Una sabia persona recomendó alguna vez que si no se desea que una amena reunión termine a golpes, por lo menos aquí en México, se debería evitar...
Por: Miguel Ángel Isidro19/08/2010 | Actualizada a las 15:09h
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Una sabia persona recomendó alguna vez
que si no se desea que una amena reunión termine a golpes, por lo menos aquí en
México, se debería evitar que la charla central tenga como tema el fútbol, la
religión o la política. La regla parece sencilla.
Sin embargo, nuestra cada vez más
paupérrima clase política nacional parece considerar que los actos de prudencia
están hechos para pasárselos por el Arco del Triunfo, y que la agenda política
nacional debe establecerse a braguetazos y no en base a un diálogo inteligente
entre los actores.
La legalización de las drogas, los
matrimonios entre personas del mismo sexo y la posibilidad de que éstas parejas
adopten hijos son los temas que en este momento ocupan- ¡y de qué manera!- a la
opinión pública nacional.
Claro que en un estado de gobernabilidad
democrática, no debe haber temas tabú, y por supuesto que el debate de los
temas de interés general debe involucrar a todos los sectores sociales. Lo
único malo es que en México, la gobernabilidad democrática no existe. Y el
debate de los temas de interés, pero el debate de a de veras, es decir, el que
tiene consecuencias jurídicas y constitucionales, es coto exclusivo de nuestros
poderes, es decir, de nuestros inefables Padrotes de la Patria. Porque nuestros
democráticos gobernantes no han tenido el valor de llevar al derecho positivo
los mecanismos de participación ciudadana que garanticen que la opinión de las
mayorías sea tomada en cuenta en las decisiones de Estado.
Sin caer en los deplorables moralismos
de la ultraderecha, podemos decir que la legalización de los matrimonios del
mismo sexo en el Distrito Federal son, en efecto, una victoria de las
corrientes progresistas del país. Victoria pírrica, porque las leyes adolecen
de múltiples limitaciones y candados que impiden el pleno goce de derechos y
libertades para todos los mexicanos. Los homosexuales no sonla única minoría que reclama atención en
México: están las madres solteras, los analfabetas, las personas con
capacidades diferentes, los indígenas. Pero bueno, el reconocimiento jurídico
de una inocultable realidad social implica, ciertamente un avance.
Sin embargo, pecaríamos de ingenuos si
no reconocemos en estas reformas un descarado acto de campaña del “Carnal”
Marcelo Ebrard, quien ahora se envuelve en la bandera del arcoíris buscando
capitalizar el voto de la población gay del país. Un sector de la población con
un importante potencial, ya que un número importantísimo de homosexuales y lesbianas
son personas preparadas, cultas, participativas, y algunos de ellos, incluso,
tienen gran fuerza económica.
De la legalización de las drogas ya nos
ocupamos en otra entrega. Ya hicimos énfasis en que es un debate que depende de
lo que piensen y decidan nuestros vecinos del norte. Que la delincuencia
organizada no se va a acabar el día que
vendan mota en los Oxxos, porque al día siguiente, los capos encontrarán otro
negocio qué explotar, como lo han venido haciendo: la trata de blancas, el secuestro,
la extorsión… o la política.
La adopción por parte de matrimonios
entre personas del mismo sexo apenas y pone en relieve otro grave problema, que
no es atacado de fondo: la proliferación de niños abandonados y la
desintegración familiar que avanza sin control (esa sí, para que vea, no
distingue preferencias sexuales ni religiones). La crianza de los hijos no es
cuestión de preferencias sexuales, sino de dedicación, amor y comunicación.
Alguien escribió en Twitter: “Prefiero ser adoptado por una pareja de
homosexuales que por los papás de Paulette”.
Insisto, se trata de temas que sí se
deben de abordar, pero… ¿Todos de golpe y porrazo? ¿Entrar a uno sin agotar
otro? ¿Qué es lo que persigue, democracia o rating? ¿Quién establece estas
prioridades en la agenda nacional?
Ha resultado agotador el énfasis que
medios nacionales han puesto en el pleito de callejón entre el “Carnal” Marcelo
Ebrard y ese espécimen del precámbrico que se viste de cardenal y se hace
llamar Juan Sandoval Íñiguez.
Debo decirlo sin ambages, soy católico
practicante, pero bajo ningún concepto acepto como dogma las opiniones ni los
estilos de vida de los jerarcas de la iglesia. Su soberbia es ajena a la fe
cristiana y su silencio hipócrita ante temas tan graves como la pederastía con sotana
les hace carecer de toda calidad moral para emitir opinión confiable sobre
temas relacionados con la sexualidad. Sin embargo, en última instancia, estos
agentes del oscurantismo también tienen derecho a emitir su opinión como
mexicanos que son. ¿Quién decidió magnificar mañana, tarde y noche la
incontinencia verbal de Monseñor Sandoval?
El país vive momentos críticos. Hay
temas que no se están discutiendo y que permanecen ocultos tras la cortina de
humo de estos asuntos.La coincidencia
entre los tres temas que en estos momentos arden en el candelero de la
discusión pública reside en que se trata de temas difíciles, queno concitan al diálogo, que generan más
discrepancias que acuerdos.
Está por iniciar un nuevo periodo
ordinario de sesiones, y nadie les está recordando a los Padrotes de la Patria
que es urgente un replanteamiento del modelo económico, que el sistema
hacendario es un desastre, que no hay incentivos para la generación de fuentes
de empleo y que se necesita rediseñar el sistema de coordinación hacendario, ya
que es inaceptable que en un país con tantas carencias, el concepto de
“subejercicio” sea jerga cotidiana en la administración pública.
Una vez más, se ha demostrado que los
ciudadanos sí estábamos preparados para la pluralidad, para la democracia, para
la alternancia y la diversidad de corrientes políticas. Y en efecto, los que
siguen demostrando una vez más que no estaban preparados para entrar a la
modernidad, son nuestros políticos. Qué lamentable.
DE BOTEPRONTO: No acostumbramos mandar
saludos en esta columna, pero la ocasión lo amerita. Felicitaciones sinceras a
nuestros colegas Primitivo López, corresponsal de Televisa en Nuevo Laredo y a
César Peralta González, de El Mañana de Matamoros, por haber obtenido el Premio
México de Periodismo que otorga la Federación de Asociaciones de Periodistas
Mexicanos (Fapermex), con el enorme valor de que se trata de un reconocimiento
entre pares, es decir, un premio de periodistas para periodistas. Y de paso,
felicitamos también al compañero y amigo Mario Ángel Díaz Vargas, director de
El Diario de Matamoros y comentarista en Grupo Fórmula Tamaulipas por haber
recibido la confianza del gremio periodístico nacional, que lo ha designado
como secretario general de la citada agrupación de comunicadores. Enhorabuena.
Por el momento es todo. Le espero de
lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM), Tele
Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv). Y por supuesto, agradezco
sus comentarios en miguelisidro@vanguardiamorelos.com
. O si prefiere, sígame en Twitter: @miguelisidro
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