Observo lo que sucede en la política tanto federal como local y quiero imaginarme los pensamientos de Montesquieu sobre la división de poderes...
Por: Melitón Guevara Castillo10/08/2010 | Actualizada a las 16:24h
La Nota se ha leído 4224 Veces
Observo lo que sucede en la política tanto federal como
local y quiero imaginarme los pensamientos de Montesquieu sobre la división de
poderes en nuestro país. Estableció: división de poderes para que, entre ellos,
haya un equilibrio y se impida el mal uso y abuso en el ejercicio del poder. En
la practica el Ejecutivo y, cuando menos, el Legislativo no está dividido. El ejemplo más reciente es precisamente el regreso de
Oscar Almaraz a la Secretaria de Finanzas. Lo hace, es cierto, con el debido
permiso del Congreso Local, puesto que como candidato electo no debe ocupar
cargo alguno. Regresa, Oscar, para cumplir una encomienda que le había
conferido el gobernador Eugenio Hernández Flores. Se presume que, a partir de enero, Oscar tiene tres
caminos: a) Ser el líder del Congreso, lo cual para él sería un avance
extraordinario en su carrera política; b) Ser el Presidente de la Comisión de
Vigilancia de la Auditoria Superior, de tal suerte que en sus manos este,
sencillamente, la revisión de las cuentas públicas, sean las estatales o
municipales; y c) Pedir licencia para ocupar un cargo donde pueda placearse
para un objetivo político a mediano plazo. El regreso de Oscar significa, o debe entenderse, que su
renuncia inicial para ser candidato a diputado obedece a un plan o estrategia.
Diseñada, obvio, por quien es identificado como el jefe político de la entidad,
es decir, el gobernador Eugenio Hernández Flores. Fue un movimiento que debe
tener un propósito; y de acuerdo a los tiempos y plazos, será en enero cuando
veamos el segundo movimiento. Entiéndase que, ahora con Egidio Torre Cantú, se
pueden modificar expectativas y objetivos, por lo tanto movimientos. El regreso de Oscar nos marca la cercanía, o la
confianza, que en él tiene el titular del Poder Ejecutivo. Nada impide, por
otra parte, que a partir de enero sea representante del PUEBLO y, entre sus
tareas, vaya a tener la de ser, en el sentido estricto de la palabra, una especie
de censor de lo que haga el Ejecutivo. Es una transformación cualitativa en la
tarea pública; que marcara, de manera firme, si está hecho para trabajos de
“escritorio” o de contacto con el pueblo. Regresando con las ideas de Montesquieu, de la división
de poderes, y con el regreso deOscar,
es bueno recordar que en otros tiempos se han dado situaciones similares. Omar
Zamorano y Eliseo Castillo, en su momento, fungieron como Secretario Particular
de un gobernador y luego fueron lideres congresales; en tanto que Miguel de la
Rosa y Eugenio Benavides primero fueron legisladores y de ahí pasaron a ser
Secretario Particular del Gobernador. Los hechos confirman que la división de Poderes en México
es formal. En tanto que lideres y políticos, en la práctica, confirman que
también representan de manera formal a la sociedad, a sus electores, toda vez
que es fácil detectar o evidenciar como los legisladores responden al líder
real de su partido: al gobernador en turno. Y cada legislador, diríamos que sin
excepción, cuando piden el voto a los ciudadanos para serlo, ofrecen dignificar
el papel de legislador. La historia muestra que mienten. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas