plano a nivel nacional, porque hemos
tomado por la punta el problema y lo enfrentamos, para convertirlo, de ser un
grave problema, en una buena y positiva alternativa en la que, si participamos
todos los que debemos, tendremos los mejores resultados, y como beneficiarios,
obviamente, a nuestros hijos, que es para todos –o casi todos- el mayor y más
grande tesoro del hogar.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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