Muchos nos quejamos de los diputados. A veces, de ellos, decimos que no representan al pueblo; que lo engañan cuando piden el voto, diciendo que lo van...
Por: Melitón Guevara Castillo12/08/2010 | Actualizada a las 19:15h
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Muchos nos quejamos de los diputados. A veces, de ellos,
decimos que no representan al pueblo; que lo engañan cuando piden el voto,
diciendo que lo van a representar con dignidad. Sin embargo, hay otra
acusación, que es reiterada en cada legislatura: que no están preparados para
ser legisladores, menos para presidir o ser miembros de una comisión. Y cuando
a los diputados se les reclama su impreparación, se ofenden, se hacen las víctimas. Hay una realidad formal. La Constitución Política del
Estado no pide ningún título para ejercer el cargo. No es necesario ser
abogado, es decir, saber de leyes; tampoco en Administración Pública para
conocer del fenómeno del gobierno; menos sociólogo, para conocer los problemas
de la sociedad. No, la Constitución Política del Estado en su artículo 29
establece que debe “poseer suficiente instrucción”. La cuestión, ¿Qué es
instrucción? Hace tiempo, cuando fue cuestionado, el actual líder congresal
Felipe Garza Narváez no tuvo empacho en recordar, precisamente, que la Constitución
solo exige al diputado “poseer suficiente instrucción”; y remato, en aquella
ocasión, justificando la ignorancia de los diputados con la posibilidad que
tienen, todos, de contratar a un experto para que le haga el trabajo, digamos,
técnico, especializado. Todo esto nos lo recordó, hace días, la información que género
Ricardo Gamundi sobre las clases, curso-taller, que tendrán recién diputados
electos junto con los regidores y síndicos. Algunos suspicaces, luego luego
dijeron: si no están preparados para esos cargos, porque buscan serlos. Y es
que, en la práctica, no hay un perfil formal, establecido, para exigirlo a
quienes los proponen como candidatos. Y si, la verdad, hay quienes terminan su
periodo de diputado y aun no aprenden la exacta dimensión de su tarea. Y es que en la práctica buen número de diputados, por
ejemplo, no tienen la seriedad y responsabilidad de asistir a las sesiones de
trabajo; otros,casi la gran mayoría,
van a las sesiones y creen que, con calentar la “curul”, ya cumplieron: no son
capaces de presentar una iniciativa (solo tienen suficiente instrucción) y
menos de subir a la tribuna para presentar o defender una posición
parlamentaria. Por eso, persiste, la idea de que los diputados son simples
levantadedos. Por eso la diputada Norma Cordero, que dejara de ser
diputada panista local, en plan de autocritica hace notar que debe evaluarse a
los diputados; ver cómo, unosy otros,
integran comisiones que les demanda conocimientos y no están preparados. Que no
se integren a modo. Es difícil lograrla: implicaría que tendría que haber un
especialista, mínimo, para cada comisión. Es difícil porque, algunos diputados,
ni profesión tienen o aun son estudiantes. Hay perfiles para los diputados. Por ejemplo, quien se
perfile para ser el líder congresal deberá tener: un conocimiento plena de la
praxis política en la entidad; tener capacidad de liderazgo y negociación;
también, se ubica, que el perfil del diputado es identificarse con un grupo
político o con intereses políticos y económicos bien cimentados, por eso, a la
larga, a cada diputado se le puede etiquetar que responden a un “establo”, en
pocas palabras, que unos responden a los intereses del grupo gobernante y
otros, simplemente, a los efectos de negociaciones. Es cuando, buena parte de la población, puede
preguntarse: ¿Dónde está mi diputado? De ahí las propuestas recientes, que se
manejan en las redes sociales: de adoptar a un diputado, a un alcalde, a un
senador, en fin, a un representante popular o servidor público, para hacerle un
marcaje personal: que prometió, que ofrece, que hace, que no hace, que hace
mal. Recordarle, en la medida que se pueda, que hay una especie de contraloría
sobre su tarea publica que le fue encomendada. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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