Tristemente, nos damos cuenta que la llamada “clase política nacional” está devaluada, conformada por un grupo de vividores del presupuesto...
Por: Carlos Santamaría Ochoa08/08/2010 | Actualizada a las 16:49h
La Nota se ha leído 1745 Veces
Tristemente, nos damos cuenta que la
llamada “clase política nacional” está devaluada, conformada por un grupo de
vividores del presupuesto en sus distintos niveles, pero que no dejan de ser
una caterva de personajes que solamente están a la expectativa de lo que
acontece para llevar, como se dice en las calles, “agua a su molino”.
Y un clarísimo ejemplo lo tenemos con
aquellos que conforman la administración de ese lugar que conocimos hace 60
años como la región más transparente del mundo y que hoy se conoce,
irónicamente, como la más contaminada y peligrosa de casi todo el mundo, apenas
rebasada por unas cuantas q1ue sí trabajan y en las que la ciudadanía está
viendo cambios.
El señor Marcelo Ebrard es una persona
que insiste en ser presidente de México en cuanto Felipe Calderón termine con
su gestión y con la vida de miles de mexicanos, y el perredista ocupa el dinero
del Distrito Federal para “arropar” causas que no le competen.
De esta forma, financia movimientos de
protesta de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, o de la
mina de Cananea por igual, o patrocina a los grupos de madres afectadas por un
accidente –así es: accidente- que causó la muerte a más de 40 pequeños en el
norte del país, provocando que en una decisión incoherente se declarara “día de
duelo nacional”, cuando ha habido desgracias mucho mayores que no fueron
consideradas. Recuérdese el sismo que acabó con miles de vidas en la capital
del país, cuando Ebrard no soñaba siquiera con ser ni perredista ni jefe de la
ciudad.
Y como Ebrard, el senador Carlos
Navarrete está entrando el juego de los del sol azteca, con declaraciones que
no ayudan en nada. Así sucede, también, con representantes del Partido Acción
Nacional en la ciudad de México que, como diputados federales o senadores
consideran que su voz es autorizada, y descalifican una serie de medidas de los
gobiernos estatales.
¡Ahora resulta que la decisión de
conformar cuerpos policiacos únicos ha sido detenida por los gobernadores en el
país!.
En este sentido, la Secretaría de
Seguridad Pública federal ha manejado ese pronunciamiento de parte de su
titular de apellidos García Luna, en el sentido de que todo lo malo que
acontece es consecuencia de los estados y sus gobernantes.
Y justo, cuando afirma lo anterior,
revienta el problema en Ciudad Juárez, donde los miembros de la PFP denuncian
la corrupción de sus mismos comandantes y jefes.
Sería como culpar a una sola persona o
institución por el hecho de que nuestro país sea reconocido como uno de los que
tienen más grandes niveles de corrupción.
Los problemas que vive México son
causados por la inercia que hemos vivido en los últimos doscientos años,
justamente desde que inician los movimientos de independencia y revolución que
ahora festejamos.
Y para nada es bueno el culpar a un
nivel de gobierno por lo que sucede en materia de productividad, agricultura y
ganadería, lluvias, contaminación, seguridad pública, salud o educación.
Por ejemplo: Elba Esther Gordillo no es
culpa de ningún partido, sino de un gremio que le ha permitido ser el monstruo
voraz, corrupto y nefasto que ha acabado con la educación, pero es porque el
gremio mismo se lo ha permitido. Si los profesores y sus agremiados fueran
congruentes con lo que dicen y hacen, desde cuando le hubieran dado un puntapié
en salva sea la parte, y ya hubieran limpiado ese sindicato tan lleno de
escoria, basura y putrefacción, comenzando por sus líderes.
Y los funcionarios federales con que
contamos en la entidad se llenan la boca asegurando que el gobierno estatal no
trabaja y el federal sí. Dichos que no son justificados con acciones.
De todos es sabido que a consecuencia de
las lluvias se han tenido que instrumentar programas emergentes en los tres
niveles de gobierno. De todos es sabido quienes están colaborando, y hay un
poco en cada uno de los tres niveles, por lo que tratar de desprestigiar a los
demás, no es precisamente una actitud ni ética, ni honesta ni digna.
Es esta una de las muchas razones por
las que la gente no cree en la mal llamada clase política, porque hemos
constatado que tienen todo, menos clase.
Y como hemos dicho en anteriores
colaboraciones: no todo está podrido: también hay manzanas buenas en el árbol,
sin que lo anterior signifique que no podemos ver los gusanos que carcomen a
otras.
Esos delegados federales, bueno fuera
que salieran una vez de sus lujosas oficinas y del aire acondicionado y
entendieran qué hacemos los que vivimos en las calles, quien tiene dificultad
para obtener empleo o servicios de salud, o quienes padecen la falta de
oportunidades para estudiar.
Deberían aprender un poco de algunos
líderes sociales que conocen, palmo a palmo, su comunidad y las necesidades de
ésta.
Y claro, otros servidores públicos, en
lugar de estar declarando incoherencias, podrían dedicarse a gobernar. Marcelo,
Carlos, Enrique… muchos más.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas