Es típico cada año: los precios suben y suben cuando los niños y jóvenes ingresarán a la escuela, aunque nos vemos inundados por “ofertas”, de esas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa17/08/2010 | Actualizada a las 13:30h
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Es típico cada año: los precios suben y suben cuando los
niños y jóvenes ingresarán a la escuela, aunque nos vemos inundados por
“ofertas”, de esas que, desgraciadamente, la Procuraduría Federal del
Consumidor no ha tenido el tiempo necesario –ni el interés, quizá- para
hacerles frente y castigar con severidad a los comerciantes sinvergüenzas que
abusan.
Queremos aclarar, enfáticamente, que el término
“comerciante sinvergüenza” NO aplica a todos, porque hay muchos que
verdaderamente hacen grandes esfuerzos por vender ofreciendo ofertas, aunque
sabemos que muchas veces no es posible, dada la espiral inflacionaria existente
y que nos castiga de manera muy severa.
Como todo padre de familia, uno busca lo mejor para
sus hijos. Un ejemplo podrían ser los cuadernos que encontramos en presentación
“profesional” en un rango de 7 u 8 pesos hasta los 80 o noventa. Del tamaño del
presupuesto y posibilidades está la forma de adquirirlos.
Es obvio que la calidad y presentación son distintas.
Hemos visto ofertados, por ejemplo, los que tienen el logo de la escudería
Ferrari o imágenes de los clubes Real Madrid o Barcelona, con una muy buena
calidad y presentación que son realmente costosos, pero que un buen aficionado
compraría. No sucede con los más sencillos que, a pesar de todo, sí están
accesibles para la población. No podríamos decir que los estudiantes quedarían
sin clases pro el coste de los cuadernos o útiles.
Hay papelerías muy modestas que manejan buenos
precios a pesar de la desigual batalla contra las tiendas de autoservicio, sin
embargo, están ahí, haciendo por la vida.
Pero hay almacenes que realmente nos toman el pelo o
piensan que en Victoria vivimos con menos capacidad intelectual que en los
países de donde son originarios, específicamente, la tienda que se encuentra en
la calle Juan B. Tijerina o carretera nacional, allá, junto a conocido hotel de
cadena internacional.
En esa tienda manejan unos hermosísimos folletos con
decenas de ofertas que, sin embargo… son un verdadero engaño.
Nos hemos topado con etiquetas y pancartas que ubican en
la tienda con el único fin de engañar. Un ejemplo fueron los paquetes de
programas antivirus que ofertaron, ubicando la etiqueta del 20 por ciento
frente a la caja del producto… pero no era ese, sino el de una única licencia o
de tres, pero el de cinco no, según ha dicho el gerente.
La etiqueta estaba frente a la caja de cinco licencias
obviamente, pero nunca reconocieron, porque dijo el hombre: hay que leer las
letras chiquitas de la etiqueta: ¡vaya cinismo!
Y productos como los anteriores, vimos decenas.
Hay que tener cuidado en la compra de los útiles de
nuestros hijos, poner mucha atención, porque realmente nos están perjudicando y
engañando, que es más grave, suponemos, lo último.
Perjudicar, insistimos, será por decisión propia en el
sentido de que uno decide si comprar el lápiz de 5 o el de 25 pesos, igual que
el cuaderno: uno se decidirá por la marca “tal” que cuesta 10 en lugar de la
marca “cual”, que tiene un coste de 40. Nosotros decidimos eso, nadie más.
Pero los inspectores de Profeco, realmente estarán muy
preocupados por estos rubros, y sin entender que hoy por hoy la mayoría de los
ciudadanos estamos en compras de útiles escolares, no tienen empacho en dedicarse
a vigilar otros giros, a sabiendas que el presupuesto de los tamaulipecos está
lesionándose en tiendas como Office Depot, donde hemos visto las trampas que
publican en relación con lo que ubicamos en sus anaqueles.
Es una tienda muy cómoda, bonita, cierto, pero de ahí a
que se conduzcan con honestidad, dista mucho de la realidad.
Lo vivimos personalmente, no nos lo han contado.
Es obvio que la mercancía que pretendimos comprar se
quedó en las cajas registradoras con el consabido coraje por no haber podido
comprar lo que necesitábamos. Un verdadero fraude al estilo de esta tienda que
siempre nos engaña.
Y es cuando, a costa de que las autoridades
correspondientes -Profeco- no hacen su trabajo, no nos queda más que
denunciar estos abusos en la publicidad y precios, así como también prevenir a
nuestros lectores y amigos para que cuiden su dinero, o al menos, que no les
tomen el pelo. Office Depot maneja ofertas que no son reales y ubica precios en
otros productos para engañar a sus clientes.
Sus gerentes no tienen autoridad –así lo dijo César, el
gerente en turno- para cambiar las cosas; no hay capacidad de decisión, menos,
para enmendar los graves y perjudiciales errores.
Cuídese mucho, cuide su dinero, no caiga en estas
“ofertas” que no lo son, y por lo demás, ubique si aún tiene tiempo, los
mejores precios en una comparación de algunas tiendas, para que, el próximo
lunes, nuestros hijos vayan con todo lo necesario al nuevo ciclo escolar.
Pero no caiga en los engaños de transnacionales
como Office Depot, que lo único que quieren es quitarnos en forma por demás
oscura nuestro dinero.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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