Después de unos días de injustificada, pero reparadora ausencia por descanso, retomamos estas entregas. Y no apenas nos desconectamos un par de días...
Por: Miguel Ángel Isidro10/08/2010 | Actualizada a las 13:27h
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Después de unos días de injustificada,
pero reparadora ausencia por descanso, retomamos estas entregas. Y no apenas
nos desconectamos un par de días del mundanal ruido de la política, cuando
nuestros Padrotes de la Patria ya armaron de a gratis un nuevo debate para
distraer la atención del respetable.
Ser o no ser. Legalizar o no las drogas.
¿Ésa es la cuestión? Por supuesto que no. El argumento de que la
legalización sería una vía idónea para desactivar los intereses económicos que
envuelven al narcotráfico, es tan ilusa como el creer que por regalar el
alcohol van a dejar de existir los borrachos. O que con el sexo gratuito
se acabaría la prostitución. Pobres ilusos.
Y no es que de repente nos veamos
invadidos por la hipócrita mentalidad de la derecha, que de inmediato se
santiguó ante la posibilidad de que, por un acuerdo de ley, de la noche a la
mañana México se convirtiese en el paraíso mundial de los pachecos. Para nada.
Pero el fondo del problema no está ni siquiera en el consumo, a pesar que en
nuestro país ha crecido en proporciones monstruosas, ante la impotencia de las
instituciones educativas y religiosas.
Y para colmo, este insulso e inútil debate
sirvió para que saliera de su escondite uno de los hablanchines más prodigiosos
de los últimos tiempos, el ex presidente Fox, quien salió con la genialidad de
que no vería tan mal que se legalizaran las drogas en México.
Y por si fuera poco, el ex mandatario aseguró
que no impulsó dicha iniciativa durante su sexenio, pues no existían los
niveles de violencia y de consumo que ahora hay, e insistió en que es urgente
tomar la decisión de despenalizar la producción, distribución y venta de todos
los estupefacientes, y de regresar a las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, “pues
la imagen del Ejército se está deteriorando”.
El parlanchín de las botas aseguró que
al legalizar los estupefacientes en nuestro país, “la violencia va
reducir en su intensidad y va a lograrse en un mercado abierto, un mercado
legal de manejo, de distribución y venta de droga, por supuesto bajo regulación
y orden bien establecido, tal como se ha hecho con los cigarrillos o tal como
se ha hecho con el alcohol, y de esta manera despolitizar el tema y atacarlo a
fondo. La prohibición no funcionó ni con la manzana de Adán”.
Seamos claros: las drogas NUNCA se van a
legalizar en México. Por lo menos mientras subsista el actual sistema político.
Algunos factores para reforzar esta afirmación son los siguientes:
1.- El narcotráfico es un negocio
internacional: El problema del tráfico de drogas en México no sólo es grave por
nuestra nueva connotación de mercado en crecimiento, sino por nuestra posición
geográfica. La legalización de las drogas apenas sería significativa para los
grandes cárteles de Asia y Sudamérica. No olvidemos que somos vecinos del más
grande e hipócrita consumidor de drogas del mundo. ¿La legalización de las
drogas ha disminuido la violencia en otros países? Mentira. Sólo la remite a
otros territorios.
2.- El narcotráfico se nutre de la
cultura de la corrupción. El gobierno mexicano ha sido incapaz de erradicar el
fenómeno porque existen demasiados intereses en torno al mismo.
Detrás de toda actividad delincuencial,
está alguna autoridad, de menor o mayor nivel, que la solapa, la protege o se
beneficia de ella. Muchos ingenuos pensaron que para acabar con la corrupción
en México bastaba con sacar al PRI de Los Pinos. El PRI se largó… y el
dinosaurio de la corrupción siguió ahí. El problema es que los mexicanos no
aceptamos que la corrupción no es un problema de partidos, o de política. La
corrupción es parte de nuestra cultura, es un estilo de vida. Siempre habrá
alguien tratando de obtener un mayor beneficio con un menor esfuerzo, o a
costillas de los demás. El problema no es cambiar los hábitos… es cambiar el
sistema.
3.- Ningún partido político querrá
cargar con el costo político de despenalizar las drogas. Los partidos de la
chiquillada apoyan el tema por mera mercadotecnia, por tratar de ser
políticamente correctos. Y es mentira que con la legalización de las drogas se
acabaría el negocio para la delincuencia organizada. No señores, no seamos
ingenuos. Simplemente cambiarían de giro. Las organizaciones delictivas han
demostrado ser más inteligentes y organizadas que el mismo gobierno que presume
de combatirlas.
En suma, se trata de una nueva polémica
que mantendrá ocupada durante algunos días a nuestros Padrotes de la Patria, y
que finalmente no fructificará en acuerdo alguno. Una vez más, este
deporte nacional que algunos llaman política, dará muestras de ser un
espectáculo inútil, poco constructivo y proverbialmente caro.
Suponiendo sin conceder que el gobierno
de Felipe Calderón tuviera la capacidad para capturar a todos los delincuentes
de este país… ¿dónde los va a colocar? ¿Quién los va a resguardar? ¿Quiénes los
van a juzgar? ¿Verdad que no suena tan fácil?
Pero no nos pongamos tan solemnes.
Mejor retomemos la propuesta que alguien hizo en un agudo pero
certero chiste. “¿Quieren acabar con la delincuencia? Fácil. Dénsela a
administrar al gobierno, a los políticos. Ya verán que en poco tiempo le rompen
la madre, como se la han roto a Pemex, a las minas, a la Compañía de Luz y
Fuerza, a la educación pública, al sistema legislativo, etcétera…”.
Despenalizar las drogas no resolvería el
fondo del problema, que está en la falta de oportunidades que afecta a un
sector mayoritario de la población. Mejor sería, si a propuestas fantasiosas
vamos, que para erradicar tanto debate estéril… criminalizaran la estupidez
política. Que le den bote al funcionario o ex funcionario que abra la
boca sin encender primero el cerebro. Ésta sería buena…¿no?
DE BOTEPRONTO: Tirios y troyanos andan
tronándose los dedos en los 43 municipios del estado esperando la gira de
compromisos del gobernador electo Egidio Torre Cantú. Y es que ahora todos se
van a querer colgar el título de arquitectos de la victoria electoral. No se
hagan ilusiones, señores y señoras de la política. De ninguna manera será un “Chamba-tour
Rumbo al 2011”. Si quiere ahorrarse un mal rato, no piense que en este
recorrido se van a repartir espacios gubernamentales como si fueran cacahuates.
Mejor búsquenle por otro lado.
Por el momento es todo. Le espero
de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas
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