Ahora que están los tiempos calurosos a más no poder, es muy común ver en las calles de Victoria y muchos puntos de la geografía tamaulipeca a gente sudorosa, ...
Por: Carlos Santamaría Ochoa07/08/2010 | Actualizada a las 16:53h
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Ahora que
están los tiempos calurosos a más no poder, es muy común ver en las calles de
Victoria y muchos puntos de la geografía tamaulipecaa gente sudorosa, fatigada, agotada por los
inclementes rayos solares que, en plena canícula nos entregan temperaturas
realmente peligrosas para el organismo, y que a veces no entendemos la gravedad
de hacer caso omiso a las recomendaciones del sector salud.
Los rayos
del sol no son iguales a los que nos abrazaban cuando niños: hoy, se han
convertido en verdaderas armas mortíferas para el ser humano y todo ser vivo,
porque son inclementes, queman y matan. Sus compuestos, uno a uno, nos dejan
secuelas que pueden desencadenar no únicamente deshidrataciones, sino cáncer de
piel y otras manifestaciones clínicas adversas.
Es cuando
hay que entender que la Secretaría de Salud tiene un programa de prevención de
estos conflictos de salud y hay que atenderlos, por bien personal y familiar.
El uso de
bloqueadores se ha convertido en una necesidad, aunque a decir verdad, quienes
los fabrican están igual que los farmacéuticos: han encontrado en la salud un
“modus vivendi” en el que no ubican el sentido humano, y sí el mercenario que
llevan dentro.
Vaya
usted a una tienda a comprar un bloqueador y verificará lo que hemos escrito:
están ubicados en los anaqueles a precios prohibitivos, para ser honestos. No
puede uno tener bloqueador para todos los días del año, aunque sí se puede uno
dar sus mañas para cuidarse de los “deliciosos” y mortales rayos del llamado
“astro rey”.
Algunos
optamos por los paraguas o sombrillas –como quiera llamárseles-, y otros, por
las gorras o la ropa fresca de manga larga, aunque es posible obtener algunas
prendas con factor de protección UV –ultravioleta- y otras más, a fin de
encontrar una verdadera barrera a los daños que ocasionan esos maravillosos
rayos solares, que en la playa tanto deseamos, pero que, luego de los estragos
en la piel que nos llevan a tener llagas, odiamos a más no poder, aunque nadie,
a ciencia cierta, nos ha obligado a estar expuesto a ellos.
Las
autoridades en Tamaulipas han extendido las recomendaciones a toda la
población, y han pedido tener mucho cuidado ante tal riesgo ocasionado por la
irresponsabilidad del ser humano, la ambición y desmedida forma de cuidar los
recursos que tenemos. Poco a poco hemos destruido el ambiente, y nos ha tocado
pagar la factura, muy cara, por cierto, pero que seguramente será mucho más alta
para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Es
menester considerar al sol ya no como el astro rey o la forma más maravillosa
para inspirarnos en una canción o una poesía, sino como en un elemento que debe
ser objeto de un gran cuidado a manera de no tener problemas de salud que
pueden ser algo mucho muy peligroso.
¿Qué
hacer en vacaciones?
Prácticamente,
lo mismo: extremar las medidas de precaución, y además, los doctores consideran
muy importante el hecho de evitar casos de deshidratación, es decir, consumir
cantidades grandes de agua u otro líquido que nos permita recuperar lo perdido
en cada acción que llevamos a cabo en el sol abierto, sin sombra de por medio.
Para
quienes experimentamos una forma de vida distinta, es decir, que vivimos con un
diagnóstico de enfermedad incurable, tenemos que considerar que los riesgos son
mayores y debemos multiplicar los cuidados si es que pretendemos una existencia
más prolífica que la que hoy disfrutamos.
Busque en
las tiendas de autoservicio las ofertas de bloqueadores, ya que, en estos
lugares, independientemente de la opinión que nos merecen en el caso de estas
mercancías acerca de que les consideramos unos mercenarios de la salud, y unos
abusivos comerciantes, de repente encuentra ofertas.
Recuerde
los factores de este producto: buscar factor 30 o superior es recomendable, ya
que existen algunos con números 4, 6 y 8, que lo único que conseguimos al
comprarlos es multiplicar los riesgos a la piel, amén de adoptar un tono en
nuestro cuerpo similar al de los que viven en la costa y están expuestos todo
el día al astro rey.
Si usted
piensa salir el fin de semana, la próxima semana o en estos días, no olvide
considerar que la canícula es la temporada con más calor en todo el año, y por
otra parte, que gracias a la “inteligencia” y futurismo del ser humano, hemos
convertido la capa de ozono en un factor inservible en cuanto a detener la
parte negativa de los rayos solares. Hemos hecho de nuestro planeta un sitio
difícil para vivir.
Es la
hora de entender los cuidados que debemos tener, y sobre todo, adoptar los
consejos de la Secretaría de Salud en este sentido, porque finalmente, un
problema de salud derivado de las quemaduras o rayos solares, repercutirá en la
institución que le atenderá, y sobre todo, en la familia, porque el vivir una
enfermedad de esta índole significa robar a los nuestros la tranquilidad que se
necesita para vivir adecuadamente.
Cuídese,
los rayos solares no son lo que vemos, sino lo que sentimos.
-Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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