Dentro de unos días será obligatorio en las farmacias de la República Mexicana exijan receta médica para surtir antibióticos. La medida ha sido duramente...
Por: Carlos Santamaría Ochoa10/08/2010 | Actualizada a las 17:18h
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Dentro
de unos días será obligatorio en las farmacias de la República Mexicana exijan
receta médica para surtir antibióticos. La medida ha sido duramente criticada
por un amplio sector de la población, aunque hay muchos también que están a
favor de la medida.
Según
datos presentados por el director de Paramatería, Francisco Abundis, en México
seis de cada diez personas se suministra antibióticos son utilizar receta
médica, además aseguró que la mitad de los pacientes no termina el tratamiento
con estos medicamentos, según una encuesta realizada por la compañía a la que
pertenece.
Vamos
por partes. El caso de que la mitad de los pacientes no termine el tratamiento
tiene mucho que ver con la situación económica que vivimos y la falta de
confiabilidad que hay en los medicamentos genéricos que han proliferado como
cucarachas, y que a decir de una gran parte de los mexicanos, no es igual que
los llamados medicamentos de patente, es decir, los que se consideran
confiables, aunque su coste es sumamente elevado.
El
doctor Jorge Gil Cortina Flores, médico de nuestra ciudad comenta que cuando se
recetan antibióticos por espacio de determinado número de días, por lo general
es porque el médico establece como mínimo ese número de dosis que se requieren
para acabar con la infección que están combatiendo, no porque les haya parecido
a los profesionales de la medicina ese término.
¿Qué
sucede? Que muchos de nosotros pensamos que cuando ya no nos duele ya estamos
curados, y entonces, “olímpicamente” suspendemos el tratamiento y por lo
general, los virus están ahí, y entonces se hacen más fuertes, razón por la que
tenemos que entender que los días y dosis que indica el médico no son
canjeables por nada: hay que cumplirlos al pie de la letra si queremos
realmente curarnos.
En
ese sentido, también tienen algo de culpa los laboratorios, porque sucede que
nos dan medicamento para siete días y las cajas que compramos a precios
realmente elevados tienen pastillas para seis, es decir, requerimos, para
concluir exitosamente el tratamiento, de la compra de dos cajas, siendo que
mucho de ese medicamento se quedará en casa, sin utilizar, y es un gasto
importante que, en tiempos actuales no podemos llevar a cabo.
Si
nos vamos por los genéricos, tendremos que pagar en la mayoría de las veces de
otro medicamento para la gastritis, toda vez que los mismos no tienen capas de
protección, y las sales en su estado natural y puro son una verdadera bomba
para el organismo.
A
muchos de nosotros nos sucede lo anterior: antibiótico y otra cosa para la
gastritis, y en otros casos, simplemente no hacen el mismo efecto. Una
prestigiada especialista nos ha comentado acerca de los genéricos y asegura que
son “buenos”, “aunque la verdad es que surten efecto en un 65 o 70 por ciento
en relación con los de patente”; lo anterior pone de manifiesto que muchos
laboratorios están cometiendo fraude al ofrecer determinada cantidad de
medicina y darnos menos o de muy mala calidad.
Entonces,
estamos en manos de los mercenarios de la salud, es decir, quienes
comercializan sales argumentando una cantidad… pero ofreciendo otra.
Por
otra parte, para nadie es un secreto que la medicina privada es buena pero
costosa, y una gran mayoría de mexicanos no puede pagar una consulta con el
especialista y luego ir a la farmacia a surtir, de ahí la costumbre de escuchar
a la abuela o los tíos y correr a comprar el antibiótico que requerimos.
Nada
más peligroso que lo anterior, porque en este caso, no tenemos muchas veces
idea de lo que necesitamos, pero sí de lo que vamos a comprar pensando que
curará nuestros males.
Estos
problemas son muy generalizados en personas con problemas respiratorios o de
infecciones cutáneas: todos nos recetamos, somos casi médicos y recomendamos a
los cuates qué tomar cuando tienen algún problema, por grave que sea.
Mucho
dinero se gasta al año en antibióticos y gran parte de los que somos usuarios
de los mismos acudimos sin la receta correspondiente a comprarlos, y que en las
farmacias nos venden lo que necesitamos y que es comprensible su actitud, toda
vez que venden poco, y cuando llega alguien a comprar, la gente piensa mucho
para decir “no te puedo vender”.
Como
podemos ver, son muchos los factores que intervienen en esta problemática, y no
es prohibiendo la venta como se va a solucionar.
Estamos
seguros que seguirán vendiéndose, porque los farmacéuticos tienen necesidades
y, aunque sea de esta forma, pugnarán por el incremento en sus ventas.
El
problema, desde nuestra óptica, no es en el hecho de vender sin receta sino en
atender los requerimientos mínimos de los laboratorios, pugnar porque la
práctica médica no tenga los costes tan elevados que tiene, y ver la manera de
que se puede garantizar el derecho a la salud de todos los mexicanos sin la
necesidad de prohibir tantas cosas. Estamos hartos de prohibiciones, y la
verdad, los mexicanos sabemos atender nuestras necesidades sin estas prácticas
ilógicas que afectan a la sociedad.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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